POV: Narrador Omnisciente
El silencio que se había creado en el interior de aquella fría habitación era lo suficientemente ensordecedor para llegar a incomodar a la joven pareja que se encontraba en su interior, tan evidente estaba siendo la situación, que Meena sin siquiera pensar en ello tomó la decisión de alejarse en dirección del gran ventanal que permitía la entrada de la luz nocturna: lo hizo simplemente para poder escuchar algo, aunque fuese las ramas crujiendo por culpa de la agresiva ventisca. Aoom en cambio, tras notar su patética huida decidió caminar hacia una de las sillas que había en el interior del cuarto, con calma tomó asiento en ella mientras que sus delgadas y finas manos tomaban de su bata tirando de estas para cubrir cada tramo de piel que poseía su esbelto cuerpo. Ninguna de las dos se atrevió a romper el silencio que las envolvían, tan solo se mantuvieron en sus respectivos sitos con sus fijos en el rostro de la otra. Meena tensó sus hombros sintiendo como la ansiedad burbujeaba lentamente en el interior de su estómago tras notar aquellos fríos ojos verde agua fijos en su expresión. A pesar de que estaba acostumbrada a vivir con el odio de la gente, el hecho de pensar que su esposa la estuviese odiando le carcomía el pensamiento; no podía manejarlo.
Lo siento, aquellas palabras fueron lo primero que pasó por la mente de Meena tras notar como la castaña se mantenía en silencio, lo siento mucho, repitió mientras que apretaba de sus puños tratando desviar el dolor emocional que estaba viviendo, aunque no lo merezca... por favor, perdóname, suplicó deseando que la contraria fuese capaz de leer sus pensamientos.
-¿Por qué no me lo dijiste?
Por fin una de las dos se había atrevido a romper aquel silencio ensordecedor que las envolvía. Meena tras oír aquella suave pregunta proveniente de su esposa simplemente atinó a tragar saliva sintiendo su piel completamente erizada mientras que aquella ansiedad que estuvo acompañándola desde que notó su presencia, empeoraba tras comprender que debía darle una respuesta: francamente, no estaba preparada para enfrentarla.
-Lo lamento.
¿Desde cuándo Meena se había convertido en la clase de persona que pedía constantemente disculpas?, no era propio de ella el hacer ese tipo de cosas, generalmente simplemente omitía lo que no consideraba beneficioso aún si eso significaba que sus acciones llegaban a lastimar al resto de sus cercanos. No sentía piedad por nadie, ni por nada, era un ser hecho para matar, un animal que no conocía más que la rabia y la ira, así se suponía que Meena Chatamonchai había sido criada, ese era el fin de su existencia: matar para no ser asesinado, pero entonces... ¿Por qué? ¿Por qué razón ahora no era capaz de parar de pedir perdón? Sus ojos rojizos vieron atentamente como su esposa se acomodaba en la silla, por un momento pensó que la vería llorar o que tal vez por fin explotaría, pero ella se mantuvo serena, como si de esa forma le estuviese diciendo que podía tomarse su tiempo, que ella esperaría.
Meena creía genuinamente que no merecía a alguien como Aoom Thaweeporn.
De forma impulsiva la pelinegra envolvió sus brazos alrededor de su cintura tratando de poder obtener algo de paz mental mientras que su esposa veía atentamente cada uno de sus movimientos.
-¿Sobre qué?- decidió irse por las ramas, negándose a la verdad, provocando que Aoom apretara su quijada para luego simplemente mirar durante un par de segundos sus manos.
-¿Por qué no me dijiste que estábamos esperando un bebé?- cuestionó con su voz a punto de quebrar provocando que el aliento de la más alta quedase atrapado en su garganta.
No llores... no llores, se ordenó observando como su esposa volvía alzar su mirada permitiendo que aquellos ojos verde agua tan bonitos como el paisaje mismo del Norte se encontraran directamente con los suyos. Su corazón se detuvo tras notar lo que aquella mirada estaba transmitiendo: esta era la primera vez que veía a su esposa con ese tipo de expresión.

ESTÁS LEYENDO
La Tirana Del Norte (G!P) MeenBabe
De TodoElla era una mujer fría como el clima de sus tierras. No tenía emociones, y el desapego emocional era lo suficientemente grande para ser considerado un problema. Los rumores dicen que estaba maldita, era de conocimiento público que nació con una mal...