Capítulo 28

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Denisse Fizgerald

Alemania: Hamburgo

Ya habían pasado semanas desde que llegamos de Canadá donde pasé las mejores semanas de mi vida, ahora voy de camino a la empresa de papá donde él me está esperando en la sala.

Llevo un hermoso traje azul marino con una camisa blanca abajo, una falda de tubo hasta las rodillas, el pelo suelto y un poco de gloss.

Llevo un hermoso traje azul marino con una camisa blanca abajo, una falda de tubo hasta las rodillas, el pelo suelto y un poco de gloss

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<<Siempre linda porque las mujeres somos unas diosas y no estoy para sentirme menos, pienso para mí misma.Siempre bella y la que critique que se mame un guebo>>

Sonrío por mis pensamientos y termino de abrocharme los botones de la camisa. Salgo del cuarto sonriente y veo a mi papi en la sala cuando bajo las escaleras.

<<Esta es mi nueva mansión, la mandé a comprar porque me gustó cuando la vi y como no me pienso quedar con las ganas, Enzo me lo consiguió de una. Lo sé, mi hombre es un hombre que resuelve palabras dichas por él>> pienso para mí misma.

—Papi, ya termine—aviso bajando el último escalón y llegando hacia él. Sonríe y se levanta del sillón.

—Pero miren a mi pequeña empresaria, ven y dale un abrazo a tu papá, lindura—sonríe feliz terminando la pequeña distancia que nos separaba, saltando sobre él. Me alza feliz y sonrío como una niña pequeña, su niña pequeña solo de él.

—¿Quién es la pequeña empresaria de papá?

—Yo...—digo avergonzada. Él me da un beso en la mejilla y baja la mirada a su reloj.

—Ya es hora de irnos, lindura, tu empresa te espera—me agarra de la mano llevándome hacia fuera de la mansión. Niego con la cabeza sonriendo.

Prende el auto y me abre la puerta. Entro agradeciendo y él entra por el lado del piloto. Arranca el auto y salimos afuera de la mansión, los guardaespaldas vienen siguiéndonos. Papá me los asignó, me negué, pero dijo que son necesarios y que él sabe lo que hace. No pude decir que no.

Cada vez que el auto se mueve, pienso en mi vida.

Me estoy convirtiendo en una de las mujeres más poderosas de la ciudad y estoy ayudando a mi padre a llevar a cabo su empresa. Pero aún me siento como la niña que necesita la ayuda de alguien.

Entonces, ¿realmente podré ser feliz? Si ahora estoy siendo feliz, ¿por cuánto tiempo durará esa felicidad?

Las dudas están surgiendo mucho y tengo un poco de miedo. ¿Cuánto tiempo durará para que pase algo que me perjudique a mí o a los que quiero? ¿Cuántos minutos de felicidad tendré aún? Tengo un muy mal presentimiento, siento que en cualquier momento pasará algo que me impactará en el rostro y quedaré sin aire.

Las historias felices no duran para siempre, no quiero que me pase lo mismo. Respira, respira, cierro los ojos respirando profundamente.

Llegamos a la empresa de mi padre y salgo del auto. Los guardaespaldas me siguen y me preocupan por un segundo.

Ardiente Deseo Donde viven las historias. Descúbrelo ahora