POV: Meena Chatamonchai
Me mantuve en un completo silencio con uno de mis codos presionado directamente sobre el borde de la mesa de madera permitiendo que mis nudillos sostuvieran la mitad de mi mejilla mientras que mis ojos rojizos veían sin mucho interés como el príncipe Chaewon se sentaba frente a mi manteniendo esa seriedad tan propia de su naturaleza. Tan solo se cruzó de brazos mientras que una de sus piernas se posaba sobre su muslo como si estuviese haciendo su mejor intento por mostrar una actitud intimidante: cosa que claramente no fue capaz de lograr con total éxito, netamente porque era yo con quién estaba tratando, francamente, estaba segura de que cualquier otra persona en mí misma posición no hubiese tolerado la intensidad con la que él me seguía observando. A diferencia de su hermano menor quién perdía fácilmente la cabeza ante la mínima provocación, conseguir que él se quebrase era mucho más difícil por no decir imposible, tal vez, por esa misma razón había sido presentado como el mejor candidato hacia la corona, aunque claro, tampoco es como hubiese poseído suficientes rivales que lograsen sacudir su posición como heredero. En términos de herederos, la princesa había sido automáticamente desligada por el simple hecho de ser mujer, el tercer príncipe era un idiota con mal temperamento así que ni siquiera fue considerado como jugador, el segundo príncipe prácticamente no le interesaba el poder, él con tal de poder tener una mujer distinta en el interior de su habitación era más que suficiente, y el resto de los hijos ilegítimos jamás iban a tener la posibilidad de siquiera poder luchar por un lugar al lado del Rey, así que era evidente, que entre todo Chaewon era la mejor opción. Decidí no entablar conversación con él, sentía que sería una perdida de tiempo el siquiera pensar en preguntar la razón de su repentina visita: muy dentro de mi tenía varias ideas del por qué ahora mismo estaba frente a mí, así que me mantuve con los labios sellados en señal de que rompiese la incomodidad del ambiente, cosa que claramente no realizó.
Como era de esperarse, tantos sus guardias como el propio Chai hicieron un esfuerzo por no mostrar la incomodidad que claramente debían estar sintiendo ante el silencio ensordecedor que nos envolvía. Los caballeros del príncipe se mantuvieron en su sitio justo en la entrada de mi tienda de campaña verificando de esa manera quién ingresaba o salía del lugar mientras que Chai obedientemente se quedó a aun lado de mí, de pie, sin mover absolutamente ningún musculo mientras que sus ojos castaños se enfocaban en mis hombros, como si estuviese preocupado de observar una mala reacción por mi parte.
Tras unos minutos de absoluto silencio, el príncipe decidió soltar un pesado suspiro para luego simplemente llevar uno de sus dedos en dirección de su abrigo deslizando las yemas por debajo de su prenda hacia uno de los bolsillos que cubría su vestimenta, sin dar mayores explicaciones sacó un pequeño sobre y lo lanzó directamente hacia mi mesa en señal de que lo leyese. Tras oír la hoja deslizándose sobre la madera lo primero que hice fue mantener mi atención en el rostro ajeno, evidentemente lo que acababa de realizar había sido digno de una provocación, por ende, había dos maneras de lidiar con este tipo de situación: la primera era tomar mi espada y cortar directamente su cuello, la segunda, un poco más humana sería simplemente ignorar lo que acababa de ocurrir y fingir que él no había hecho semejante estupidez. Me mantuve en un completo silencio meditando las dos opciones, claramente, la Meena del pasado, la solterona y sin preocupaciones no hubiese dudado en realizar la primera opción, debía demostrar que ni siquiera el Rey poseía poder suficiente como para poder domarla, pero el problema es que ya no era la solterona y sin preocupaciones, ahora debía velar por la seguridad de su familia, suficientes errores habían cometido, no podía permitirse el seguir lastimando a los que amaba. Suspiré, cansada de toda esta situación. Definitivamente el acabar con él traerá mas problemas que soluciones, pensé aun cuando ya había decidido que alternativa tomar, esto es aburrido, agregué al mismo tiempo en que agachaba mi mirada notando el sello real impreso en medio del sobre.

ESTÁS LEYENDO
La Tirana Del Norte (G!P) MeenBabe
AcakElla era una mujer fría como el clima de sus tierras. No tenía emociones, y el desapego emocional era lo suficientemente grande para ser considerado un problema. Los rumores dicen que estaba maldita, era de conocimiento público que nació con una mal...