Denisse Fitzgerald
Un mes después
Estaba sentada en la sala, revisando unos documentos bajo la tenue luz de la tarde. Mi pulso se aceleraba cada vez que leía el nombre de Alexander B en la página. Sabía que investigar sobre él por mi cuenta era arriesgado y que si Enzo llegaba a descubrirlo, la situación no sería nada buena. Pero no podía ignorar la sensación en el fondo de mi mente de que este hombre representaba un peligro más grande de lo que Enzo me había dejado entender.
De pronto, mi teléfono vibró. Miré la pantalla: uno de mis compañeros de equipo, alguien que también estaba involucrado en el caso. Sentí una punzada de nervios, pero contesté rápidamente, levantándome y caminando hacia el pasillo para evitar que Enzo pudiera escuchar.
—¿Cuándo? —pregunté en voz baja—. ¿Ahora mismo? Bien, voy para allá.
Guardé el teléfono y empecé a caminar hacia la puerta, pero apenas había dado unos pasos cuando vi a Enzo en el pasillo, mirándome con el ceño fruncido. Mis pies se detuvieron, y el aire pareció volverse denso. No tenía un plan para esto.
—¿A dónde vas? —preguntó, su tono serio y su mirada analizándome como si pudiera ver cada uno de mis pensamientos.
Mi corazón latía con fuerza, pero mantuve mi expresión serena y le sostuve la mirada.
—Es una emergencia de la empresa. Me necesitan ahora —dije, esperando que mi voz sonara convincente.
Él me observó en silencio, su expresión mostrando que no estaba del todo convencido. Sentía su desconfianza como una presión en el pecho, pero no podía dar marcha atrás. Los segundos pasaron lentamente, y cada uno se hacía eterno bajo su mirada escrutadora.
Salí de prisa de la mansión, cerrando la puerta detrás de mí, mientras un remolino de emociones se agitaba en mi interior. Cada paso hacia el auto hacía que el peso de la culpa se sintiera más y más intenso. Sabía que le estaba mintiendo a Enzo, que le estaba ocultando algo importante, y eso me dolía profundamente. Pero también sabía que lo hacía por una razón, por el amor que sentía por él, por nuestro futuro juntos. Este sacrificio, esta mentira momentánea, era mi manera de proteger lo que teníamos.
Me subí al auto y me miré en el retrovisor. Mi reflejo mostraba un suéter marrón ajustado, una falda de cuero que abrazaba mis caderas y un chaleco acolchado beige. Mi atuendo no era ideal para una misión, pero no había tenido tiempo de cambiarme. Con un suspiro, intenté apartar esos pensamientos y enfocarme en lo que tenía que hacer. Aunque la culpa me consumía, el pensamiento de que todo esto era por nuestro futuro me daba fuerzas.
Antes de arrancar, susurré al aire, como si Enzo pudiera escucharme en ese momento:
—Lo siento mucho, bebé, por mentirte... Pero cuando llegue el momento adecuado, te lo contaré todo.
Pisé el acelerador, dejando atrás la mansión y la seguridad de su compañía. Con cada kilómetro que avanzaba, me reafirmaba que, aunque esto pudiera costarme caro, algún día entendería que lo hice por nosotros.
Conduje a toda velocidad, dejando atrás la seguridad de la mansión y adentrándome en la oscuridad de la noche. El camino parecía interminable, y el silencio en el auto solo aumentaba la tensión en mi pecho.
Mis pensamientos se agolpaban, cada uno más fuerte que el anterior, recordándome lo arriesgado que era lo que estaba haciendo y, al mismo tiempo, la razón por la que debía seguir adelante. Esto no era solo por mí, sino por él, por lo que queríamos construir juntos.
Necesitaba respuestas para proteger nuestro futuro, y estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario para obtenerlas, incluso si eso significaba ocultarle algo temporalmente.
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Ardiente Deseo
RomanceArdiente Deseo cuenta la historia de Enzo kisngley, un jefe de la mafia que, obligado a mantenerse bajo perfil, se infiltra en una universidad haciéndose pasar por profesor durante una semana. Para él, se trata de una medida temporal, solo una estra...
