En Busca De Consejos

135 15 0
                                    


POV: Meena Chatamonchai

Al día siguiente de aquella patética huida que había realizado y tras asegurarme de que el tratamiento en Aoom hubiese funcionado como correspondía, tomé la decisión de reunir a los caballeros que estuviesen ya casados en el interior de mi frío despacho. En silencio presioné mis codos contra la mesa dejando descansar mis finos labios sobre el dorso de mis dedos enguantados mientras que los pulgares se encargaban de sostener mi afilado mentón. Me quedé unos segundos mirando la mesa tratando de pensar si realmente era correcto el preguntarle respecto a la situación que estaba viviendo con mi esposa, por obvias razones omitiría la gran mayoría de sucesos, siendo consciente de que ellos podrían llegar a mirar con otros ojos a mi joven esposa, y francamente, la simple idea de pensar en la posibilidad de ellos viendo de distinta forma a Aoom me sacaba de quicio. Por impulso suspiré a la vez que alzaba mi fría mirada notando fácilmente a los diez caballeros que estaban de pie frente a mi escritorio; ninguno de los presentes parecía estar dispuesto en romper el silencio que envolvía el lugar, a simple vista daban la sensación de estar inquietos.

Sinceramente yo sabía perfectamente que ellos estaban nerviosos, era fácil el percatarse de eso al notar lo incapaces que eran de ocultar el visible temblor que sacudía sus manos. Apreté mis labios alzando mis cejas logrando con solo ese pequeño movimiento que todos los caballeros tensaran sus redondos hombros como si estuviesen tratando de mantener la guardia alta, ¿Huh?, pensé mientras que movía mi rostro dejando que mis dedos sostuvieran mi mejilla, ¿Tanto es el miedo hacia mi? me cuestioné sin poder evitar el sorprenderme ante la mala fama que me había creado entre mis propios subordinados, mmf... francamente, no me molesta, acepté la situación sabiendo que era mucho más fácil dominarlos por el miedo que por otra emoción. Ante el prolongado silencio en la habitación tomé la decisión de bajar los codos de la mesa para luego echar mi espalda contra el respaldo de la silla, como era de esperarse, mi movimiento los puso alerta enderezando sus espaldas y alzando sus mentones tratando de dejar en claro que estaban dispuestos en aceptar cualquier orden que yo estuviese pensando en dar. Sin mucho interés comencé a golpear la yema de mi dedo índice contra la mesa siendo consciente que el sonido que estaba produciendo solo estaba empeorando la situación.

-¿Qué significa la unión completa en el matrimonio?- decidí alzar la voz en tono de pregunta notando como ellos bruscamente ampliaban sus párpados ante la sorpresa que les había causado escuchar mi repentina pregunta, para luego simplemente mirar hacia cualquier dirección que no fuese mi serio rostro -¿Y qué puedo hacer para realizarlo?- agregué viendo atentamente como la mitad no dudaba en sonrojarse frente a mi mientras que la otra mitad simplemente continuaba mirando hacia otra dirección, haciendo todo lo posible por no encontrarse con mis fríos ojos escarlatas -¿Y bien?- cuestioné sin detener el golpeteo mi dedo contra la mesa sintiéndome realmente irritada al observar como ellos no parecían querer hablar sobre ese tema en particular -¿Quién será el encargado de darme una respuesta? a menos que quieran que las saque a la fuerza- amenacé logrando que Somchai rápidamente girara su rostro encontrándose con mis gélidos ojos.

-Mmmh... bueno... Duquesa- comentó el chico mientras que presionaba las yemas de sus dedos entre sí tratando de esa forma poder tranquilizarse. A simple vista parecía estar realmente incómodo con las orejas visiblemente enrojecidas ante la repentina vergüenza que atacó tanto en su cuerpo como el de los demás presentes -No creo que debemos ser nosotros quienes respondamos esa pregunta- confesó. Francamente, pensé que se mantendría con los ojos en el suelo, siendo incapaz de hacerme frente, pero para mi grata sorpresa él se armó de valor alzando sus orbes para encontrarse nuevamente con mi fría mirada.

Decidí acomodarme presionando mi codo contra el reposabrazos, sin separar mis labios incliné mi cabeza hacia el lado dejando mi mejilla apoyada en mi firme puño. El hecho de haberme cambiado de posición hizo que todos los presentes por instinto dieran uno que otro paso hacia atrás con el cuerpo completamente recto ante el miedo que sentían de haberme hecho enojar, ¿Siempre fueron así de patéticos? me cuestioné mirando fijamente como ellos se veían entre sí para luego simplemente regresar a su posición original, como si estuviesen avergonzados de haber actuado de esa manera frente a mi.

La Tirana Del Norte (G!P) MeenBabeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora