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El túnel

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Sentía como poco a poco iba perdiendo el conocimiento, pero las últimas palabras de Rick retumbaban dentro de mi cabeza. Eran mis padres, mis padres estuvieron presos en la Ciudadela años atrás, estuvieron presos junto con Rick. Eso significaba que mis padres también eran Aimas. Mis padres me habían enseñado a odiarlos y ahora ellos eran unos Aima.

Pude oír muy levemente como una puerta se habría y la voz de una mujer que hablaba.

-Están en los alrededores ¿Qué hacemos?

-Preparaos, les daremos la bienvenida.- Contestó Rick con tono burlón.

En ese momento luché para mantenerme consciente, para no rendirme al sueño, y a pesar de que lo intenté con todas mis fuerzas, no lo conseguí. Los relajantes pudieron conmigo y finalmente me dormí.

-Ya hemos llegado chico, espabílate.- Usmev me bajó de su espalda mientras me decía aquello. Durante todo el camino había estado en una especie de estado semi inconsciente en el que no podía hacer nada más que pensar que Ametz era un peligro para mí. Que él me había asesinado una vez, aunque yo no lo recordara, y que quizás lo volvería a intentar una segunda.

-No podemos relajarnos, ellos saben que venimos, nos estarán esperando.-Dionne parecía muy concentrada y seria, no quería fallos. Quería rescatar a su hija con la mayor rapidez y perfección posible.- Conozco un sitio por el que podremos acceder sin ser vistos, pero no será fácil.

Dionne me miró preocupada, casi como si fuera un estrobo para su plan. Dirigió su mirada hacia Usmev y después de nuevo hacia mí, hasta que al final habló.

-No creo que Zeth pueda hacer esto tal y como está ahora...

Dionne no confiaba en mí, no creía que yo tuviera posibilidades de seguir con ellos sin causar problemas. Me había convertido en un estorbo. Una punzada de dolor me recorrió el cuerpo. Había llegado a este extraño mundo en el que no conocía a nadie, estaba en una casa en la que la única persona que me había mostrado afecto era la que ahora me miraba con preocupación y decepción. No podía fallarles, algo dentro de mí me pedía que siguiera. Tenía que hacerlo, ya no solo por Dionne sino también por Zoe. No sabía exactamente lo que sentía por ella, apenas habíamos compartido tiempo y palabras, pero sentía que había un vínculo que nos unía. Todo esto estaba siendo una locura, pero extrañamente, poco a poco sentía que este era cada vez más el lugar del que yo pertenecía. Ahora no podía rendirme.

-Lo haré, no importa lo que cueste. Iré con vosotros y saldré de allí con Zoe.

-Chico no me hagas reír. No tienes ni idea de lo que hay ahí dentro, quizás no salimos con vida.

Sentí cómo los ojos de Ametz se clavaban en mí mientras decía aquellas palabras de desprecio. Sin saber muy bien por qué, me invadió un estado de seguridad de mí mismo y de control. Estaba decidido, sabía qué tenía que hacer y no tenía miedo. Así que le dediqué una sonrisa a Ametz y le contesté con el mismo tono burlón que él solía usar conmigo.

-Entonces perfecto ¿no? Seguro que estás deseando que me muera ahí dentro y que me quite de en medio. Lo mejor que te podría pasar, es que yo entre en la Ciudadela y muera tratando de salvar a Zoe, así que no creo que debas negarte.

Todos se quedaron en silencio, creo que nadie esperaba esa reacción por mi parte, y mucho menos Ametz. Pude ver como tenía los ojos abiertos como platos y con una expresión de asombro.

-Está bien chico, me gusta tu estupidez. Por mi perfecto que venga con nosotros, con un poco de suerte se muere antes de entrar.

-¡Basta ya Ametz! Parad los dos de discutir. No estamos aquí por vuestras diferencias, estamos aquí para salvar a mi hija.- Dionne estaba realmente enfadada, no estaba para discusiones estúpidas.- No voy a perder el tiempo escuchando vuestras tonterías mientras mi hija está ahí dentro corriendo peligro. Haced lo que queráis, pero yo voy a entrar allí ya.

Mundos paralelosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora