El Origen de una Leyenda (parte 1)
8 años antes
> Te lo digo, pequeña... hace mucho tiempo, tu abuela dijo que tú eras lo más preciado que tenía en esta vida. Que le recordabas a alguien que fue muy especial para ella.
Frunce el ceño —No lo creo, Nana. Ella me despreciaba... no tanto como mi abuelo, pero sí lo suficiente para hacerme sentir mal.
> Era porque le recordabas a esa persona que le causó un poco de daño.
> Pero yo no me parezco a mi abuelo. Él es el único que recuerdo que pudo haberle hecho daño.
> Bueno... no exactamente. Verás
Un golpe en la puerta interrumpe la conversación.
> Adelante.
>Disculpen la interrupción. El señorito Nando y Leo están en la entrada y quieren verla. Les dije que estaba ocupada... ¿los dejo pasar?
Su expresión cambia por completo. —¿En serio... mis nietos están aquí? ¡Hazlos pasar de inmediato, quiero verlos!
> Sí, señora. Ya los hago pasar. - Cierra la puerta.
-Emocionada —Qué alegría, hija. Mis amados nietos han regresado. Tu y mi querido Leo ya están en una edad adecuada para empezar a conocerse mejor... y casarse. Recuerda el trato con tu abuela.
Sonríe con nostalgia —Sí, lo recuerdo. Estoy feliz de que Leo haya regresado después de cinco años. También extrañaba las locuras de Nando. - Golpes en la puerta.
> ¡Abuela! He regresado a casa.
> ¡Mi niño, has vuelto! Bienvenidos los dos.
Observa a Leo con curiosidad —Bienvenido a tu casa, Leo Sanjuan.
Sonríe al verla después de tantos años. —¡Mariam! Qué gusto verte. Mira cuánto has crecido... ya no eres la niña pequeña que dejé atrás
Sonríe levemente. —Tú también has crecido, Leo. Es bueno verte de nuevo.
> ¿Y tú abuela? Quiero saludarla también.
> Me temo que ya no se encuentra en este mundo.
Frunce el ceño, sorprendido. —¿Qué? Pero si cuando yo me fui... ella estaba viva.
Suspira, bajando la mirada. — Nando, han pasado tres años desde que te fuiste. Meses después, ella falleció. Te envié una carta contándote todo al lugar donde se suponía que estaría el ejército, pero parece que no te informaron.
Traga saliva, su expresión se endurece. —No... no me dijeron nada. Cuánto lo siento, Mariam.
Levanta la vista con calma. —No te preocupes. Eso ya pasó hace mucho tiempo con permiso debo terminar mis tareas. -Se da la vuelta, preparando su salida.
> De acuerdo... Pero Leo, ¿no vas a saludar a tu prometida como se debe antes de que se vaya?
Observa a Mariam con interés. —Mariam... es un placer verte. Has cambiado mucho en estos años. - La mira con detenimiento.
Le devuelve la mirada con neutralidad. —Lo mismo digo, Leo. Con su permiso. - Sale del cuarto.
No puedo creerlo. Leo ha regresado. Eso significa que tendremos que casarnos muy pronto... que tendré que cumplir con el deseo de mi abuela.
Es extraño saber que ya no te queda nadie en el mundo. Tal vez, por eso, en el fondo... me alegra casarme con Leo. Al menos, tendré una familia. Al menos, sabré lo que es estar con alguien que nunca te abandona.
Pero Leo ha cambiado. Ya no es el mismo niño que se fue. Ha cambiado en apariencia... ¿habrá cambiado también su forma de ser?
¿Seguirá siendo el niño que no le temía a nada? ¿Seguirá siendo bondadoso, dispuesto a ayudar a quien lo necesite? ¿O acaso el tiempo lo habrá convertido en alguien más frío?
No puedo creerlo. Leo ha regresado. Eso significa que tendremos que casarnos muy pronto... que tendré que cumplir con el deseo de mi abuela.
Es extraño saber que ya no te queda nadie en el mundo. Tal vez, por eso, en el fondo... me alegra casarme con Leo. Al menos, tendré una familia. Al menos, sabré lo que es estar con alguien que nunca te abandona.
Se ha hecho casi de noche.
Salí a dejar un pedido con Dionisia cerca de la vieja Casona. No sé por qué, pero hay algo en esa casa que me llama la atención.
Antes de que llegara al pueblo, había una leyenda sobre un Nahual. Según la gente, meses antes de que yo viniera aquí, Leo y otras personas lo vencieron.
Pero nadie sabe quiénes fueron esas otras personas.
Le pregunté a Nana, pero solo me dijo que me mantuviera lejos de esa casa. Que, si alguna vez escuchaba el galope de un caballo, debía correr a la iglesia o a casa.
Decía que una señorita como yo no debería andar sola por las calles de noche. Irónico... porque precisamente soy yo quien hace los pedidos nocturnos.
Entrego el pan. Regreso por la calle de la Casona.
Por alguna razón, me siento observada.
Miro hacia atrás. Nada.
Quizás el regreso de Leo me ha puesto más nerviosa de lo que creí. Apuro el paso y llego a la panadería.
Pero entonces, me detengo en seco.
Leo está ahí.
Está hablándole a la nada. Tiene algo en las manos.
> Finado... Evaristo... Moribunda... Don Andrés... Alebrije... Teodora... Xóchitl... No sé si están aquí. No sé si me escuchan. Lo que sí sé es que su amor y su amistad van a estar conmigo por siempre Gracias. -Extiende la mano hacia el vacío.
frunce el ceño, mirando a todos lados. —¿Leo... con quién hablas? -Silencio.
Sin voltear a verla. —Con nadie que te interese, Mariam. Entra Ya es muy de noche para que sigas afuera.
Frunce el ceño, cruzando los brazos. —Solo tenía curiosidad. No es para que te pongas así...
Suspira, cansado. —Sabes qué, solo entra.
Sin decir más, Leo entra a la tienda, dejando a Mariam sola en la calle.
Resopla con sarcasmo. —Qué humor... Bueno, mejor entro-Toma el picaporte. Está a punto de abrir la puerta cuando
???': —¿Quién es ella?
Mariam se detiene de golpe. Su respiración se entrecorta.
Lentamente, voltea a mirar a su alrededor nada.
Cautelosa. —¿Hola? ¿Hay alguien ahí? - Silencio.
No hay respuesta. No hay nadie.
Murmura para sí misma. —Creo que me estoy volviendo loca... -Sacude la cabeza y entra finalmente a la tienda.
Con voz grave. —Ella nos escuchó.
Intrigada. —¿No es ella la prometida de Leo? La que nos mencionó... la insoportable.
Suspira con dramatismo. —Como sea. Mejor nos vamos a casa, ¿no? Mi pelo necesita un peinado profundo... hello.
Las voces se desvanecen en la noche.
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La leyenda de Mariam
Fanfiction"¿De dónde nace un villano? Algunos aseguran que la maldad se reconoce desde el primer aliento, otros que es un legado oscuro que se hereda como una marca imposible de borrar. Tarde o temprano, esa sombra busca a su portador, lo consume o lo obliga...
