Ardiente Deseo cuenta la historia de Enzo kisngley, un jefe de la mafia que, obligado a mantenerse bajo perfil, se infiltra en una universidad haciéndose pasar por profesor durante una semana. Para él, se trata de una medida temporal, solo una estra...
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¿Preparadas para lo que viene?
Denisse Fizgerald
El corazón me late aceleradamente, mi cuerpo se aguanta y el terror se apodera de mí al volver a verlo a él de nuevo, al señor Smith, dueño de la academia de ballet.Pensé que no iba a volver a verlo o que iba a poder descansar por las vacaciones, que se fueron muy rápido.
Ella quiere más dinero, apuesto que ya le dio el dinero y ahora me toca pagar. Los ojos se me nublan y las lágrimas empiezan a rodar por mis mejillas. Un miedo irresistible invade mi mente, sintiendo como si el tiempo se hubiera detenido.
Mientras él se acerca poco a poco hacia mí con su genuina sonrisa macabra, hace que mi cuerpo comience a temblar del miedo, yo no puedo hacer nada. Ella ya recibió su dinero, ahora me tocará a mí pagar.
—Oh, mi hermosa muñequita, cuánto tiempo sin vernos, ya te extrañaba. Eh, ya sabes qué hacer, muñequita. Sabes que no puedes gritar, ni patalear, ni morderme, ni intentar otra cosa, porque si no, será peor. Y sabes que no me gusta tratarte mal—murmura, agarrándome la cintura. Siento las náuseas subir por mi garganta.
<<No otra vez, no de nuevo. Dios, por favor, no.>>
—L...lo de la otra vez no..no, por favor—murmuró con la voz temblorosa.
Siento cómo soy levantada del piso y tirada descuidadamente sobre la cama. Me muevo rápidamente hacia la esquina asustada, mientras él cierra la puerta con seguro. Mi corazón palpita rápidamente contra mi pecho y entierro mi cabeza entre mis muslos, dejando caer las lágrimas.
Escucho pasos cerca, no quiero mirar, no quiero hacer nada, ya comenzó la pesadilla otra vez...
—Vamos, muñequita, quítate la ropa—niego con la cabeza asustada, soltando un sollozo.
De repente siento un gran jalón en mi cabello, haciéndome soltar un grito. ¡Es mi culpa, es mi culpa, yo lo hice enojar! Intento soltarme, siendo arrastrada hacia el otro lado de la cama. Dejo de pelear al sentir una bofetada en mi mejilla. ¡Ay!
—¡S...señor Smith!, por favor—digo sollozando, dejo de hablar al ver la polla del señor Smith en mi cara.
—Vamos, dulzura, abre la boquita—demanda. Intento soltarme, pero soy jalada del pelo otra vez.—¡Denisse, no me hagas perder la paciencia!
Lágrimas caen por mis mejillas, cierro los ojos abriendo la boca lentamente, siendo atragantada con la asquerosa polla del señor Smith. ¡Wock, wock! Siento las náuseas subir por mi garganta. ¡Wock, wock!
Enzo Kingsley
Camino por los pasillos de la mansión, tengo muchos pendientes y quiero llegar a mi oficina para sentarme a beber un poco.
Más tarde tengo que hacerle una visita a unas pequeñas alimañas, me voy a divertir mucho. Cuando estoy por entrar a mi oficina, soy interceptado por un guardaespaldas.
—¿Qué pasa, Antonio, qué necesitas? —demandé irritado, la sien me comienza a palpitar.
—Señor, el señor Edgar llamó, quiere hablar con usted.
—Puedes retirarte —demandé entrando en la oficina y cerrando las puertas detrás de mí.
Camino hacia el escritorio, jalando la silla y sentándome, apoyando los codos sobre el escritorio y agarrándome la cabeza. Necesito mis pastillas, no quiero que vuelva a pasar lo de la otra vez.
De repente, se escucha una vibración sobre el escritorio. Levantando la cabeza, viendo el teléfono sobre el escritorio, lo agarro irritado por su estúpido sonido y me pongo el teléfono al oído.
—¿Qué quieres ahora, Edgar? —rujo al teléfono, irritado.
—Uy, el nene está enojado.
—Habla de una maldita vez, Edgar, no estoy para tus estupideces ahora.
—Bueno, ya me enteré que andas de infiltrado en la universidad CWUR.
—Ajá, y ¿qué te importa? Ya habíamos hablado sobre eso, métete en tus asuntos.
—Bueno, esto sí me importa. Tengo a alguien allá y quiero que la vigiles, saques información, protejas y después tú y yo hablaremos, solo eso, nada más —demandó.
—Oh sí, y ¿por qué tendría que hacer lo que tú quieras? Acuérdate que me debes varias —mencioné enojado.
—Sé que andas buscando en la universidad y lo tienes muy cerca, lo tienes en tus narices. Sé que nadie lo ha visto porque lo protegen muy bien, pero está muy cerca de ti.
Nota
¡Hola! ¿Cómo están mis nenas? Capítulo corto, pero algo es algo, ¿ok? 😃 Adivinen, ¡salí de vacaciones! ¿Qué significa eso? Podré actualizar un poco más. La cosa aquí es que tardo mucho en escribir, pero me esfuerzo, ¿sí? 😞