Alianza

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POV: Meena Chatamonchai

Tras convencer a mi esposa de ir al subterráneo lo primero que me percaté fue la presencia de Engfa sosteniendo al pequeño Seungwang sobre sus brazos, mis ojos se centraron por un momento en su rostro, ante las marcas que cubrían su blanquecina piel era más que evidente el hecho de que había rechazo el uso de las pócimas, eres una idiota, pensé al mismo tiempo en que enfocaba mi atención en mi hijo, no dije absolutamente nada, en silencio admiré lo que estaba ocurriendo siendo consciente de que parecía estar más tranquilo a comparación atrás, por lo menos fuiste capaz de vestirlo apropiadamente, pensé tras notar la ausencia de sangre en su cuerpo y ropas, sería un impacto demasiado violento para mi esposa el notarlo lastimado, siendo más que consciente de que como reaccionaría Aoom, no pude evitar deslizar mis orbes directamente hacia su cuerpo volviendo a prestarle esa atención que tanto ella se merecía. Con los labios apretados y el interés completamente consumido por su existencia me mantuve en mi sitio viendo atentamente como ella aferraba sus delgados y largos dedos sobre las gruesas telas que cubrían en gran medida su delgada figura, ¿Acaso tiene frío?, y no pude evitar el preocuparme.

Rápidamente mi atención recayó en el interior del cuarto, no está demás el aclarar que hace bastante tiempo ya que había transformado el subterráneo en un sector habitable, y digno para alguien como mi mujer. De forma personal me aseguré de que la habitación recibiese el mantenimiento mínimo una vez a la semana, así que sabía que cada pequeño objeto que protegía estas cuatro paredes estaban en optimas condiciones, por ende, no estaba siendo capaz de entender el por qué estos idiotas osaban en hacer que mi esposa pasase frío, sobre todo en la condición que se encontraba.

Instintivamente mi quijada se tensó.

¿Realmente desean morir?

-¿Por qué no han encendido la chimenea?- pregunté mientras que me cruzaba de brazos. No está demás el aclarar que estaba haciendo un gran esfuerzo por no matarlos -¿No piensan hablar?- cuestioné sintiendo el calor envuelto en mis manos.

¿Cómo se atreven?, me pregunté al mismo tiempo en que deslizaba mi fría mirada en cada uno de los rostros ajenos a mi familia. En el interior de la habitación sin contar a Engfa habían alrededor de veinte caballeros, todos propios de la Capital. Instintivamente suspiré consiguiendo que ellos por mero impulso dieran un paso hacia adelante. Me mantuve en mi sitio, con mis ojos fijos en la manera en que ellos estaban tratando de proteger a Engfa, no me son del todo fiel, pensé sin poder evitar el sonreír ante lo que mis ojos estaban siendo testigos, que divertida situación..., pensé llevando mis dedos contra las comisuras de mis labios, insignificantes mascotas osan en mostrar sus dientes a su verdadera dueña... que irónico. Fue sorprendente el darme cuenta de que ni siquiera me estaba molestando esta situación, se sentía refrescante el verlos tratando de proteger a su capitán.

-... Enciendan la chimenea- Engfa se atrevió a alzar la voz provocando que mi atención nuevamente recayese en ella -...Me disculpo por el comportamiento de mis caballeros- aclaró al mismo tiempo en que realizaba una leve reverencia.

-Animales que desconocen a su verdadero dueño deberían ser sacrificados-repliqué mientras que me acercaba -....Una vez es divertido- aclaré tras ver la manera en que uno de los caballeros se atrevía a mover sus manos hacia el mango de su espada dispuesto en sacarlo -Una segunda vez es una molestia, así que conoce tu maldito lugar antes de que desprenda tu cabeza de tu cuello- ordené logrando que él instintivamente retrocediera asustado de mi repentina amenaza. Con calma volví a enfocar mi atención en Engfa -Entrega a mi hijo- ordené logrando que ella rápidamente estirase su mano -Ve con tu madre- ordené sin siquiera molestarme en darle un vistazo.

Observé atentamente como Seungwang corrió directamente hacia mi esposa. A pesar de que no me gustaba la idea de que ella hiciese fuerza, de todas formas, guardé silencio tras notarla tomando entre sus delgados brazos la figura del mocoso, porque sabía que no importaba que dijese, ella jamás me escucharía si eso estaba directamente relacionado con Seungwang. Odiaba la idea, pero evidentemente en termino de jerarquía, estaba por debajo de ese niño.

La Tirana Del Norte (G!P) MeenBabeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora