Capítulo 10

2.1K 135 20
                                        

Denisse Fizgerald

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Denisse Fizgerald

Me siento en el piso y comienzo a llorar. ¿Quién he sido yo esta noche? ¿Iré a prisión? ¡No puedo ir a prisión, el naranja me queda horrible! Un poco de sangre de su cara se desliza y cae sobre mis manos, manchándolas. ¡Qué asco!

—¡No quiero ir a prisión! —sollozo.

El silencio es absoluto. ¿Hay alguien aquí además de mí y mi madre? ¿Qué pasará ahora? ¿Qué hago? Todo está perdido. El camino de vuelta al orden es largo y devastador. ¿Y mi madre? ¡Ay, madre mía!

¿Cómo puedo arrastrar su cuerpo hacia la cama? ¿A alguien le importará? ¿No seré encontrada aquí? ¡No quiero ir a prisión! No podría soportarlo. Con mis últimas reservas de fuerza, levanté a mi madre y apenas soy capaz de sostenerla sobre mis hombros. Siento el corazón en la garganta.

Con mis fuerzas prácticamente agotadas, coloco a mi madre en su cama y me arrodillo frente a ella. Sus labios son apenas visibles bajo su sangre reseca. ¿Hay todavía vida en ellos? ¿O soy una asesina? Sin aliento, llamo su nombre. ¡Luisa! ¡Luisa!

En un instante, como un relámpago, su ojo se abre con violencia, mirando directamente hacia mí. ¡Por Dios, su mirada es inescrutable! ¿Qué hay en ella? ¿Furia? ¿Tristeza? ¿Miedo? ¿Olvido?

Lleva su mano reseca hacia mi cara. Mis ojos se abren aterrorizados y me alejo de su toque. ¡Oh no, no me tocará con esa mano asquerosa!

Me arrastro fuera del cuarto de mi madre y cierro la puerta con cuidado. La oscuridad invade mis ojos. Soy incapaz de respirar y siento que mi corazón se hunde en mi estómago. ¿Qué he hecho? ¿En qué me he convertido? Arrastrando mi cuerpo sobre el piso, me retiro a mi cuarto. Se aproxima la noche. ¿Qué hago ahora?

Empiezo a dar vueltas, apoyándome en las paredes. ¿Qué puedo hacer? ¡Tengo que irme! ¡Tengo que escapar de aquí! ¡La policía vendrá a detenerme! ¿Dónde iré? ¿Qué haré? ¿Debo confesar mis pecados? ¿O llevarme estos secretos a la tumba? ¡Esto es demasiado para mí!

<<¡Esto es demasiado! ¡Esto es demasiado!>>

Escucho un ruido. ¿Alguien está en la casa? ¿Es la policía? Me acurruco contra la pared, paralizada por el miedo y la incertidumbre. ¿Y si me tiro del segundo piso?

¡Eres estúpida! ¡Es demasiado peligroso! Y no pienso morir por ti, maldita loca!

Respira para ver si entra oxígeno, maldita ridícula. ¿No piensas, no? Porque claro, te vas a tirar del segundo piso y piensas que vas a sobrevivir. ¡Carajo!

¡Ya cállate, Agnes! ¿No ves que estoy nerviosa? No necesito que andes parloteando a todo momento.

¿Sabes qué? Haz lo que se te dé la maldita gana. Si te mueres, bien por ti.

Ardiente Deseo Donde viven las historias. Descúbrelo ahora