49 días
—¿Estos son todos los papeles?—Saúl se pasa las manos por la frente. Sobre la mesa del salón tenemos varias pilas de folios impresos.
Necesitamos leerlos y entenderlos todos, cosas del trece de julio que tenemos que gestionar. Es en momentos como este que hecho de menos vivir en Valencia y que las cosas se me den resueltas.
Pero hace tiempo que tome la decisión de irme de allí y no va a ser ahora cuando me arrepienta de ello.
—Creo que si. No estoy segura de si falta alguno más, pero luego reviso el email y te digo.—el rubio asiente. Tiene el flequillo ya largo, así que lo ha recogido en un coletero de esos que le roba a sus citas y se ha hecho un kiki encima de la frente.
Gracioso pero efectivo.
—Por cierto.—deja caer cuando llevamos ya un rato leyendo y subrayando documentos.—Creo que hay algo que me tienes que contar.
Lo de Daniel. Estaba claro que no iba a pasar mucho tiempo antes de que mi mejor amigo me sacara los trapos. Agradezco que al menos me haya dejado un par de días para poder procesar mis pensamientos.
Muevo nerviosa los dedos sobre la mesa. Al guiri no se le escapa el gesto, y después de dejarlos moverse sobre la madera un par de veces, pone sus manos sobre las mías y los atrapa.
Obligándome a enfrentarme a la realidad.
—El otro día.—trago saliva. No hay una forma de explicarle mi reacción sin mencionar el casi beso. Y es una información que no quería compartir.—Me dió un ataque de ansiedad. Fue eso sencillamente.
—Mía, no me engañes. Sabes que tenemos confianza como para que puedas contarme las cosas sin filtro. —suspiro.
Saúl me ha demostrado muchas cosas. Desde meterme en su casa sin dudarlo cuando me echaron de mi alquiler, hasta hoy mismo, leyéndose toda esta parafernalia de abogados por mi.
Cierro los ojos antes de responder, no quiero ver su reacción.
—Daniel y yo casi nos besamos. —agradezco que no me interrumpa mientras se lo cuento.—No sé ni cómo ni porque, pero sencillamente no pude hacerlo. Hui.
—No pasa nada Mía, sabes que no tienes que presionarte. Hasta que no estes segura, no tienes porque hacer nada.—me dedica una sonrisa calmada. Sus yemas acarician mi piel, cariñosamente.—¿Qué dijo él?
—Se nota que sois amigos.—la ironía de mi voz hace que su sonrisa se agrande.—Porque lo mismo que tú.
—Nada, ya sabía yo que en el fondo estabas enamorada de mi. Sabes que eso no es posible, que yo solo te veo como una amiga y que jamás te podré ver como algo más. Eres tú, no yo.—le meto una patada por debajo de la mesa.
—Idiota.—el rubio se frota la espinilla, justo donde mis zapatillas de andar por casa han impactado contra su pierna.
—¿Esas tenemos? Entonces te pregunto porque durmió Daniel en casa. Contigo.—abro la boca como gesto de sorpresa. Había prometido ignorar el tema.
—Pues no te respondo.—me cruzo de brazos como una niña pequeña.
—Eso no funciona así.—le saco la lengua. Hasta que un dolor proveniente de mi espinilla me hace soltar un alarido de dolor.
ESTÁS LEYENDO
Vendas | Yosoyplex
FanfictionMía solo sabe descargarse contra el saco. Entre vendas y guantes aparece él, dispuesto a meterse en su mundo. Pero no es tan fácil cuando llevas toda la vida defendiéndote a puños. YosoyPlex - Daniel Alonso | FANFIC
