CAPÍTULO 67

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CODICIA Y VENGANZA

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CYPRIAN FAVRE

Mi corazón palpita con fuerza, mezclando valentía tonta y miedo razonable, porque mis pies sabían a donde ir, pero yo no sé a dónde me llevan, pero si a quien: a Jessica, mis manos sudaban y tenía que limpiarlas rápidamente. Mis poderes aparecían y desaparecían con la misma frecuencia. Me encontraba dentro de un bosque, no el de los demonios, más bien, uno común, silencioso y pacífico. Y... extrañamente conocido.

Estoy cerca, lo presiento.

Lentamente, alzo la mirada al cielo, notando pequeños detalles en él, la nube negra que antes se estaba expandiendo nuevamente, se desvanece como nubes después de una tormenta y es una maldita confusión. O quizá, mataron a la otra bruja de Rhea.

Sigo mi paso, sin embargo, me detengo al notar el tronco de un árbol, justo en medio tenía una marca de una bala furtiva. Me detengo a acariciarla con las yemas de los dedos, y en mi mente se proyecta un recuerdo.

—¿Mamá nos va a regañar por salir a esta hora? —Le pregunto, mientras sostengo en mis manos la escopeta. — Más preciso a esto.

—Tu madre quiere que pasemos más tiempo juntos para conocernos y eso hacemos, niño— Suelta a secas, mientras revisa su escopeta con detenimiento. —Pero... no le digas.

Sí que le tiene miedo.

—Supongo que quieres que yo case animales—Cuestiono, ella asiente, colocando su escopeta en la espalda mientras nos adentramos más al bosque. — Olvídalo, matar animales es cruel.

—Lo dice el chico que pidió dos filetes de ternera para la cena—Suelta, sarcástica ¿Cómo me defiendo a eso? — A tu edad, soltaba traidores en este bosque para que intentaran huir y les reventaba la cabeza con una bala. —Abro los ojos a más no poder. — ¿Quieres que hagamos eso?

Niego, varias veces para dejar clara mi posición, Jessica expande una maquiavélica sonrisa y asiente. Mis nervios se ponen a flor de piel, y paso saliva. Y luego Diana pregunta por qué no quiero socializar con esta psicópata. Empiezo a sospechar que me lleva a lo profundo del bosque para matarme, y así tener a mi madre para ella solita.

¡Oh, no!

Me erizo completo, y observo fugazmente a Jessica, ella mantiene su expresión fría, con una mirada que dice que lo tiene todo planeado, incluso la historia que le diría a mamá. Llegamos a un claro, yo aprieto la escopeta, listo para aprender como se usa y usarla contra ella. Se voltea a verme.

—¿Y qué será? —Pregunta, fruncí el ceño, sin entender —¿Un zorro? ¿Una lechuza? ¿La mamá de Bambi?

—Jessica —Le pido. —No quiero.

—Debes practicar tu puntería.

—Soy un brujo, no un asesino como tú.

Se lleva las manos al corazón y esboza una mueca de dolor, como si en verdad tuviera sentimientos, antes de soltar una risa. Entonces tensa el cañón hacia mí y dejo de respirar ¡Ay, no, si va a matarme!

—Hazte a un lado, brujilda— Ordena.

Corro como desquiciado al otro lado del claro y Jessica dispara en el tronco de un gran roble, dejando una marca en él. Respiro agitado por lo sucedido en un puto segundo.

Sword Onyx [3]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora