POV: Meena Chatamonchai
Nuevamente había comenzado a llover mientras que la luz de la luna iluminaba la oscuridad de mi cuarto. Después de tener aquella repentina reunión con los vasallos del Norte no dudé ni por un segundo en arrastrar a mi joven esposa directamente hacia mi habitación para demostrarle con cuerpo y alma lo mucho que la amaba. Sinceramente, no tengo ni la menor idea del por qué estaba sufriendo este deseo carnal, pero no podía evitarlo, sobre todo teniendo en cuenta el bonito vestido que le habían puesto para recalcar aun más su deslumbrante belleza. Mis manos actuaban por impulso, mi boca se presionaba en cada centímetro de piel que lograba observar, estaba siendo codiciosa al querer poseerla de todas las maneras posibles, de querer dominarla hasta que mi nombre fuese lo único que pudiese tener fresco en su mente, lo sabía, sabía que no era correcto el amor que le estaba dando, pero no me importaba. Yo quería ser de su propiedad como ella tenía que ser de la mía.
Por mero impulso solté un pesado suspiro al mismo tiempo en que me incorporaba sobre el colchón presionando mis nalgas desnudas directamente en las frías sabanas que horas atrás habían sido testigo de mi apasionado deseo de querer marcarla como mía. En un completo silencio deslicé mi mirada hacia mi torso notando como las sábanas estaban siendo atrapadas alrededor de mi cintura dejando en bastante evidencia las pequeñas marcas que la boca de mi esposa había dejado en modo recordatorio sobre el contorno de mi abdomen. Rápidamente pude sentir como mis mejillas se habían calentado ante la repentina vergúenza que me atacó por culpa de aquellos recuerdos donde tan solos las paredes habían sido testigo de nuestro encuentro, yo... debí controlarme, pensé al mismo tiempo en que giraba mi rostro observando por sobre uno de mis lastimados hombros como Aoom se encontraba recostada con su estómago adherido al colchón con ese largo cabello castaño esparcido sobre la cama, por obvias razones seguía estando completamente desnuda, con la fina tela cubriendo su trasero y parte de sus piernas dejando al descubierto el resto de su anatomía. Decidí continuar con mis labios sellados manteniendo toda mi atención en su fina espalda notando como las cicatrices causadas en su juventud seguían estando dibujadas sobre su tersa piel, por mero impulso apreté mi quijada, yo... realmente debí matarlos, pensé al mismo tiempo en que echaba mi cuerpo hacia su dirección.
Aun siendo completamente consciente de que podía llegar a despertarla decidí estirar una de mis manos presionando mis yemas sobre su piel notando como ella respiraba con tranquilidad sin ser del todo consciente de lo que yo estaba haciendo, yo no debí dejarlos ir con tanta facilidad, pensé deslizando mis dedos sobre su espalda tocando suavemente cada una de las marcas tratando de olvidar lo que hace tiempo había leído de su infancia, deseando desesperadamente el ser capaz de borrar lo que la familia Marquesa en sí habia hecho con ella, pero en el fondo, era consciente de que por mucho que lo intentase, una parte de ella probablemente seguiría recordando lo que había vivido en su infancia de la misma forma en que yo recordaba de la mía.
Eran pequeños traumas que nos formaron como persona, sabía lo difícil que sería el olvidarse de ellos.
Instintivamente volví a soltar un pequeño suspiro al mismo tiempo en que me terminaba de inclinar presionando suavemente mi boca sobre una de las tantas cicatrices que poseía su piel. Con bastante cuidado dejé caer mis labios sobre su tibio cuerpo tratando de besar cada una de las marcas teniendo toda la intención de volverlas parte de mi propiedad. pa
-Meena- su suave voz me sorprendió así que rápidamente me detuve notando como ella no dudaba en girarse permitiendo que yo pudiese admirar su hermoso cuerpo - ...No hagas eso- pidió con sus mejillas completamente sonrojadas -Son horribles.
Bruscamente fruncí mi ceño sin poder entender a lo que se estaba refiriendo.
-¿Qué cosa?- cuestioné tratando de no desviar mi mirada hacia su pecho, centrando toda mi atención en su rostro notando como ella no dudaba en presionar el dorso de su antebrazo contra sus ojos en un vano intento por no enfrentarse a mi mirada -Esposa.
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La Tirana Del Norte (G!P) MeenBabe
RandomElla era una mujer fría como el clima de sus tierras. No tenía emociones, y el desapego emocional era lo suficientemente grande para ser considerado un problema. Los rumores dicen que estaba maldita, era de conocimiento público que nació con una mal...