Ardiente Deseo cuenta la historia de Enzo kisngley, un jefe de la mafia que, obligado a mantenerse bajo perfil, se infiltra en una universidad haciéndose pasar por profesor durante una semana. Para él, se trata de una medida temporal, solo una estra...
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Denisse Fizgerald
Abro los ojos un poco desorientada por el calor. Intento moverme, pero no puedo. Siento unos brazos alrededor de mi cuerpo. Cuando logro soltarme, veo a Enzo sin camisa con el ceño fruncido. Siento el calor subir por mis mejillas y de repente todos los flashback llegan a mi mente.
Flashback:
Yo miré a Enzo con mi rostro caliente y mis labios rojos y humedecidos. Miré su entrepierna y vi su impresionante miembro a través de sus pantalones. "¡Ya es suficiente del miedo, yo puedo, yo puedo!", pensé en mi mente. Enzo respiró profundo, mirándome con sus ojos grises e intensos.
Supe lo que me estaba pidiendo, así que lentamente llegué hasta él, bajando mi cuerpo hacia el suelo. La miel que fluía entre mis piernas era la prueba de mi deseo. Entonces, sin pensarlo más, desabroché su cinturón, arrastrando su miembro duro fuera de su traje azul. Mi mano tocó su miembro, y su calor me hizo temblar.
Enzo me miraba fijamente cuando metí su miembro entre mis labios húmedos y apretados. Con mis ojos brillantes y mis pestañas largas, comencé a chupar su duro miembro, tragándolo cada vez más y más.
Los suspiros de Enzo empezaron a sonar como gemidos, y yo podía sentir cómo se tensaban sus músculos, preparándose para venir en mi boca. Con mis dedos, recorrí su hombro y mordí suavemente la suave piel de su cuello. Ahora, su cuerpo se había convertido en una carga de placer, y yo era su mano que lo guiaba.
Me sentí perdida en la noche oscura de nuestro deseo. Mientras mi lengua recorría todo el largo de su miembro, podía sentir como sus rodillas temblaban. Pero yo no me detuve, cerré los ojos y me dejé llevar por el calor de su cuerpo y su poderoso deseo.
Sintiéndolo tensarse y relajarse a medida que mi lengua exploraba cada vez más de su gran miembro, mi deseo aumentó hasta un crescendo imparable. En la boca, su sabor era una dulce explosión de placer en mis papilas gustativas. Mientras me acercaba cada vez más, sabía que el momento de su placer final se acercaba.
Saboreando cada gota de él, sentí su miembro en mi boca de la misma manera que sentí mi alma en mi cuerpo. Sus gemidos se convirtieron en gruñidos, sus caderas moviéndose más rápido con cada movimiento.
De repente me agarra el pelo.
—Nena, sal, me voy a venir—niego con la cabeza hundiendo más su miembro en mi garganta—N..nena, por favor—suplica gruñendo, vuelvo a negar mirándolo a los ojos dándole un pequeño apretón.
Entonces, de pronto, lo sentí venirse en mi boca con todo su calor y su sabrosa dulzura.
Enzo gritó mi nombre, aferrándose a la cama mientras su cuerpo estaba en un orgasmo explosivo. Yo podía sentir su esencia llenando mi boca, como si fuera a derretirme entre sus brazos. Yo me dejé llevar por mi deseo, succionando y chupando, saboreando cada gota.