Denisse Fizgerald
Ya paso una semana
Cumpleaños
¿Hoy? Hoy es mi cumpleaños y estoy tan emocionada. ¿Por qué? Porque hoy termino por fin con el señor Smith, mi verdugo, mi violador, mi abusador. Él es un ser horrible, no tuvo comparación de mí, como yo no la tendré con él. ¿Por qué debería tener compasión de él si él no la tuvo conmigo? El único que perdona es Dios, no yo.
<<Hay tres maneras de hacer las cosas: bien, mal y como yo las hago.>>
Mi teléfono comienza a sonar en la mesita de noche, lo cojo sabiendo quién es.
-Hola Vladimir, ¿cómo van las cosas por allá? ¿Ya está todo listo para esta tarde? -cuestiono, parándome de la cama y mirando por la ventana.
-Sí, enana, ya está todo listo. Te llamaba para avisarte que todo ya está preparado en la academia de Smith -oigo su gruesa voz a través del teléfono y asiento emocionada.
-Gracias por avisarme. Dile a los chicos que ya voy para allá.
-Okey, diviértete con el vejestorio. ¡Ah, y feliz cumpleaños, enana! Ya cumples 23 años, ya estás vieja jajaja -oigo la estruendosa risa de Vladimir al otro lado del teléfono y niego ofendida.
-Mira quién habla, hablo el vejestorio de 39 años jajaja -cuelgo la llamada antes de que comience con su estúpido drama y pongo el teléfono en la mesita de noche, camino hacia el armario.
Busco el vestido de ballet, hoy será el cierre de una época de dolor y sufrimiento. Ahora ya no seré yo la que sufra.
El vestido es una obra de arte. La corona ornamentada y los detalles florales en tonos cálidos le dan un aspecto poderoso y majestuoso al vestido de ballet.
Me preparo para la venganza. Me pongo mi hermoso vestido de ballet y miro en el espejo la imagen de la niña delicada y tierna que veo, pero ahora sé que soy una mujer fuerte y peligrosa.
Salgo del armario y camino hacia la cama, cojo la grabadora y salgo de la habitación, bajando las escaleras camino hacia la cocina, cogiendo el pote de gasolina. La vierto por toda la mansión, soltando un gran suspiro. Salgo hacia afuera y dejo caer el encendedor prendido, la mansión se prende en llamas rápidamente.
-¡Este fue mi infierno! -digo, mirando a la mansión en llamas y conteniendo una sonrisa. ¡Y ahora, su infierno!
Salgo de la casa, dejándola prendida en llamas, me subo a mi auto y arranco a toda velocidad hacia la academia de ballet del señor Smith.
Camino a la academia de ballet, los monstruosos recuerdos se amontonan en mi mente: los gritos de dolor, los olores nauseabundos.
Pero ahora llegará la venganza.
Mi dedo se aferra al volante, y mi pie se aprieta en el acelerador.
Al estacionar frente a la academia, veo a la perra de la recepcionista. Ella también me las va a pagar. Bajo del auto, cerrando con seguro, de lejos veo las camionetas de los hombres de papá y asiento sonriendo, dándoles luz verde camino entrando a la academia. A esta hora de la mañana, nadie está aquí más que la recepcionista y el cerdo de Smith.
Al verme entrar, levanta la mirada y su sonrisa se borra.
-¡Qué ridícula estás! -dice, haciendo un gesto de desdén.
-Tú nunca me ayudantes. ¡Nunca! Sé que estabas detrás de la puerta mientras Smith me violaba, no hiciste nada. ¡Nada! -grito, apretando la mandíbula.
ESTÁS LEYENDO
Ardiente Deseo
RomantikArdiente Deseo cuenta la historia de Enzo kisngley, un jefe de la mafia que, obligado a mantenerse bajo perfil, se infiltra en una universidad haciéndose pasar por profesor durante una semana. Para él, se trata de una medida temporal, solo una estra...
