A la mañana siguiente cuando el sol se filtró por la ventana, los rayos de este despertaron al joven de cabellos oscuros, y al abrir los ojos fue el contacto del azul con el cielo, como dos viejos amigos dándose la bienvenida.
Se levanto.
Miro a su alrededor confundido tratando de recordar que había sucedido ayer. No lo recordaba del todo.
Cayo enfermo, seguro. Lo último que recuerda fue a Tessa dándole una pastilla.
Tessa...
Tessa...
¡Claro!
Miro a su alrededor, y de repente una sensación de pesadez se apoyó en su pecho. La habitación estaba vacía.
¿Acaso estaba decepcionado por eso? ¿sorprendido? ¿Por qué ella se quedaría de todas formas? Después de todo tenía su propia vida. Ya había hecho bastante cuidándolo ayer.
Se levanto de la cama y fue directo a la habitación del baño. Se pego una ducha y luego se vistió.
Había visto su celular varias veces por si acaso llegara algún mensaje de ella. Pero su bandeja de entrada estaba escasa de conversaciones informales. Y por el contrario, como siempre sucedida repleta de cosas del trabajo.
Suspiro.
Ya una vez cambiado salió de la habitación y bajo las escaleras rumbo al comedor para desayunar.
Sin embargo, sus pies se clavaron en el suelo cuando vio a la figura de la muchacha delgada y bajita que sostenía una bandeja en sus manos
Sus cabellos castaños caían en ondas atrás de su espalda y su vestido era de un pintoresco color azul.
—¿Tessa?— murmuro confundido
La joven se volteo y se acercó rápidamente hacia el preocupada —¿Cuándo te has levantado? Pensé que seguías dormido.
—¿Qué?— murmuro aún más confundido
—Te iba a llevar ahora el desayuno —informo mientras miraba hacia la bandeja que dejo olvidada en la mesa
El guio sus ojos hacia su dirección y noto el pan, el jugo de naranja, los huevos fritos y las salchichas
—Si como todo eso tan temprano en la mañana me dará un ataque cardiaco.
—¿Es tu forma de decir gracias?— se cruzó de brazos.
Casi parecía una rabieta. Julian tuvo que contener una sonrisa.
—Tessa, has hecho un gran trabajo. Te agradezco mucho. No tenías porque haberte tomado tantas molestias, ni... bueno... quedarte.
—Me pediste que no me fuera, —dijo con tanta sinceridad que logro desarmar a Julian —por eso me quede. Fue una promesa después de todo ¿no lo recuerdas?
El creía hacerlo —Si. Recuerdo que desvariando te lo pedí, aunque no creí que de verdad fueras a quedarte. No recuerdo mucho mas que eso. —admitió
La chica de pronto pareció nerviosa —asi que... ¿de verdad no recuerdas nada mas a parte de eso? ¿algo de antes? ¿nada?
—No. ¿porque?— la miro extrañado — ¿debería?
—Oh no— ella negó —nada.
El chico aun sin saber cómo sentirse del todo asintió. —de todas formas, gracias
—No me agradezca tanto, si sigue haciendo eso pensare que sigue enfermo...
Ahora si rio —bueno, bueno, tanta confianza de un dia para otro
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Mentira Millonaria
RomantizmJulian Anderson es un joven frio, sexy y multi millonario, gran empresario y dueño de varias empresas. Pero la perfección esconde un secreto, bajo todo el exterior se esconde un odio. Se dice que muchas jóvenes han intentado conquistar al millonario...
