POV: Meena Chatamonchai
El funeral de Jooheon y el resto de los caballeros caídos se realizó al día siguiente del encierro del herrero. Francamente no tenía ningún deseo de asistir a la ceremonia, mucho menos estar presente a la hora de ver como los enterraban, simplemente porque no era de mi agrado el estar escuchando el dolor en los familiares de los chicos, pero era la Duquesa del Norte además de ser la capitana del escuadrón de hielo, así que no me quedó otra opción más que estar aquí, de pie, bajo la torrencial lluvia que empapaba nuestros cuerpos mientras que veía sin mucho interés como mis perros no dejaban de lamentar las grandes perdidas de la batalla. Mis hombros se tensaron en el momento que sentí unos cálidos dedos aferrándose en mi antebrazo, por impulso le di un breve vistazo notando a mi esposa junto a mi con sus ojos fijos en la escena que ambas estábamos presenciando. Fruncí el ceño mientras que ampliaba los párpados al notar la manera en que las lágrimas caían por sus ya empapadas mejillas, ¿Por qué estas llorando? deja de llorar, pensé estirando mi mano hacia sus facciones solo para impedir que las lágrimas continuaran deslizándose sobre su porcelana piel; me molestaba verla actuar así, pero rápidamente mi acción murió al oír un fuerte sollozo que rompió el cielo nublado. En silencio regresé mi atención hacia el frente notando a la esposa de Jooheon de rodillas con el pequeño bebé rubio entre sus brazos; ambos empapados. Ella lloraba con desesperación así que cuando el niño comenzó a seguir los pasos de su madre los chicos no dudaron en interferir arrebatándole al crío de los brazos para que así, ella pudiese aferrarse al pedazo de madera que cubría el cuerpo inerte de su esposo.
Me quería ir, sinceramente no quería seguir estando viendo la forma en que ella desesperadamente trataba de traer a su esposo de regreso. En sí, su llanto me incomodaba, oír y ser consciente de que estaba sufriendo me colocaba de los nervios, pero tampoco era capaz de moverme, sentía como si mis pies hubiesen quedados adheridos al suelo. Rápidamente pude observar como ella golpeaba a puño cerrado la madera, sus gritos continuaron resonando en el silencio lugar causando que los vellos de mis brazos se erizaran al punto que llegó a mi nuca. Esto es una perdida de tiempo, pensé a la vez que lograba despegar mis zapatos del suelo. En un completo silencio di un paso hacia atrás provocando que la esposa de Jooheon se percatara de mi movimiento. Francamente estaba esperando que esto sucediera, esperaba que ella perdiera el control, así que realmente no me sorprendió notar como se había colocado de pie caminando hacia mi dirección mientras que mis caballeros no tardaban en reaccionar tratando de impedir su paso.
Ella estaba molesta, ella me odiaba, ella realmente quería acabar con mi existencia, y soy sincera al respecto, yo entendía perfectamente aquel desagradable sentimiento, así que solo bastó con una mirada por mi parte para que los chicos comprendieran que no debían impedir su paso, ni siquiera cuando todos éramos conscientes de lo que ocurriría si quedaba frente a mi. En silencio le di un rápido vistazo a mi acompañante notando la expresión que había realizado su delicado rostro al entender lo que significaba la proximidad de la esposa de Jooheon, esto no tiene relación contigo, pensé a la vez que movía mi brazo para poder alejar el calor que desprendía sus manos. Aoom, sorprendida simplemente alzó su mirada encontrándose con mis indiferentes ojos, solo tomará un segundo, pensé presionando mi mano contra su esternón, sin siquiera tomarme la molestia de ser cuidadosa, le di un agresivo empujón a aquel delgado cuerpo hasta que conseguí alejarla lo suficiente de mi para no ser un daño colateral.
Aoom trató de acercarse, francamente no sé el por qué quería hacer eso, pero agradecí que rápidamente Jeongin y Somchai hubiesen hecho acto de presencia para detenerla. Me mantuve en silencio con mis ojos fijos en la expresión que realizó mi esposa. Extraño, ¿Qué le preocupa tanto?, pensé a la vez que logré sentir como la bofetada llegaba a mi mejilla haciendo que mis ojos esta vez estuviesen fijos en la expresión enfurecida que me brindaba la mujer de mi caballero caído. No dije nada al respecto, simplemente mantuve mis fríos ojos en como ella apretaba sus dientes para luego elevar su mano dispuesta en volver a lastimarme, ¿Esto la hará sentirse mejor? me pregunté notando como en vez de dirigir su palma contra mis facciones simplemente envolvió sus dedos alrededor de mi empapada camiseta.
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La Tirana Del Norte (G!P) MeenBabe
CasualeElla era una mujer fría como el clima de sus tierras. No tenía emociones, y el desapego emocional era lo suficientemente grande para ser considerado un problema. Los rumores dicen que estaba maldita, era de conocimiento público que nació con una mal...