Advertencia: Lectura gráfica, se recomienda saltarse el capítulo si eres una persona sensible a situaciones que contengan connotaciones sexuales.
POV: Meena Chatamonchai
Yo sabía perfectamente que la decisión que acababa de tomar iba a repercutir por el resto de mi vida, sería una mancha que jamás podría borrar, algo con lo que tendría que aprender a vivir junto con las consecuencias que traería, pero no me arrepentía, a pesar de que mis acciones serían fácilmente cuestionables, había conseguido que el Rey firmara un pacto de sangre donde quedaba específicamente estipulado que no podrá usar su poder ni a terceros para tratar de tocar o lastimar a Aoom, Seungwang o cualquiera que llevase mi sangre, esto quiere decir que si él llega a romper el contrato, usar a otra persona o tratar por sí mismo el hacer algo que ponga en peligro a mi familia el contrato automáticamente lo matará. Yo sabía que él era demasiado narcisista como para morir por culpa de alguien más, así que en ese sentido había conseguido proteger a mi familia de los peligros que se obtenía al relacionarse conmigo.
Ahora bien, la noche lamentablemente había llegado y aquella cena tan incómoda y duradera que había tenido junto al Rey y sus hijos por fin había acabado, el problema es que rápidamente fui arrastrada hacia el baño donde fui obligada a darme una ducha; a diferencia del Ducado, en este lugar no pude obligar a las sirvientas a que me dejaran a solas, avergonzada debí permitir que aquellas desconocidas manos limpiaran cada parte de mi cuerpo, exceptuando mi entrepierna, ahí me aferré para que solo mis manos fuesen capaces de tocarlo, aunque claro, realmente no sé el por qué ejercí tanta resistencia teniendo en cuenta que estaba a punto de entregarme a una mujer que no era mi amada esposa. Por mucho que lo intentara no podía negar el hecho de que me sentía incómoda, mi cabeza no había parado de gritar que simplemente detuviera toda esta estupidez y que regresara al único lugar donde realmente había sido capaz de encontrar la felicidad, pero era consciente que, si me acobardaba y cambiaba el contrato con el Rey, entonces Aoom ya no tendría protección y no había manera en que yo permitiera algo como eso.
En un completo silencio y tan solo usando una bata blanca la que estaba cubriendo la desnudez de mi cuerpo, fui escoltada hacia la habitación de la princesa. Era evidente el hecho de que los guardias no parecían estar a gusto con mi presencia, al parecer, mis acciones prontas a realizar ya habían comenzado a ser esparcidas a través del palacio, por ende, era cuestión de días para que la noticias terminara llegando al Ducado de la Capital. Esto es una mierda, pensé al mismo tiempo que me detenía frente a la puerta.
-Si lastimas a nuestra princesa...- uno de los guardias habló detrás de mí consiguiendo que yo girara mi rostro para ver sus ojos ansiosos -Te mataré.
-¿Tu y cuantos más?- cuestioné con cierta soberbia logrando que sus compañeros tuviesen que agarrarlo para que no se abalanzara contra mi cuerpo.
Francamente... me gustaría que lo hiciese, pensé al mismo tiempo que regresaba mi atención hacia la puerta notando que tan solo debía girar la perilla para ingresar al infierno. Terminemos de una buena vez con esta pesadilla, me ordené a la vez que estiraba mi mano agarrando el pomo de la puerta, mis dedos rápidamente comenzaron a temblar alrededor del frío material, era evidente que mi cuerpo rechazaba lo que estaba a punto de suceder, y no es como que a mí me gustase el estar siendo expuesta a esta situación, pero realmente no había nada que yo pudiese hacer para evitarlo, no había salida, el Rey había demostrado saber más de lo que yo había imaginado, sus ratas parecían colarse en mi Ducado sin ningún esfuerzo, así que estaba atrapada. En silencio tomé una buena bocanada de aire, inflé mis pulmones al punto de que comenzaba a doler; lo retuve durante unos segundos más hasta que lo dejé salir justo con el suave movimiento de mi muñeca. El crujido de la puerta retumbó en el interior de mis tímpanos, tenía la piel erizada mientras que la oscuridad de la habitación llenaba mi mirada. Ni siquiera me tomé la molestia de darle un vistazo a los guardias, con los labios completamente sellados ingresé en el cuarto cerrando la puerta detrás de mí para notar una figura femenina deslizando sobre el colchón como si fuese una serpiente a punto de devorarme.
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La Tirana Del Norte (G!P) MeenBabe
RandomElla era una mujer fría como el clima de sus tierras. No tenía emociones, y el desapego emocional era lo suficientemente grande para ser considerado un problema. Los rumores dicen que estaba maldita, era de conocimiento público que nació con una mal...