t h i r t y s e v e n

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Los nuevos capitanes y sensei de Cobra Kai fueron anunciados: Johnny Lawrence, ________ Lawrence y Miguel Diaz. Nuestros nombres resonaron en el estadio, logrando que todo Iron Dragons sintiera un escalofrío de temor. La reputación de Cobra Kai estaba más fuerte que nunca, y la final del torneo estaba a punto de comenzar.

El día que todos habíamos esperado finalmente llegó. El aire en el estadio de All Valley era eléctrico, con el rugido del público llenando cada rincón. Las luces, los gritos y el sonido de los tambores marcaban el inicio de la gran final.

Miguel y yo estábamos a punto de enfrentarnos a los capitanes de Iron Dragons, Axel y Zara, en un duelo que definiría todo.

Johnny y Daniel estaban a nuestro lado, cada uno con su estilo característico de motivación.

-Esto no es solo por ustedes, es por todo lo que representa Cobra Kai y Miyagi-Do. Peleen con el corazón, pero también con la cabeza -dijo Daniel, su mirada fija en nosotros.

-Y no olviden algo importante: patear traseros siempre es más divertido cuando ganas -añadió Johnny, sacándonos una pequeña sonrisa.

Miguel y yo nos miramos, tomados de la mano por un breve instante. Este era nuestro momento.

Primero fue Miguel contra Axel. El combate comenzó con una intensidad impresionante. Axel, invicto hasta ahora, demostró por qué era considerado uno de los mejores. Sus movimientos eran rápidos, precisos, y sus golpes tenían una fuerza que hacía que el público jadease con cada impacto.

Pero Miguel no se dejó intimidar. Con técnicas de Cobra Kai que había perfeccionado bajo la guía de Johnny y Daniel, contraatacó con una mezcla de agilidad y estrategia. Los dos luchadores intercambiaban golpes como si estuvieran en un juego de ajedrez físico, cada movimiento calculado al milímetro.

En un momento crucial, Axel intentó usar una técnica que había lesionado a Robby en su enfrentamiento anterior. Pero Miguel, recordando las enseñanzas de su sensei, esquivó el ataque y contraatacó con un barrido que lo dejó fuera de balance. Aprovechando el momento, Miguel ejecutó una patada giratoria que impactó directamente en el pecho de Axel, derribándolo al tatami.

-¡Rompele el culo, Migue! -gritó Rosa desde la tribuna, provocando la risa y los vítores del público.

El árbitro levantó la mano de Miguel en señal de victoria, y el estadio estalló en aplausos y gritos de euforia. Había logrado vengar a Robby y se había coronado campeón. Johnny se acercó a él con orgullo y le entregó su banda negra.

-Eres un Cobra Kai -le dijo, dándole una palmada en el hombro.

Ahora era mi turno. Me enfrentaría a Zara, una luchadora temida por su habilidad y frialdad en el tatami. Mientras caminaba hacia el centro, no podía evitar sentir cómo los nervios comenzaban a apoderarse de mí. Pero las palabras de aliento de Johnny, Daniel y Chozen resonaban en mi mente.

-Tienes todo lo que necesitas para ganar. Confía en ti misma -me había dicho Daniel.

-Recuerda, la pelea no termina hasta que tú lo decidas -añadió Chozen con su tono serio pero motivador.

El combate comenzó, y Zara no perdió tiempo en demostrar su dominio. Sus golpes eran rápidos, y sus movimientos, casi impecables. Durante los primeros minutos, parecía que tenía la ventaja, y cada vez que intentaba un contraataque, ella lo anticipaba.

Sin embargo, poco a poco comencé a encontrar su patrón. Recordé las palabras de Johnny:

-La mejor defensa es una buena ofensa. Si no puedes ganar con fuerza, gana con inteligencia.

Con eso en mente, ajusté mi estrategia. Fingí un ataque para que bajara la guardia y luego ejecuté una patada ascendente que impactó en su hombro, desequilibrándola. Fue en ese momento que comencé a ganar terreno, golpe por golpe, movimiento por movimiento.

