El sonido de ruidos de oficina eran casi un consuelo, algo conocido, su terreno. El sonido de las llamadas, el sonar de los dedos contra las teclas de los ordenadores, las pequeñas voces discutiendo sobre negocios y trabajo. Aquí es donde ella funcionaba mejor. Donde la imagen de James la mantenía segura.
—James, —llamo una joven —¿sigue aquí? El jefe lo está buscando
Cada cinco minutos algún trabajador le decía que Julian lo buscaba para hacer algo. Y para decirle las cosas más absurdas. Buscaba cualquier excusa para verla unos segundos. Ya sea que necesitaba otro café, una carpeta, un papel impreso, lo que sea. Hasta la cosa más ridícula. El de alguna forma tenía una tarea nueva para ella. No es que eso debiera molestaba, él le pagaba por cumplir todas esas cosas. Era su asistente, su mano derecha, pero esto era sobrepasar una raya.
Mientras pasaba por los distintos departamentos todos lo saludaban con respeto y admiración. Era la mano derecha del jefe, y Julian era una de las personas más poderosas de la ciudad ahora que habia recuperado todas sus propiedades. Un hecho que aun la inquietaba. No sabía que estaba planeando realmente su madrastra y debía estar alerta. Pero a diferencia de él, ella sabía quién era su enemigo. No se llevaría al inocente consigo.
—Wow....— por casi a Adam se le resbalaban los papeles que cargaba en las manos cuando choca contra ella —Mira por donde caminas, Tes... —pero entonces sacudió su cabeza — James, —se corrigió el—quiero decir, James — pero al observarla con mas atención pregunto—¿Qué pasa? ¿y esa cara?
—¿Cuál? Esta es mi cara
—No me sorprende. Julian esta igual
—¿Y asumes que yo tengo que ver en eso?
—Si el estado de ánimo de mi primo cambia, puedo estar por seguro de que se trata de ti. Eres una de las pocas cosas que puede alterarlo tanto
—Ya me lo ha dicho. —reconoce — pero no es agradable. No fue mi culpa lo de ayer
—No me lo ha contado
Tessa lo miro con ojos poco impresionados, no le creía.
Adam desvío la vista mientras llevaba una de sus manos a sus bolsillos, casi como si no supiera donde meterlas.
Ella negó cansada —Ya le dije que solo quiero hablar, y verlo si es para trabajo
—Trabajas para él, no puedes poner tus propias condiciones. Olvidas tu puesto
—Soy una persona con sentimientos que esta herida. Y no le pertenezco a ninguno de ustedes. Que este hundida en esto hasta el cuello no me hace uno. —susurro con rapidez
Adam no creía que fuera asi de fácil, pero no dijo nada.
Entonces Tessa retomo su paso hasta la oficina de su jefe. Y al abrir la puerta sus ojos azules estaban ahí para analizarla con descaro absoluto. Y aquella imagen, aquella mirada la transporto a esta mañana. Cuando ella se levantó aquel mismo dia, salió en pijama para tomar un vaso de agua de la cocina. Y cuando habia abierto la puerta habia encontrado al joven tirado en el suelo, su espalda arrimada contra la pared totalmente dormido. Habia dormido fuera de la puerta de su habitación. Y lo supo por su ropa. Seguía exactamente igual que aquel dia, no se habia despegado de allí en toda la noche. Y cuando ella lo levanto, sus ojos se abrieron hacia ella con un rayo de esperanza. Y cuando quiso hablar con ella, esta se reincorporo y se alejó de el sin mediar palabra.
Claramente Julian debió haber dormido pésimo ayer, pero no le importaba. O al menos trataba de fingir que no le importaba el.
—¿Qué necesita?—pregunto al llegar
—Necesito que pongas unos sellos en todos esos documentos — señalo con el bolígrafo a la dirección de las carpetas
—Claro —contesto mientras se acercaba al pequeño escritorio de la esquina y los tomaba entre sus manos, luego puso el sello encima de estos y camino hacia la puerta
—Hazlo aquí. —pidió
Sus pasos se detuvieron en la entrada, un ambiente silencioso y tenso —lo hare en mi oficina
—Aquí hay espacio suficiente, —menciono — toma esa silla — dijo
Ella volteo levemente hacia el para ver que señalaba. Noto el objeto más allá de él. No estaría realmente lado a lado, pero si separados por unos cuantos metros.
Tessa suspiro, pero obedeció. Su temperamento no iba a intervenir en su buen desempeño en el trabajo. Ella no era una persona tan emocional.
Y mientras los minutos pasaban trabajando en silencio, Julian, de vez en cuando soltaba un comentario casual rompiendo la pesada atmosfera creada, comentarios como, "¿Qué hora es?" "¿quieres algo de tomar?" "¿aún tiene tinta tu pluma? Porque se estaba gastando hace poco" pero ella siempre respondía de forma cortante.
—Tessa, —menciono el —sabes que separados somos débiles
—¿Me está hablando de trabajo ahora?— inquirió ella — porque si no es asi, no me interesa escucharlo
—Deberás escucharme en algún momento. No puedes ignorarme para siempre.
No. El tenia razón. No podía. Pero trataría de alargarlo ese momento tanto como pudiera. Y cuando llego la hora de salida esta se levantó —aquí tiene todo el trabajo —hizo una reverencia en forma de despedida mientras se dirigía a la puerta
—Espérame, volvamos juntos a casa —murmuro el joven alto mientras tomaba su saco
—No. No voy para allá
Julian se tensó nuevamente. Pero se tranquilizo. El no podía cometer el mismo error de ayer de nuevo, pero eso no le impedía preguntar —entonces, ¿A dónde vas?
Ella abrió la puerta, y justo Adam entraba por esta, casi como si lo hubiera estado esperando para recibirlo, pero ella lo ignoro. Y por el contrario, sus ojos castaños lo miraron casi con fastidio. —Voy al hospital a ver a mi hermano —soltó —¿O qué? ¿también vas a prohibirme eso?— entonces cerró la puerta con fuerza
—Oh...— soltó incomodo el chico nuevo de cabellos negros
Julian se dejó caer en su silla como una batalla vencida —¿Por qué es tan difícil lidiar con esto?—soltó abrumado
—Es simple, —menciono Adam —es la primera mujer que amas, y tienes miedo de perderla. Intentas retenerla. Pero te diré, la mejor forma de perder a alguien es atrapándola. ¿quieres un consejo?
Julian lo miro.
—Déjalo ser.
—¿Dejarlo ser?
—Déjala ser libre. Dale libertad, todo aquello que te ama vuelve a ti. — soltó como un sabio consejo
Julian nunca fue partidario del pensamiento que hacer nada arreglara las cosas. Pero el haría algo. —acompáñame al hospital
—¿A donde?
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Mentira Millonaria
CintaJulian Anderson es un joven frio, sexy y multi millonario, gran empresario y dueño de varias empresas. Pero la perfección esconde un secreto, bajo todo el exterior se esconde un odio. Se dice que muchas jóvenes han intentado conquistar al millonario...
