Capítulo 46

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Vincent (22 años)


Pronto es la graduación y esta noche cenaré en la casa de Hailey. Estoy muy nervioso porque mi chica me contó que su padre consiguió el celular que le regalé y no estaba muy feliz con eso. Apenas lo hemos usado, yo siempre ando ocupado con lo de bar, mi padre ha empeorado de salud y prácticamente me toca hacer todo,, mientras él se queja y se lamenta.

Mientras ella, estaba terminado sus exámenes y haciendo todo para que la aceptaran en universidad. La he extrañado, pero a penas tengo tiempo para pensar en ella y no es una excusa, mi vida últimamente estaba llena de responsabilidades que no pedí pero que me toca asumir.

Al llegar a la casa de Hailey, miro las flores que le compre, rosas rosadas de una color hermosos que sus mejillas cuando estamos juntos, suspiro y me doy valor, y en el momento en que abro la puerta de mi auto para salir, alguien se asoma en la puerta de la casa. El hombre que aparece es su padre, me mira con curiosidad y con el ceño fruncido, mi corazón se acelera y mi estómago se aprieta a al resto de mis órganos, haciendo que me falta un poco el aire, suspiro mientras camino y los latidos de mi corazón aumenten dejándome sordo.

— Buenas noches — hablo con una voz temblorosa, aunque me detengo frente a el y lo enfrento levantando mi frente, no quiero que piense que su presencia hara que me vaya y decepciones a Hailey.

— ¿Serán buenas? — su respuesta es algo que no me esperaba, y solo trato de parecer relajado aunque no lo estoy para nada.

— Soy Vincent y quiero... —me presento y estiro mi brazo para cambiar de tema haciendo algo educado. Mi madre estuviera orgullosa de mi.

— Se quien eres, pero me gustaría saber ¿Qué haces aqui? — miro hacia detrás de el y la puerta esta entre abierta, no escucho nada mas que pueda salvarme, de que haga una estupidez como darle una respuesta al padre de Hailey que no para nada, la impresión que quisiera darle.

¿A ver?, me vestí bien, me puse una camisa nueva con botones, un chaqueta, que aunque me pareció ridículo, pensé que me vería que le puse empeño a no parecer un delincuente como todos creen que soy, peine mi cabello rizado y como era imposible que se mantuviera en su lugar use un producto para que hiciera su función de calmar mi melena rebelde, me esforcé.

Pero no creo que la ropa le haga cambiar de parecer a este hombre, y lo entiendo, cuida a su pequeña, pero yo quiero cuidar de ella tambien, quiero ser parte de su vida, el amor, el amor como nunca lo he experimentado en mi corta edad lo siento por ella, y quiero que él lo entienda, bajo las flores y no derrotado.

— Si ya sabe quien soy, sabe que estoy aqui por Hailey, ella es importante para mi y este momento es importante para ella — hablo sin levantar la voz pero si algo cabreado que la maldita fama de mi familia haga que este momento sea una mierda, cuando solo quiero hacer feliz a la chica que me robo el corazón. — ella me quiere aqui, por eso vine.

— Esto es una reunión familiar — él parece mas cabreado que yo, su tono, sus expresión me lo dice, sus ojos achinados de su herencia asiática apenas se dejan ver, son de un tono oscuro no como los de Hailey, quizás porque ella es igual a su difunta madre.

— Asi es, es una reunión íntima y familiar y creo que no eres parte de esto — sus palabras son claras, lo miró con desafío, no me dejare intimidar, pero el tampoco lo hace, asi que unos momentos en silencio son suficiente para hacer que mi paciencia se vaya a la mierda y termine haciendo una pataleta como las que le hago a mi padre cuando su terquedad hace que me exploten los tapones.

Pero ella aparece detrás de el y todo el mundo que estaba en llamas se calma.

— ¿Papá que haces? ya lo hablamos — ella no lo desafia, esta tranquila pero se nota que algo no la tiene contenta, lo sobrepasa y toma mi mano.

— Yo solo le digo a esta muchacho las cosas como son en mi casa — su padre la mira y la reprende, pero Hailey hace algo que no pensé en ella, pone los ojos en blancos y me jala hacia dentro de casa.

— Es mi noche — le recuerda ella, cuando pasó al lado del hombre que parece un pared cuando mi hombro tropieza con el de él.

— Nunca dije que aceptaba esto — habla su padre pero ella definitivamente lo ignora, no puedo estar más incómodo al momento que llegamos a la sala de estar donde estar su hermana junto a su novio, lo se porque ya Hale me habia dicho que ellos estsrian. Ambos me miran de arriba abajo.

— Ya estamos completos — Jazmin es la que habla y se levanta del sofá, jalando con ella, el brazo de su novio.

— Mario — el hombre moreno se presenta estirando la mano hacia mi y mientras noto que aun no le he entregado las flores a Hailey y la otra mano, ella la toma con fuerza.

— Esto es tuyo — le digo a ella, quien le brillan los ojos la ver el ramo, quizas no es el mejor pero se que le da ilusión ver que son de su color favorito.

—¡ Ay Vinct!, son muy lindas —  dice ella y al momento que las toma, voy y estrecho la mano de su cuñado que aun mantenía su brazo estirado hacia mi.

— Vincent Benavides — me presento y el me muestra una sonrisa, y asienta.

— Mario. Mario Diaz — repite el. — Soy el novio de Jazmin y su futuro esposo — lo último lo dice en voz baja y definitivamente no soy el único que lo escucha, ya que las exclamaciones de sorpresa llegan al lugar.

— ¿QUE? — todos miramos de dónde viene la voz, y es el padre de Hailey quien mira hacia Mario, y este mira hacia Jazmin y ella, definitivamente le hace un reclamo silencioso con la mirada.

—Mario solo bromea — responde Hailey al ver que nadie dice nada más.

—Eso espero, no entiendo porque tiene que ir tan de prisa — susurra aunque todos lo escuchamos, ahora las hermanas se miran y se hacen señas que solo ellas entienden y luego Mario recibe su escarmiento por que evidentemente se le escapó, que quizás ya ellos tiene sus planes para el futuro.

Mientras la cena más incómoda que he tenido continúa con miradas de reclamo de parte del padre de Hailey, su hermana habla de lo maravilloso que sería tenerla en la misma universidad donde ella estudia, porque si, mi chica es tan inteligente que consiguió entra a la universidad que ella quería, que esta a dos horas de su casa y de la mía.

— No estaremos tan lejos —susurro para mi y apretaba mi mano debajo de la mesa.

Yo solo me preguntaba, al sentirme tan orgulloso de ella, y de lo esta logrando, si Hailey también se sentirá lo mismo por mi, si al estar rodeado de universitarios no pensara que alguno será mejor que yo, si valdría la pena estar conmigo.

Si soy suficiente para ella.

Si soy suficiente para ella

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