trece de julio ; la velada
Las luces, los gritos, el pulso a dos mil. Los amigos de Daniel aguantan la respiración a mi lado. Es la hora de la verdad.
Saúl me separa los puños, para evitar que me haga sangre en las palmas. No sé porque estoy tan nerviosa, si en el fondo, sé que va a ganar.
Estamos todos a dos metros del ring. Álvaro es el que mas cerca está de las gomas, pues es quien va a subir a darle indicaciones. Hemos decidido que tal vez yo sea demasiado distracción.
Jopa, Saúl, Paconi, Adrián, Archie, Lili y una amiga de todos a la que están llamando por videollamada, porque no está en España y no quería perdérselo, o eso han dicho.
Hasta Frank ha venido, momento súper emotivo reencontrarnos. Ha dicho algo así como que lo sabía cuando le han dejado caer que había algo entre nosotros.
Ana, y los padres de Daniel están aquí también, sólo que han preferido quedarse un par de filas por detrás. Por si acaso las cosas no salen tan bien como deberían.
Pero eso no es una opción. Daniel Alonso va a ganar la velada del año cuatro como que yo soy Mía Soler.
La entrada de Daniel es triunfal, caballos, música épica, un traje dorado...
En un parpadeo, los dos ya están sobre el ring. No se me escapan las vendas rojas que lleva Plex debajo de los guantes, en las que le hemos escrito todos mensajes de suerte.
Una vez presentados, entre el barullo de cámaras, cada uno se coloca en la esquina que le corresponde del cuadrilátero.
Ahora ya solo queda esperar.
En el momento que vuela el primer puño, me doy cuenta de una cosa: no puedo mirar. Es algo que no me había pasado jamás antes.
Tal vez sea porque nunca me había importado una persona a este nivel. Sus metas son las mías y sus golpes se sienten como si los estuviera dando con mis manos.
Joder, estoy enamorada.
Siempre he visto como Saúl y Álvaro se pegaban, y he crecido rodeada de la violencia de mi padre, que rompía platos contra mi madre. Y nunca antes había sentido el miedo paralizante que se apodera ahora de mi.
Por unos instantes sólo puedo revivir aquella vez en la que el monstruo que vivía en mi casa me agarro del cuello y me golpeó contra la pared. Al ver que me quedaba sin aire, me lanzo contra el suelo.
Ese fue el golpe que acabo con mi muñeca. Ese fue el golpe que me hizo apuntarme a boxeo. Ese fue el golpe que me dejó rota para siempre.
En mi mente revivo la escena una y otra vez. El mundo exterior desaparece, no oigo al público, ni a Ibai en los altavoces.
—MÍA— sólo el fuerte zarandeo de Saúl y el sabor a sangre de morderme los carrillos hacen que vuelva al estadio. —¿Estás bien?
No.
Tengo el juicio aún en la sangre. Apenas han pasado diez horas desde que he tenido que reencontrarme con las dos personas que más me han arruinado la vida.
ESTÁS LEYENDO
Vendas | Yosoyplex
FanfictionMía solo sabe descargarse contra el saco. Entre vendas y guantes aparece él, dispuesto a meterse en su mundo. Pero no es tan fácil cuando llevas toda la vida defendiéndote a puños. YosoyPlex - Daniel Alonso | FANFIC
