Capítulo 9

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Las mañanas en la oficina eran casuales y llenas de trabajo. Lo usual de siempre. Julian Anderson recibía más documentos que cualquier otra persona allí. A veces Tessa se preguntaba que, si ese era el requisito para ser millonario, preferiría una vida normal. La cantidad de trabajo que manejaba él no era ni medio normal. No sabía como manejaba realmente el estrés que da saber que cada decisión tomada puede ser la victoria o una derrota para la empresa. El caos o la salvación. Y todo en tus manos. Ella agradecía no ser él.

Aunque la relación de ellos había cambiado un poco en lo que involucraba el trabajo. Julian había cumplido su palabra. Él era más... amable.

—¿Podrías entregar esto al departamento de abajo por favor?— pidió

—Claro.

—¿Qué hay de la reunión de hoy?

Tessa miro hacia el reloj -debería de ocurrir pronto. ¿Tiene todo ya listo?

Julian alzo unos documentos un poco distraído mientras no dejaba de verla.

—Debería dejar de hacer eso. — dijo

—¿Hacer qué?

—Mirarme tanto — contesto con toda la sinceridad del mundo

—Solo trato de ver la posibilidad...

—¿Ver la posibilidad? ¿La posibilidad de que? — se apresuró a preguntar

—La posibilidad de, que si te analizo lo suficiente, quizás pudiera ver los pequeños detalles de donde está la mujer escondida tras el disfraz.

Ella se sonrojo —no se burle de mí. Y no debería de mencionar eso aquí —susurro rápidamente

—Bueno, —el continuo como si no la hubiera escuchado — eres bajito, y de contextura fina

—No es un rasgo único de mujer. —se excusó Tessa mientras se cruzaba de brazos — Hay tallas diferentes tanto para hombres y mujeres

—Aun asi somos diferentes. — objeto el —Quizás tu actitud altiva.

Ella suspiro —¿no se va a rendir verdad?

—Al menos asi me distraigo en el trabajo estos días —murmuro Julian mientras miraba al techo. Algo en aquel pequeño gesto la conmovió a Tessa. Era un gesto ingenuo y despreocupado, con una guardia baja. Algo que no era usual de ver en él. De alguna forma, ella comprendía, que Julian empezaba a sentirse cómodo con ella. En confianza. Ella se había ganado eso.

Estaban discutiendo sobre la reunión que se daría dentro de poco cuando la secretaria de Julian toco a la puerta.

Tessa dio un respingo y abrió mucho los ojos

Julian se paró y se acercó a ella —cálmate— le susurro —guarda la calma. Nadie lo sabe

Luego el chico se aclaró la garganta, últimamente Tessa andaba de los nervios desde que el había descubierto la verdad. Casi como si cualquiera que la mirara por demasiado tiempo podria ser capaz de hacerlo también.

—Pase.

La mujer mayor entro y miro a Julian por sobre la montura de sus gruesos lentes, y sin más miramiento dijo. —El llamo.

¿Que?

—Dijo que vendría a aquí— menciono con pena

Julian se sobo la cabeza mientras soltaba un quejido de fastidio. Tessa no entendía. ¿Quién vendría a aquí? ¿El llamo? ¿Quién llamo? ¿Qué clase de conversación era esa?

—¿Desea que le regrese la llamada diciéndole que puede venir?

—¡No!— se apresuró a contestar Julian —Dígale... dígale... dígale que la empresa cerrara por unos días por fumigación

Mentira MillonariaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora