Capítulo 24

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Dejarlo sin nada... ¿Qué se suponía que significaba eso?

Entonces cuando sus labios bajaron de nuevo a los suyos, esta vez no hubo movimiento alguno. Julian se había desplomado a su lado. Suponía que semejante arrebato de energía le había pasado factura.

—No lo puedo creer...—parpadeo tratando de ubicarse en la realidad

¿Qué acababa de pasar?

Como pudo, Tessa se movió un poco, tratando de sacarse el peso que cargaba encima. Hasta que por fin logro levantarse de la cama.

Y sí. Julian se había quedado dormido.

Su corazón aún seguía latiendo rápidamente debido a todo lo ocurrido. ¿La fiebre podía causar realmente todo eso?

Claro que sí. Cuerdo y sano Julian jamás le diría ninguna de esas cosas a ella. El detestaba a las mujeres, y a ella la toleraba. Él lo había dejado muy claro aquel dia.

Se tomo unos largos minutos para recomponerse y luego se acercó nuevamente a la cama y acomodo el cuerpo de Julian. Tomo el paño y lo remojo en el agua, para luego suavemente pasarlo por su frente.

Julian estaba quieto con los ojos cerrados y respirando de forma más pausada. Quizás eso era una buena noticia, el hecho de que recuperara el ritmo habitual de siempre.

El joven empresario tenía un rostro de ensueño, unas facciones de lo más delicadas y finas. Sus pestañas eran largas y rizadas. Tessa siempre se sorprendía de que un chico pudiera lucir asi. Tan apuesto...

Y pensar que era toda una molestia cuando estaba despierto...

Viéndolo asi... desde este panorama, no parecía un jefe tan insoportable.

Ella sonrió levemente casi sin darse cuenta.

Tessa estuvo cuidando de Julian alrededor de dos horas hasta que dieron las tres de la mañana. Luego, como pudo, se acostó en el suelo y durmió. No por mucho tiempo, después de todo, el mismo chico se despertó a las 4:00 am

—Tessa...—había susurrado ligeramente su nombre en medio de la penumbra

Ella parpadeo desubicada mientras se levantaba rápidamente y prendía la lampara más cercana que estaba en el velador al lado de la cama —¿estas despierto?

—Eso es notorio —comento él. Luego a través de los pequeños haces de luz noto como la frente del joven se arrugaba —¿estás en el suelo durmiendo?

Ella asintió sin tomarle mucha importancia —bueno... tu necesitabas la cama más que yo. Empiezo a creer que quizás te enfermaste debido a mí...

—¿Qué?

—Bueno... quizás dormir en el suelo te hizo daño. No estas acostumbrado a eso.

—Que cosas dice...— murmuro mientras se sobaba la cabeza distraido

Tessa se acercó a la cómoda y quito el pequeño recipiente que había usado para tapar el vaso de agua y luego se lo dio junto con una pastilla —ayer te quedaste dormido sin siquiera tomártela. Esto te ayudara a bajar la fiebre

—Estoy bien—murmuro mientras saco las piernas fuera de la cama rechazando la pastilla

—No.—lo retuvo del hombro impidiendo que continuara— no debes levantarte. Debes guardar reposo

—Ayer no hice algunas cosas del trabajo, debería terminarlas antes de...

—¡¿Trabajo?! —soltó la chica interrumpiéndolo enfurruñada — Vives estresado y agobiado por el trabajo, estas enfermo Julian. Está bien tomarse un respiro. Ahora, debes descansar.

—Pero...

—Si te mueres, no habrá nadie que haga ese trabajo —le soltó con intención

Él se encogió de hombros, estaba claro que no tenía las energías ahora para pelear con ella.

Julian tomo el vaso que le ofrecían resignado, y se metió la pastilla en la boca. Cuando trago, una pequeña gota de agua resbalo por su labio inferior.

Luego ella lo ayudo a recostarse nuevamente.

—Mañana es sábado, asi que puedes tomarte el dia para recuperarte —sugirió Tessa como un consuelo mientras se regresaba al tendido del piso

—Tessa...—el la tomo de la mano deteniendo su paso

—¿Si?— murmuro dándose la vuelta

—No me dejaras ¿verdad? Prométeme que estarás aquí mañana cuando despierte...

—...

Ella lo quedo mirando sin saber que decir, o a que venía esa pregunta —claro. Estaré aquí

Y solo con esa promesa él se permitió soltarle la mano

—Ahora duerme, Julian. —murmuro ella nuevamente mientras lo arropaba, y lo último que pudo ver Julian antes de cerrar los ojos fueron sus labios.

Hubo muchas cosas que el no dijo aquella noche, como la sugerencia de que durmiera con él y no en el suelo. Le parecía aberrante hacerle pasar por eso a Tessa, hacerla pasar por algo tan incomodo. Y más aun, le hubiera gustado pedirle que lo abrazara. No porque tuviera frio, sino porque cuando él estaba con ella, ya no se sentía tan solo. 

Mentira MillonariaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora