Pericles se hallaba sentado en la última fila del salón, intentando escuchar al profesor, pero las palabras rebotaban en su cabeza sin sentido alguno.
Los números y las fórmulas se mezclaban con pensamientos sobre el estado mental de su hermana.
De tan solo recordar esa discusión con su madre o ese silencio pesado que tuvo que soportar todo el trayecto a la escuela le causaba una ansiedad que le era difícil manejar.
Apretó el bolígrafo con fuerza, sus nudillos poniéndose blancos. Un zumbido constante llenaba sus oídos, bloqueando el mundo exterior, sabía que Wednesday era impredecible, pero algo en su estómago le decía que esta vez era diferente.
No pudo soportarlo más, se levantó abruptamente de su asiento, ignorando las miradas curiosas de sus compañeros y el ceño fruncido del profesor.
El sonido de la puerta al cerrarse resonó en el pasillo mientras que el chico se alejaba, su mente se encontraba nublada por una preocupación que no quería admitir.
Atravesó los pasillos rápidamente, sus pasos resonaban en las paredes. Su corazón latía con fuerza, no por el esfuerzo físico, sino por la incertidumbre.
Al llegar al salón de Wednesday, se detuvo por un segundo, mirando la puerta cerrada.
Se colocó a través de la ventana, observando al profesor de su hermana quien parecía guardar algunos libros en su maletín, tal vez ya su hora había acabado, lo que hizo que empezara a buscar con la mirada a Wednesday pero no había rastro de ella.
— ¿A quién buscas? —preguntó el hombre quien al notar la presencia de Pericles no dudo en abrirle la puerta.
— Estoy buscando a Wednesday Addams. —dijo el chico con la esperanza de que el profesor le diera una respuesta que calmara toda esa ansiedad que llevaba por dentro— yo... soy su hermano.
— Mi clase ya ha terminado como puedes ver, no hay nadie en el salón más que nosotros pero ya que estás aquí, hazle saber a tu madre que tiene un citatorio con la directora.
— ¿Esto tiene que ver con Wednesday? —su mente le empezó a jugar en contra— por favor dígame si esto tiene que ver con mi hermana.
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Después de aquella charla con Morticia sobre la salud mental de su novia, Enid había decidido encerrarse en su habitación junto a Dedos quien le brindaba de su compañía.
Ni siquiera tenía ánimos de ver su celular pero necesitaba distraerse, mantener su mente ocupada hasta que llegara Wednesday.
— Será algo rápido. —se dijo para sí misma, tomando su celular y entrando a su blog de chismes, justamente en el apartado que había creado recientemente.
Sus ojos se abrieron con asombro, no podía creer la cantidad de likes y comentarios en su publicación, por un momento pensó que pasaría desapercibida pero al parecer sus compañeros se alimentaban del chisme.
Con su pulgar iba deslizando lentamente para abajo encontrándose con uno que otro comentario de odio, asco, burla, etc. Pero no todo era negativo, habían otros comentarios que la apoyaban, eso la hizo sonreír.
De pronto su sonrisa fue desapareciendo al ver un mensaje nuevo en la barra de notificaciones, mensaje que ni siquiera había notado.
El miedo se apoderó de ella quien pensaba que el mensaje podría tratarse de su padre pero se llevó una gran sorpresa al ver que era un mensaje de quien menos se lo esperaba.
"¿Podemos hablar?"
Se levantó de su cama tambaleándose un poco hasta llegar a la ventana, admirar el paisaje la hacía sentir más tranquila. Esta era su oportunidad de arreglar las cosas con su mejor amiga pero no quería hablar solo por mensajes, necesitaba llamarla.
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Everlong - wenclair
FanfictionHabía pasado exactamente un año desde aquel fatídico día. Wednesday regresa a Nevermore y junto a sus amigos , tendrá que enfrentar una serie de problemas mientras pasa por la peor etapa de su vida: la adolescencia. Aclaración: está historia se desa...
