Dejen su último presente en este libro.
|LYSANDER|
Día que secuestraron a Landon:
Los niños iban rumbo a la escuela, una camioneta los interceptó, mataron al chófer, quisieron llevarse a Nigel y él no se dejó atrapar. Se llevaron a Landon cuando él quiso proteger a su melliza. Desde entonces han transcurrido dos jodidas horas… Mi muñequita está mal, no ha dejado de llorar.
—Pronto encontraremos a tu niño —La consoló Matheus de cuclillas frente a mi esposa, apretando entre sus manos el pañuelo con el que acababa de secarle las lágrimas.
Me dejó atónito ver lo delicado que era con ella, pero Aileen ni siquiera parecía notarlo, su mirada estaba perdida.
La puerta se abrió, soltando un chirrido.
—La placa del auto… —escaneo a Dareen y como tuerce los labios—. Dime que la tienen.
—Es una placa clonada —dice tenso, revisa por tercera vez las cámaras de seguridad—. Esto no es un secuestro para pedir rescate. Aquí se esconde algo más. Quieren enviarte un mensaje a ti —soltó al fin, desviando la mirada hacia Aileen—. Se llevaron a Landon porque saben que es tu debilidad y, quizás, también lo hacen para afectarme a mí. No directamente, pero si joder, me afecta porque han secuestrado a mi nieto.
Caminé en círculos sin rumbo alguno.
—Esto le afecta a todos, Dareen, no solo a ti o Aileen —masculló Matheus, enderezándose.
—Cuida a tus hijos. Si es posible, ponles guardaespaldas que los custodien y a tu esposa también ponle seguridad —Dareen lo mira de reojo—. Porque el que haya hecho esto no se detendrá en Landon.
—Eso ya lo sé, Dareen, es lógica común, parece que el único inteligente en esta sala soy yo. Ven, cariño, te llevaré a tu cuarto para que descanses un poco —Ayuda a Aileen a ponerse en pie—. Yo no confiaría ni en mi sombra, y lo mismo te digo, Lysander, no dejaría que nadie entre y nadie salga de esta casa porque, por el momento, tus trabajadores son los principales sospechosos.
Se me revolvió el estómago por tener que darle la razón a Matheus.
—No dejes que se le acerque demasiado —le siseé a Dareen, refiriéndome a Matheus, mientras veía cómo doblaban el pasillo y desaparecían de mi vista.
—Ahora mismo eso es lo que menos debería importarte, Lysander —replicó Dareen, sin apartar la vista de los monitores—. Si la filtración fue interna, significa que el secuestro de Landon es solo la primera fase. Quien haya dado la ruta de los niños se encarga de tu seguridad.
Apreté los puños hasta que los nudillos me blanquearon.
—Reúne a todos en el salón principal —ordeno—. Guardias, servicio, hasta los jardineros. No me importa cuántos años tengan trabajando para los Marchetti.
Sin embargo una pista nos llevaba a un camino incierto, y así pasaron los días, las semanas y los meses: emboscadas tras emboscada, muertes, la ilusión vaga de que esta vez sí rescataríamos a mi hijo, pero siempre llegábamos tarde, siempre era demasiado tarde, ya se lo habían llevado.
Alguien nos estaba ganando la partida, adelantándose a cada uno de nuestros movimientos, como si estuviera burlándose en nuestras caras. Aileen ya ni siquiera me miraba, se había convertido en un fantasma que deambulaba por los pasillos y eso me comenzó a desesperar de una manera irreparable.
No, por favor, no otra vez. Ya lo viví con ella, cuando la creí muerta, no otra vez con mi hijo.
Una noche me desplomé en el muelle donde Landon jugó con sus hermanitos por última vez, habían pasado cinco meses sin respuestas, sin noticias de él. Cinco meses de un silencio que me estaba matando lentamente. Era como si la tierra se lo hubiera tragado, y con él, se llevó lo poco que quedaba de mi cordura.
ESTÁS LEYENDO
Nuestro Caos (Borrador)
Teen FictionTras una lluvia de sucesos, Aileen accede a ingresar a Armagh. Una academia, pero no una común, esta es de las más prestigiosas en donde solo acuden los hijos de personas reconocidas, famosas y sobre todo con mucho dinero, no cualquiera entra allí...
