Desperté con un pequeño rayo de sol que se colaba por entre las cortinas y llegaba justo en mi cara. Chae no me había soltado en toda la noche, aún tenía mi mano entrelazada con la suya y su brazo pasaba sobre mi cintura. Incluso una de sus piernas abrazaba las mías. Quería estirarme, pero no quería despertarla. Intenté esconder mi cara bajo las sábanas, para evitar el sol, con cuidado de no moverme mucho y despertarla.
—¿Despertaste? —preguntó ella en mi nuca.
—¿Estabas despierta?
—Ese mismo rayo de sol me dejó ciega hace unos minutos —rio.
Solté su mano y me acomodé, girándome, para quedar de frente a ella. Aproveché de estirarme un poco.
—Buenos días —le sonreí.
—Buenos días, princesa.
Otra vez me dijo así y yo me hice agua.
—¿Dormiste bien? —preguntó, acariciando mi mejilla con suavidad.
—Siempre duermo bien cuando estoy contigo —apoyé mi mano sobre su cadera.
Ella se inclinó para darme un beso y yo lo recibí encantada, pero cuando quiso profundizarlo, me hice hacia atrás. Me miró dolida.
—Lo siento, debo tener mal aliento —indiqué mi boca.
—No me importa —se acercó nuevamente— ¿Y a ti?
—No, pero... —fui interrumpida por sus labios.
A medida que el beso se hacía más intenso, ella iba acomodándose para terminar sobre mí.
—Tu hermano —susurré.
—No está.
—¿Cómo sabes?
—Me dijo que iba a salir temprano hoy —volvió a buscar mi boca.
—¿Y cómo sabes que ya salió? —la frené.
Me miró con ojos suplicantes, pero yo con mirada recriminatoria. Suspiró, se hizo hacia atrás y tomó una bocanada de aire.
—¡Jeonghoon! —gritó con fuerza.
No hubo respuesta.
—¿Ves? —preguntó con una sonrisita.
—No me convence —estiré los labios en un puchero.
—Bien...
Se quitó de encima y bajó de la cama, para buscar algo en su bolso, que estaba tirado en el piso desde la noche anterior. Volvió a la cama con su teléfono en mano, luego marcó a un número y lo puso en altavoz.
—¿Hola? —era la voz de Jeonghoon.
—Hola, querido hermano, ¿estás acaso en casa?
—¿No? —respondió extrañado—Te dije que iba a salir temprano.
—Bien, solo eso quería saber —me miró complacida.
—Si, así que pueden hacer sus cosas tranquilas —respondió con tono asqueado—. Par de pervertid...
Chaeyoung cortó la llamada.
—¿Convencida? —preguntó con una sonrisa burlona.
Rodé los ojos.
—Ven aquí —tiré de su ropa para acercarla a mí.
La chica alcanzó a poner sus antebrazos a mis costados para no aplastarme y yo aproveché su sorpresa para besarla. Nos separamos después de un buen rato, con nuestra respiración irregular, casi jadeando por aire y nos miramos con ojos de deseo una a la otra.
ESTÁS LEYENDO
Malentendido 2 (Michaeng)
Romansa¿Habrá tiunfado el amor sobre la distancia en la relación de Mina y Chaeyoung? Las cosas no siempre salen como uno lo espera y nos toca enfrentar diversas adversidades. Lo importante es nunca soltar la mano de quienes nos aman. Mina tiene mucho que...