El enfrentamiento estaba en su punto más intenso. Zara lanzó un golpe que logró rozarme, pero con un giro rápido logré bloquearlo y ejecutar una técnica que Chozen me había enseñado. Con una patada final, la derribé.

Cuando el árbitro levantó mi mano, no lo podía creer. Había ganado. Me quedé quieta por un momento, tratando de procesarlo todo. Luego, las emociones me invadieron, y las lágrimas comenzaron a caer. Todo el esfuerzo, los sacrificios, las dificultades... todo había valido la pena.

Miguel corrió hacia mí, levantándome en un abrazo que casi me dejó sin aliento.

-¡Eres increíble! ¡Lo logramos! -dijo, con una sonrisa que reflejaba la felicidad que ambos sentíamos.

Miré alrededor y vi a nuestro equipo celebrando, a Johnny y Daniel abrazándose como viejos amigos, a Robby sonriendo desde la banca, y a Tory mirando desde lejos con una pequeña sonrisa de aprobación.

Éramos campeones mundiales. Habíamos enfrentado todo tipo de adversidades, y aún así, habíamos salido victoriosos.

El público aún estaba de pie aplaudiendo cuando el anunciador tomó el micrófono nuevamente.

-¡Atención! Cobra Kai e Iron Dragons están empatados. Por lo que, para definir al dojo ganador, los senseis deberán enfrentarse entre sí en un último combate.

El estadio enmudeció por unos segundos, antes de estallar en gritos de emoción. Johnny Lawrence tendría que pelear para asegurar la victoria de Cobra Kai. Una última batalla antes de reclamar la supremacía.

Cuando Johnny subió al tatami para enfrentarse a Wolf, la ovación fue ensordecedora. No estaba solo. Todos los miembros de Cobra Kai habían decidido vestirse con su uniforme en honor a su sensei, demostrando su apoyo inquebrantable.

Desde el inicio del combate, Wolf mostró su agresividad, lanzando golpes brutales que Johnny intentaba esquivar, pero algunos lo alcanzaban con fuerza.

Observaba con el corazón encogido, aferrándome al brazo de Miguel. En varios momentos, cerré los ojos contra su hombro, incapaz de ver cómo mi padre recibía golpes que incluso rozaban la ilegalidad.

El árbitro parecía dudar, pero no intervenía. Daniel y Chozen se pusieron de pie, frustrados por la falta de control.

En el último tiempo fuera, Johnny respiraba pesadamente, con las manos apoyadas en las rodillas. Su rostro mostraba señales del castigo recibido. Daniel se acercó a él con determinación.

-Escucha, Lawrence, deja de ser una nenita -dijo con firmeza-. Peleas por Cobra Kai, por tu dojo. Deja de dudar. Eres Johnny Lawrence, el maldito sensei de Cobra Kai. Pelea como uno y recupera tu balance.

Johnny levantó la mirada, impactado por las palabras de Daniel. Un brillo decidido apareció en sus ojos.

-Creo que lo recuperamos.

Cuando la pelea se reanudó, algo había cambiado. Johnny atacó con ferocidad controlada, esquivando y contraatacando con precisión. Cada golpe era calculado, cada movimiento fluido. Finalmente, con una patada giratoria, derribó a Wolf, asegurando la victoria para Cobra Kai.

El estadio estalló en vítores. Sentí un nudo en la garganta, pero esta vez de alivio y orgullo. Mi padre había ganado, pero más importante aún, había cerrado el capítulo de su historia con dignidad. Ahora, todos sabrían quién era Johnny Lawrence.

-¡Lo hiciste, papá!

Robby y yo abrazamos a nuestro padre quien rió sin soltarnos.

-Estamos orgullosos de ti.

-Mierda, los amo. Somos campeones.

Who? // Miguel Díaz Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora