El Omega rubio camino hasta llegar a la mesa donde estaba sentado ese mariachi que a diario lo veía cenando con sana, su compañera, otra mesera, una Omega.
Pero esta vez el alfa estaba solo, Jimin tenía demasiada curiosidad por ese mariachi, siempre...
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Jimin se sentía mal por lo que puso en el texto a Yoongi, pero no había recibido respuesta, pensó que era lo mejor.
Iba camino al trabajo, agradecía que el alfa no tocará en el restaurante, sabía que no lo vería, y al no recibir respuesta de Yoongi, creyó que aceptaba, se sentía mal, pero aun así, era lo mejor para ambos.
Jimin llegó al trabajo, en la puerta miró a un nuevo security, a quien saludo por cortesía.
-Buenas tardes- saludo el Omega, el security volteó a verlo.
-Buenas tardes,¿tú trabajas aquí?- preguntó el Alfa, tenía el cabello negro, y era mucho más alto que él, era fornido.
-sí, y tú?- preguntó el rubio sonriendo.
-sí, soy wonho, vengo de colombia- se presentó, Jimin sonrió, parecía un niño grande
-un gusto wonho, soy jimin- se presentó, y ambos estrecharon sus manos.
Sana los miró, y empezó con sus comentarios fuera de lugar como siempre.
-hey parcero, ya conociste al niño- sonrió pícara, Jimin rodó los ojos, y wonho sonrió divertido.
-yo voy llegando- dijo Jimin, había llegado temprano, rápidamente paso su tarjeta, la computadora estaba al lado.
- ¿cuántos años tienes, parcero?- preguntó sana, Jimin ponía atención, quería distraerse, y no pensar en que había terminado su relación con Yoongi.
-28- contesto sonriendo, ese hombre siempre sonreía al parecer, Jimin dejo sus cosas y regreso con ellos.
-¿tú cuántos años tienes?- preguntó el Alfa a Jimin.
-22- contesto el Omega, poniéndose su mandil.
-El niño aquí, tiene su mariachi- soltó sana sonriendo, Jimin sonrió sin ganas de aclarar nada.
-¿Un mariachi?, ¿o marido?- preguntó el Alfa divertido.
-un mariachi, así, mariachi, con traje, botines y todo- Jimin negó riendo, sana era muy ocurrente.
El alfa asintió, Jimin se despidió y fue a ver qué podía hacer en el bar, Carlos llegaba más tarde, junto al mariachi, así que no tendría quien lo molestará en el bar.
Las horas pasaron rápido, Aída y Jimin cenaron juntos, aida notó el ánimo del Omega, a pesar de que se la había pasado sonriendo.
Los mariachis estaban tocando, Jimin sentía feo, un sentimiento que le apretaba el corazón, ¿por qué tendría que haberse enamorado de Yoongi?
-¿Paso algo con el mariachi?- preguntó Aída, sabía que eso podía ser lo único que podía afligir a alguien como Jimin, que siempre aparentaba que nada le importaba.
-terminamos- fue la respuesta del Omega, Aída no podía creerlo.
-¿ambos?- preguntó curiosa, no entendía como termino tan rápido, -es por qué los descubrieron?- Jimin negó.