Cap. 13

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El origen de una Leyenda Parte 3 

MARIAM

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¿Alguna vez han sentido que lo que más temen se vuelve realidad? Yo sí. Y hoy... acaba de pasar.

Desde que Leo rompió nuestro compromiso, nuestro vínculo se fue desgastando poco a poco, hasta que finalmente dejamos de ser los mismos. Pero lo peor no fue la distancia... sino su regreso.

Leo volvió después de años. Aquel hombre que un día me prometió un futuro juntos se convirtió en alguien completamente diferente. En alguien capaz de herirme con palabras que nunca imaginé escuchar de su boca.

Ese día, en el ático, mientras él revisaba los recuerdos de su padre... me gritó cosas horribles. Palabras que me hicieron sentir más sola que nunca.

Y entonces, supe que lo había perdido para siempre.

Eliseo Sanjuan era marinero, ayudaba a mi padre en sus negocios y viajaban juntos, igual que mi madre y la de los chicos. Podría decirse que de ahí surgió la idea de mi compromiso con uno de sus hijos, pues nuestras familias siempre estuvieron unidas.

Pero un día, los Sanjuan no acompañaron a mis padres en el último viaje en que los vi con vida.

Tiempo después, nos informaron que su barco había desaparecido.

Desesperada, mi abuela acudió a Eliseo y Aurora Sanjuan, suplicándoles que buscaran a mis padres. Pero ellos también sufrieron el mismo destino.

Perdieron a su hijo. Nosotros perdimos a nuestros padres.

Pero lo curioso es que, a pesar de todo, mi abuela se culpaba más por la desaparición de Eliseo que por la de su propia familia.

¿Por qué?

Quizá porque, de alguna forma, creía que su desesperación había condenado a otra familia...

Y eso era un peso que nunca pudo soltar.

Fuera de todo, mi Nana Toñita nunca lo culpó.

Pero ahora, Leo dice que quiere seguir los pasos de su padre, que quiere explorar los siete mares, y mi miedo es que nunca regrese.

Que termine como ellos. Que el mar se lo trague sin dejar rastro.

Se mantuvo lejos de nosotros tantos años que no quiero volver a pasar por lo mismo. No quiero quedarme esperando, como lo hice antes, aferrándome a un regreso que quizá nunca suceda.

Y más ahora... que ya no nos casaremos.

Ya no hay un vínculo que lo ate a mí.

No puedo detenerlo. No puedo hacer nada. Lo único que me queda es verlo de lejos... o compartir pequeños momentos con él, hasta que finalmente se marche y desaparezca.

Estaba tan distraída en mi mente que no escuche que me estaban hablando.

¿Verdad, Mariam?

Sacudiéndose de sus pensamientos. - ¿Perdón? ¿Qué decían?

Con tono frío. - No importa lo que ella diga. No es nadie para impedir que cumpla mi sueño. Su opinión no vale nada.

Mariam siente la punzada de aquellas palabras, pero guarda silencio.

> Me iré. Seré marinero como papá. Fin de la historia.

La leyenda de MariamHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora