Espada Entregada

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POV: Aoom Chatamonchai


Si debía ser completamente sincera con respecto al por qué había comenzado a llorar, la verdad es que se debía netamente por lo abrumada que estaba de notar lo preocupada que a simple vista Meena parecía estar con respecto a mi seguridad, sus ojos... aquellos ojos rojizos llenos de ansiedad me veían de pies a cabeza como si estuviera tratando de ver algún rastro de herida en mi cuerpo, pero yo estaba bien, dentro de lo que cabe realmente estaba en buenas condiciones, el problema real era ella quién no parecía estar prestándole atención a las gotas de sangre que caían lentamente por su empapada armadura ni la forma inestable con la que estaba caminando; era evidente el hecho de que Meena no le estaba dando prioridad a sus heridas como si no le importara el estado deplorable en que se encontraba su anatomía y si con eso ya no fuese lo suficientemente malo, ella ni siquiera estaba dando indicios de querer curar el gran corte que se encontraba dibujado sobre su bonito rostro, lo que evidenciaba el poco interés hacia su propio cuerpo. Francamente, el notar lo lastimada que ella estaba empeoró por completo mi estado, las lágrimas resbalaban violentamente por mis mejillas mientras que mi respiración entrecortada llenaba el silencioso pasillo, me asustaba el sentimiento que abrazaba mi cuerpo porque este me estaba causando el ser consciente de lo fácil que sería el volver a perderla; fue aterrador el entender que saliendo del Ducado Meena en cualquier momento podría morir y no había nada que yo fuese capaz de hacer para impedir que aquello sucediera. No quiero vivirlo, pensé sintiendo mi corazón temblar de angustia mientras que mis manos se mantenían posadas sobre las cuencas de mis ojos haciendo todo lo posible por retener mi llanto, no quería perderla... no nuevamente, porque sabía que no sería capaz de soportarlo. Jadee en alto mientras que me limpiaba torpemente mis mejillas sintiendo como las lágrimas continuaban su recorrido sin tener ánimos de querer detenerse. Meena en cambio, se mantuvo en un completo silencio, podía sentir sus fríos ojos fijos en mi cabeza, quizás me estaba analizando o tal vez simplemente no sabía que decir.


-Aoom- realmente nunca me iba a poder acostumbrar a escuchar mi nombre saliendo de su rasposas boca, como era de esperarse los vellos de mi nuca se erizaron mientras que mi ingenuo corazón se emocionaba ante el llamado. Instintivamente alcé mi mirada a la vez que bajaba mis manos permitiendo observar aquellos ojos fríos idénticos a los del príncipe Seungwang mirándome fijamente como si yo realmente fuese su única prioridad -...- para mi sorpresa se quedó en un completo silencio como si estuviese pensando fríamente en que pensar, ¿Qué tienes en mente? me cuestioné a la vez que pasaba mi propia mano contra mis calientes mejillas tratando de continuar limpiando la humedad de estas -Deja... yo lo hago- comentó mientras que estiraba nuevamente de su mano, por mero impulsivo me quedé quieta con el aliento bruscamente atrapado en mi garganta sin saber que hacer o que decir. La fría palma de mi esposa se posó toscamente sobre mi mejilla mientras que sus rasposos dedos tocaban suavemente de mi piel en un vano intento por ser ella quién terminara de limpiar la humedad en mi piel -... No llores más.


Meena... quién era conocida por ser un ser humano tan extraño por naturaleza, ahora se encontraba pidiendo en un suave murmullo que dejara de llorar mientras que sus fríos ojos color rubí me veían como si realmente lo estuviese pasando mal. Sentir aquella repentina calidez que emanaba su tosca personalidad no era algo que podría fácilmente acostumbrarme, así que la observé en silencio tratando de comprender el por qué aquella fría y tosca mano que seguían estando posada sobre mi rostro me estaban transmitiendo tanta tranquilidad. Un repentino sentimiento de querer tocarla invadió mi cuerpo así que impulsivamente estiré mi mano presionando mis dedos sobre el dorso de su mano, al parecer, mi acción la sorprendió ya que bruscamente alejó su extremidad mientras que giraba su rostro posando toda su atención en nuestro pequeño y desafiante hijo. Como era de costumbre ella continuó estando en un completo silencio con sus ojos fijos en el menor como si estuviera demostrando algo de interés por él. Yo la miré sin decir palabras, francamente no me veía capaz de opinar porque no era capaz de entender lo que estaba pasando por su mente, por ende, fue realmente una sorpresa el ver como ella estiraba una de sus amplias manos agarrando desde la solapa de Seungwang para luego sin siquiera preguntar levantar su cuerpo dejándolo incómodamente recargado en su brazo. A pesar de que era cierto que confiaba ciegamente en ella, de todas formas no pude evitar el dar un paso hacia su dirección dispuesta en interferir, pero ella al notar mi repentino movimiento simplemente elevó una de sus cejas para luego con calma guardar su afilada arma indicando de esa manera que no tenía intenciones de lastimar al menor. Mis piernas se congelaron en su sitio en el momento que noté como ella limpiaba toscamente su palma contra su armadura para luego simplemente estirar aquella extremidad hacia mi dirección como si estuviese esperando de esa manera que yo la aceptara.


La Tirana Del Norte (G!P) MeenBabeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora