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Te lo prometo

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Estaba en mi habitación, tumbada en la cama sobre la vieja colcha que mi madre hizo cuando yo nací. Mientras yo estaba allí, el resto de mi familia se encontraba en el salón, hablando sobre aquello que yo quería saber y que sin embargo, se me había prohibido ese gusto. Pensé que lo sucedido en el lago sería cosa de Kenzo o de alguno de sus esbirros, pero era algo extraño porque el poder de Kenzo no es tan grande, o al menos eso creo.

Lo que es seguro es que ha pasado algo realmente grave y no sé lo que es.

Mientras pensaba esto me fui adormeciendo hasta que finalmente me dormí sin querer.

-Zoe, ¿estás bien?- En ese momento Ametz se dio cuenta de que permanecía dormida.

Él me tapó con la colcha y me besó la frente, entonces me desperté.

-¿Qué ha pasado?- Pregunté aun medio dormida.

-Vaya... Siento haberte despertado- Contestó mi hermano muy arrepentido.

-No importa, ahora lo único que me preocupa es lo que ha pasado en el lago, parecía algo grabe, quiero que me digáis lo que ha sucedido.

Sin darme cuenta me había dormido hasta bien entrada la noche, y aun en la semi penumbra de la habitación pude ver como Ametz dejó caer su cabeza abatida encima de mi cama, su cabello castaño oscuro cayó sobre su rostro y el flequillo le tapó sus ojos color aceituna, después suspiró, estuvo un momento en silencio meditando la posibilidad de informarme sobre la reunión familiar o no, finalmente rompió ese silencio angustioso.

-No sabemos gran cosa, lo que ha sucedido ha sido obra de alguien realmente poderoso, pero no sabemos quién, solo estábamos tu y yo en el lago pero...

Otra vez volvió el silencio, Ametz agachó la mirada y suspiró por segunda vez, se echó su mano a la cara tratando de aclarar las ideas mientras dudaba si seguir hablando del tema o no. Era difícil para él hablar de esto, lo notaba porque le brillaban los ojos y le temblaba la voz y sobre todo porque era incapaz de mirarme a los ojos, algo bastante inusual en él.

-Ésta vida no es más que una de otras miles... quiero decir, estamos viviendo en una realidad, pero nuestra realidad puede existir en otra, serían dos realidades diferentes, pero no distintas...- Mi hermano me miró extrañado sin saber si le seguía en todo eso que me estaba explicando, la verdad que no se explicaba muy bien, pero creo que le entendí.

-¿Me estas queriendo decir que existen otros mundos paralelos?- Traté de aclarar.

-Sí, eso mismo.

¿Cómo era posible semejante cosa? Estaba acostumbrada a vivir rodeada de personas con grandes habilidades y dones geniales pero de ahí a que existieran otros mundos paralelos había un abismo, ¿Quién podría ser capaz de controlar ese poder?

Me di cuenta que me estaba dejando llevar demasiado por mis preguntas sin respuestas y había creado un silencio incómodo. Mi hermano me estaba mirando esperando a que dijese algo, a que reaccionara, pero eran tantas las cosas que no comprendía que no sabía por dónde empezar, entonces Ametz pasó la mano por mi mejilla, su cálida piel junto con su reconfortante sonrisa me hicieron reaccionar.

-Y ¿qué tiene que ver eso con lo que ha pasado hoy en el lago?-Pregunté confusa.

-Básicamente puede ser que las personas de una realidad se hayan atraído por la nuestra y viceversa y eso haya alterado el espacio-tiempo, pero no sabemos en qué realidad ni quien a podido hacer eso, alterar los mundos es algo prácticamente imposible, así que te saqué de allí pensando que corrías peligro, pero ahora ya estás a salvo, finalmente no sucedió nada de lo que ahora debas preocuparte, de verdad.- Ametz me regaló una de esas sonrisas suyas, sinceras y llenas de cariño y afecto

Mundos paralelosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora