Cap. 14

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El origen de una Leyenda Parte 4 

MARIAM

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Hoy es el día. Leo se marcha para cumplir su sueño de recorrer los siete mares. He aceptado su partida, aunque en el fondo de mi corazón aún guardo la esperanza de que algún día regrese a mí.

El aire se siente pesado, como si el universo entero estuviera conteniendo la respiración. No hay nada que pueda hacer para detenerlo, pero eso no impide que una parte de mí se aferre a la idea de que, en algún momento, Leo volverá a casa... a mí.

Justo ahora ayudo a Nando a envolver el encargo que llevará a un pueblo cercano. De paso, lo acompañará a Veracruz para que Leo tome su barco.

No sé por qué, pero algo dentro de mí se siente inquieto, como si este viaje fuera un punto de quiebre, una línea que separa el ayer de lo que vendrá. Una parte de mí se aferra a la idea de que todo seguirá igual, pero en el fondo sé que nada será como antes.

Leo pasa junto a mí, pero ni siquiera me dirige la mirada. Desde nuestra última pelea, ha hecho todo lo posible por evitarme. Cada día que pasa, siento que se aleja más, no solo físicamente, sino emocionalmente.

Nando y yo tenemos un plan. Él intentará convencer a Leo de que no se vaya de viaje, de que reconsidere su decisión.

Solo espero que logre hacerlo.

Bien, este es el último cargamento. (Sube un paquete de pan a la carreta) ¡Leo, apúrate o me voy sin ti!

¿Recuerdas el plan?

>Lo recuerdo muy bien, pequeña. Ten cuidado mientras no estamos. Te prometo que no tardaremos nada, solo sé paciente, ¿sí? -La abraza y le da un beso en la frente

Solo te pido una cosa, Nando. Si Leo decide no volver... al menos regresa tú conmigo. No me abandones también.

Nunca te dejaré sola, Mariam. Siempre regresaré por ti. Eres la hermana que siempre quise tener, pero nunca tuve. Y cumpliré mi promesa: traeré a Leo de regreso a su hogar.

Bien, vámonos ya. Este es todo mi equipaje. -Se sube a la carreta con expresión seria

Adiós, Leo...

Mariam... (Murmura sin mirarla)

Mariam observa cómo Nando y Leo se alejan. Uno con la intención de cambiar el destino de su hermano, el otro decidido a dejarlo todo atrás.

Cuando está a punto de entrar a la casa, escucha a Nando gritar desde la distancia:

¡Dos semanas, Mariam! ¡Solo dos semanas!

Dos semanas... No es como si nunca fueran a regresar.

Suspira y cruza la puerta, intentando convencerse de que todo estará bien.

{Tres semanas después}

Han pasado tres semanas desde que Nando y Leo se fueron. La incertidumbre crece en mi pecho, alimentada por el silencio absoluto. Debería haber recibido noticias de Nando al menos, pero no sé nada de él.

Se suponía que regresaría después de entregar el encargo y dejar a Leo en Veracruz. Tal vez intentó convencerlo... tal vez falló.

Cada día que pasa, la sensación de vacío se vuelve más insoportable.

La leyenda de MariamHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora