Una semana después
Domingo 24 de diciembre
Mansión de la señora Lisa Anderson
Cuando el desfile iba por la mitad surgió el primer problema de la noche
-¡Pero niña! ¿Cómo pudiste romperlo? Es exclusivo ¡Exclusivo y único! Solo existe uno. ¡Ese!-señalo el diseñador y coordinar de las modelos. Este gritaba por aquí y por allá
La alta mujer de cabellos oscuros no hallaba donde meterse de la pena.
Ariel sintió lastima por su amiga, y como una mujer valiente y leal interfirió diciendo -Pero Fausto, podemos utilizar el repuesto. El modelo no acabado
-¡¿Cambiar la prenda elegida para modelar ahora?! ¡¿te volviste loca mujer?!-solto como si le hubiera dado la idea mas descabellada del mundo
-Estoy brindando soluciones. No es culpa de Ana haberse quedado enganchada en aquel monumento.
-Deben mantener los vestidos seguros. Solo darlos durante el cambio. -se cruzo de brazos -No andarse pavoneando con ellos puestos por allí para impresionar. Son carísimos. -luego miro molesto hacia la chica – esto saldrá de tu sueldo
-Un error lo tiene cualquiera...
-Este error me puede costar mi cabeza.
-Ellos nunca lo sabrán -insiste Ariel. La chica pelirroja empezaba a perder la paciencia – tienes a las mejores aquí. Y el diseño, aunque digas que no es mas que un experimento, en realidad, está acabado.
-Deseaba añadirle más cosas...
-Pero esta bien. -dice obvia – además, el dañado puede quedar para el próximo desfile.
-Bueno...-lo pensó -una solución habría que hallar... -suspira – esto es... es atrevido. Pero... bueno, siempre me ha gustado el riesgo. -se hecho su cabello hacia atrás – corre mujer a cambiarte esa cosa – le indico a la pelinegra mientras aplaudia un par de veces – y tu Ariel, -la miro – ve a lucir perfecta como siempre. ¡Anda! ¡Anda!
Entonces ella hizo caso.
Su amiga pelinegra la miro y sus ojos azules soltaban agradecimientos aun sin hablar, y al final, solo una pequeña sonrisa.
Se perdio por el pasillo luego de eso, y Ariel tambien.
Las luces, la fiesta, la música, las personas importantes del público, la buena comida y la fina bebida era algo que abundaba en este lugar y ya estaba acostumbrada a ello. Habia crecido rodeada de superficialidad y bastante competitividad. La envidia podía ser un factor importante aquí. Tener relaciones buenas podía salvarte el cuello en alguna ocasión también. Pero hoy, solo debía estar concentrada en hacer un buen desfile.
Además, su esposo, Adam, estaría ante el público. Habia traído una de sus obras antiguas y eso la emocionaba. Luego del desfile seria la celebración de la pintura.
Estaba tras vestidores en la sala de grabación totalmente sola y esperando su llamado al escenario cuando su puerta sonó.
-Adelante- dijo casi por inercia, suponía que quizás era la maquillista que solía entrar de forma paranoica a los cuartos de las modelos solo para asegurarse de que no se habían dañado el maquillaje
Pero no. No. En esta ocasión no era ella.
Ariel se levanto de golpe por la impresión, y de hecho, odio el hecho de mostrarse así. Como desprevenida. -Nora-menciono su nombre porque lo sabía. Bueno, ¿Quién no conoce el nombre de la ex de su marido que intento arruinarle la vida?
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Mentira Millonaria
RomanceJulian Anderson es un joven frio, sexy y multi millonario, gran empresario y dueño de varias empresas. Pero la perfección esconde un secreto, bajo todo el exterior se esconde un odio. Se dice que muchas jóvenes han intentado conquistar al millonario...
