"¿De dónde nace un villano? Algunos aseguran que la maldad se reconoce desde el primer aliento, otros que es un legado oscuro que se hereda como una marca imposible de borrar. Tarde o temprano, esa sombra busca a su portador, lo consume o lo obliga...
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Hay un momento en la vida en el que volteas a ver el pasado y te preguntas si las decisiones que tomaste fueron las correctas. ¿Y si hubieras elegido otro camino?
En algunos casos, el arrepentimiento te consume, en otros, te consuela. En mi caso, sí me arrepiento de algunas cosas, pero no de todas. Porque todo me ha llevado a ser quien soy.
Pero si pudiera regresar en el tiempo, evitaría ser lastimada y abandonada.
El tiempo no retrocede. Y ahora, tampoco yo lo haré. Me dejaron atrás, me ignoraron, me condenaron al silencio. No importaba cuánto supliqué, cuánto grité. Nadie escuchó.
Ahora, los haré recordar.
No era muy pequeña cuando mis padres se fueron a un viaje y nunca volvieron. Mi abuelo nunca estuvo para mí; su mirada siempre llevaba la sombra de la traición y la decepción. Nunca entendí por qué no me quería. Recuerdo ir de compras con mi madre y ver cómo los abuelos consentían a sus nietos, cómo los abrazaban. Yo solo recibía miradas de odio y rencor por algo que jamás comprendí.
Intenté acercarme tantas veces. Cada intento terminaba en rechazo o humillación.
Mi padre no fue la excepción: siempre ausente, siempre distante. Nunca me vio como su hija, solo como su mayor decepción.
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"Las mujeres no traen honor. Las mujeres no lideran. Las mujeres deben quedarse en casa, criar hijos. Un hijo varón habría sido la verdadera herencia."
Mi madre tampoco estuvo para mí. Su mundo se volvió gris el día en que llegué. Ellos no querían una hija. Querían un hijo. Querían poder. Querían una herencia. Y yo, yo no encajaba en su visión.
Así aprendí a mendigar amor. Así entendí que los lujos no significaban nada si no eras bien recibida.
Ni siquiera mi compromiso con Leo significó algo más que un simple acuerdo entre familias.
La relación con su hermano fue diferente. Con él, todo era más sencillo, más genuino. Se convirtió en mi mejor amigo.
Mi vida siguió tranquila dentro de lo que cabe. No sé cómo, pero con el tiempo, ese niño tímido que conocí al intercambiar unas pocas palabras comenzó a llamar mi atención. Años después, el tiempo hizo lo suyo y lo vi convertirse en un joven apuesto.