Cap. 20

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LEO

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Luego de mucho tiempo, por fin encontramos la feria. Pero no era como la vez anterior. Esta vez, todos debíamos ir al mismo lugar para conseguir los objetos, lo que significaba perder tiempo valioso.

Leo resopla con impaciencia, sus ojos recorriendo el grupo. —Bien, ¿cuál es la primera pista que tenemos que seguir?

Silencio.

Su irritación crece. ¿Para esto están aquí? ¿Para quedarse callados?

Y bien... ¿no recuerdan? —los mira con severidad, esperando una respuesta.

Nada.

Leo aprieta la mandíbula. Ahora tenía que hacer memoria por sí mismo. ¿Qué era lo que buscaban primero? Mariam mencionó un cofre... un reloj.

Sus ojos recorren la feria, buscando algo que encaje con la pista. Una carpa con el letrero "Casa de Artesanía" capta su atención por un instante. Curioso, pero no creo que sea lo que busco.

Antes de que pueda dar otro paso, una figura emerge entre la multitud. Uno de los sirvientes de Mariam y del antiguo Charro.

Su voz es profunda, como si cada palabra estuviera hecha para ser un desafío:

"En un cofre de madera, bien guardada y escondida, brilla una joya verde, de gran valor y vida. Solo quien la busque con paciencia y sin prisa, encontrará la esmeralda que en la oscuridad se avisa."

Leo frunce el ceño, sintiendo la trampa en cada sílaba.

> —Leo, eso es lo que nos dijo Mariam. Nos está dando una pista. —comenta energético Alebrije.

Pero Leo no se deja engañar fácilmente. —Dudo que ella quiera ayudar. Es más, nos está retrasando. ¿Por qué no mejor vamos a otro lugar?

> —Leo, solo escucha. —Xóchitl interviene con firmeza— Lo que buscamos es un cofre, debe estar entre estos puestos.

Leo cruza los brazos, sopesando la idea. —Tienes razón. Busquemos en otro lado.

>—¡Ya sé! Tengo una súper idea. —Teodora alza la voz con entusiasmo— ¿Por qué no nos separamos? Yo voy con Nandito, los demás que busquen en pareja.

Leo abre la boca para rechazar la idea, pero antes de que pueda decir nada, la mayoría ya se ha dispersado.

Su frustración se intensifica. ¿Por qué nunca me escuchan?

La feria, enorme y bulliciosa, ahora se siente más peligrosa que antes.

Leo aprieta los puños. Si querían tomar sus propias decisiones, que lo hicieran.

Pero algo le dice que, sin importar qué elijan... el destino ya estaba escrito.

El aire en la feria se siente más pesado de lo habitual, como si algo en el ambiente advirtiera que este desafío no sería como los anteriores.

Leo abre la boca para protestar, pero la mayoría ya se ha dispersado sin siquiera escucharlo.

Su frustración crece.

Mientras los demás buscan, Leo decide aventurarse solo dentro de un puesto de la feria. Un presentimiento le dice que debe intentarlo por sí mismo.

El lugar es más oscuro de lo que esperaba. Se adentra con cautela, sus ojos recorriendo los rincones con atención.

La leyenda de MariamHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora