AMINA BELANGER
Diana permanecía callada de espaldas hacia mí mientras conduzco, Lyon no estaba a más de veinte minutos. Sostenía ese chaleco y los anillos como si tuviera miedo de que se fueran a desvanecer. No quiere escuchar a nadie, no habla, y estoy comenzando a dudar si aún respira. Ni siquiera ha mirado a Cyprian, algo que aumenta mi preocupación al máximo.
¿Cuántas perdidas puede aguantar ya?
Primero nuestros hijos...
Ahora Jessica.
Cy no muestra mejora.
Ella es tan estable como un puente sostenido con palillos chinos. Necesito saber si quiere ir a la casa de sus padres aún, o luchar así contra los nocturnos ¿Querrá ir sola? El plan era que Cyprian ira con ella, pero ahora... No puedo dejarla ir sola.
—¡Ahh!—Un alarido de dolor desconcentra y miro por el retrovisor. Giselle toma su pierna y se recuesta con brusquedad en el piso del camión.
Diana sale del trance y voltea.
—¿Qué pasa?—Pregunta, con voz temblorosa.
—No sé—Atlas se acerca a la rubia, y la roza con la punta de su pie. —¿Qué te aqueja, zorrita?
—Ya no lo soporto—Exclama. —Me duele. Me duele.
Observo fugazmente su pierna, el veneno de Lili se esparce con rapidez, ya tomo su rodilla y la pudrición palpita como si tuviera vida propia.
—Detente, Amina, hay que ir por el doctor.—Pide Diana.
—No te detengas, Amina ¡No necesito un puto doctor, no puede hacer una mierda!—Giselle levanta su rostro sudoroso y enrojecido, mirando a Atlas. —Solo hay una cura.
Toma el arma del cinturón de Atlas. Detengo el camión, causando que toda la formación detrás se paralice.
—¡Giselle!—Exclama Diana, se desvanece y reaparece en la parte trasera del camión. Atlas sujeta sus muñecas, y Diana comienza a forcejear con ella para quitarle la pistola. —¡Basta!
Se empecina en no soltarla, mientras imite gruñidos salvajes y desesperados. Es ahí cuando Atlas tuvo la brillante idea de golpearle la pierna herida.
—¡Agh!—Suelta la pistola y un grito desgarrador, antes de observar a Atlas. Diana me extiende la pistola con rapidez. —¿Qué mierda tienes en la cabeza, maldito pedazo de pene corto? ¡Imbécil, Idiota, mierda con ojos, cabrón, estúpido, animaaaal! ¡Lo tuyo ya es crónico, mono salvaje!
Mi hermano suspiró.
—Lo bueno es que ya recuperó la cordura—Exclama él.
La rubia se larga a llorar, y Diana la abraza con rapidez.
—No quiero pasar lo mismo que la amante de Amina, amiga—Confiesa. —Esa perra si se lo merecía.
Fruncí el ceño ¿Habla de Veronika?
—¿Mi amante? Yo no tuve ninguna amante. Por favor—Cuestiono. Ambas parecen olvidar totalmente la situación y se voltean a fulminarme con la mirada. —Está delirando.
Giselle chilla. Y volteo a ver como Atlas carraspea, a punto de decir algo. Él se fija en mi mirada, y a pesar de mi advertencia, decide abrir su bocota.
—¿Y si le cortamos la pierna?—Cuestiona.
Todo el lugar queda en silencio, y Giselle para de berrear como si le hubieran apagado con un interruptor, su rostro perdió todo el color y la oigo pasar saliva. Luego, observa nuestros rostros y ahoga un grito.
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Sword Onyx [3]
FantasyCONTINUACIÓN DE CROWN ONYX El mal está desatado, y lo que creían que los protegía se debilita cada vez más. Por un lado esta la Alianza Triple Diosa, dirigída por Jessica Favre, que buscará a toda costa proteger a los suyos mientras lucha por asimi...
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