Capitulo 37

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Denisse Fitzgerald

Dos semanas antes

Hoy era el día, ese día que había postergado durante semanas por miedo a lo que podía descubrir. Con un suspiro pesado, me levanté de la cama sintiéndome algo mareada, pero decidida. Aprovechando que Enzo estaría ocupado en la empresa, tenía la oportunidad perfecta para hacer lo que debía. Era mi único día libre, y lo usaría para salir de dudas de una vez por todas.

Voy directo al baño, dejando que el agua tibia llene la bañera mientras me quito la ropa lentamente. Por un momento, me detengo frente al espejo. Mi reflejo me observa con detenimiento; noto cómo mi rostro parece más redondeado, mis curvas más pronunciadas. Desde que comenzaron los mareos, mi cuerpo ha cambiado, aunque no quiero admitirlo del todo.

Aunque trato de mantenerme firme, el miedo me consume por dentro. No puedo evitar pensar en lo que podrían revelar los resultados de los exámenes. La incertidumbre pesa como una losa, y por más que intento calmarme, una parte de mí no puede dejar de temer lo peor.

Después de darme un baño relajante, me visto con ropa cómoda y respiro profundamente para calmar mi ansiedad. Aún no he desayunado, pero los nervios me quitan el apetito. Tomo mi bolso y salgo de casa, asegurándome de que Enzo no haya dejado algún mensaje que pueda retrasarme.

El camino hacia el hospital parece más largo de lo habitual. Mis pensamientos no dejan de correr, imaginando escenarios, algunos esperanzadores y otros aterradores. Al llegar, me detengo un momento en la entrada, tratando de armarme de valor antes de caminar hacia la recepción.

-Buenos días, tengo una cita para unos exámenes de rutina -digo, aunque mi voz suena más frágil de lo que esperaba.

La recepcionista me sonríe amablemente y me indica dónde debo esperar. Los minutos se sienten como horas, pero finalmente escucho mi nombre.

-Denisse Fizgerald, adelante.

Con el corazón latiendo como un tambor, entro al consultorio. El doctor me recibe con una sonrisa profesional, pero mi ansiedad no disminuye.

-Bienvenida, Denisse. Vamos a realizar unos exámenes de sangre para descartar cualquier cosa. No te preocupes, es un procedimiento rápido.

Asiento en silencio, incapaz de encontrar mi voz. Me siento en la camilla, y mientras la enfermera prepara la jeringa, trato de concentrarme en mi respiración. El pinchazo es rápido, pero mi mente sigue atrapada en una espiral de pensamientos.

-Listo. Tendremos los resultados en unos minutos. Por favor, espera en la sala.

Regreso a la sala de espera con las manos sudorosas y las piernas temblando. Miro el reloj, pero el tiempo parece haberse detenido. Finalmente, la puerta se abre y el doctor me llama de nuevo.

Entro, y su rostro tiene una expresión neutral, aunque noto un leve brillo en sus ojos. Me siento frente a él, y mi corazón está a punto de salirse de mi pecho.

-Bueno, Denisse, tengo los resultados -comienza, mirando los papeles en sus manos-. Felicidades, estás embarazada.

El aire parece desaparecer de mis pulmones. Lo miro fijamente, como si no hubiera entendido sus palabras.

-¿E-embarazada? -logro balbucear, sintiendo cómo mi garganta se cierra.

El doctor asiente con una leve sonrisa.

-Sí, tus síntomas coinciden perfectamente, y los análisis lo confirman. Estás esperando un bebé.

Las lágrimas llenan mis ojos de inmediato. No sé si son de alegría, miedo o una mezcla de ambas. Mi mente empieza a llenarse de preguntas: ¿cómo se lo diré a Enzo? ¿Estará feliz? ¿Estoy preparada para esto?

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