Capítulo 26

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Al final, cuando llegaron al hospital, Julian no entro.

Tessa prefirió por el momento no informarle nada a James. Julian no se sintió mal por ello. Entendía que, para Tessa, su hermano era una parte esencial de su vida, por no decir la pieza más valiosa dentro de su mundo. El aun no encajaba en eso. Asi que, por mas que quisiera incluirse, cualquier acercamiento no podía hacerlo por la fuerza. Por eso, el solo dejo que ella hiciera lo que creía más conveniente.

Pero lo que si pudo hacer Julian fue observar al chico por unos momentos a través del cristal de la habitación. Sin darle tiempo al joven de darse cuenta de su presencia, Julian se retiro rápidamente, y se dispuso a esperar afuera.

Se quedo sentado en la estancia del hospital observando a su alrededor. Era extraño estar en uno. Gente corriendo de aquí para allá. Sonidos de emergencia, la urgencia de la gente que llegaba herida, otros que salían. De alguna forma comprendía que la muerte revalorizaba la vida. Y estar rodeado de gente enferma, te hacia estar agradecido de estar sano. Mucha gente lleva años ingresada en estos hospitales sin poder salir. Muchos esperan un milagro, muchos se van, otros no vuelven nunca.

El bajo la cabeza, y se miro las manos.

Esperaba que James realmente viviera. Si la esperanza estaba ahí, ¿Qué mal hacia tomarla?

Por su vida y por la de otros. Quizás el podría hacer algo. Aunque no fuera mucho...

Mando un mensaje rápido a su abogado. Si, a Adam. Quizás su aporte no salve las vidas de todos, pero quizás si la de algunos.

La vida era extraña, nacías para morir, todo lo que era mortal perecía. Y lo que habías hecho en vida quedaba a manos de alguien mas. No es que la vida no tuviera sentido.

Alzo la vista y vio a una mujer de bata pidiendo su ropa, una familia reuniéndose, dos pequeños a su lado. Comprendiendo asi que le darían de alta.

Esa mujer viviría.

El sonrió.

« Al menos aun creía poder ver un poco de luz. »

***

Cuando finalmente Tessa salió luego de unas horas, vio a la chica del vestido azul desfilando por la esquina, y cuando se acercó hasta él, este se levantó.

—¿Y, como ha ido?

Ella se sorprendió —pensé que al salir ya no estarías aquí

El la miro con gesto pasivo —es lo mínimo que puedo hacer. Tu me hiciste un favor y yo te lo estoy devolviendo.

—Tiene sentido.

—Estoy agradecido. —dijo mientras revisaba dentro de su saco —¿Cuánto quieres de suma por mis cuidados?— con su chequera en mano se disponía a escribir una cifra

—¿Que?— exclamo ella, desconcertada como siempre. —¿Enserio hacemos esto de nuevo?

—Una enfermera me cobraría— soltó con lógica

—Ya. Pero yo no soy una enfermera

—¿No lo quieres?

—No te cuide por dinero

—¿No?

—Ya te lo dije, cualquiera lo hubiera hecho

« No cualquiera » pensó Julian

—En tal caso, sino deseas dinero, veré la forma en que podre pagarte

Ella sacudió su cabeza —no tienes remedio. —murmuro dándose por vencida —Mejor vayamos ya hacia la mansión. Debemos prepararnos para un baile. Y deberíamos estar listos para cualquier pregunta que puedan hacernos.

Mentira MillonariaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora