"Deberías ir al instituto algún día Zoe" eso es lo que mi hermano mayor, Ametz, me decía una y otra vez.
Quizás tuviera razón, pero era una pérdida de tiempo. Ahora mi vida se centraba en otra cosa, y no quería entretenerme en nada.
Me preguntaba demasiadas preguntas, no entendía nada sobre mi vida, si lo hubiera elegido hubiera preferido no haber nacido yo, sino otra persona, una persona más sencilla, una persona normal. Supongo que mis padres no pensaron en mí cuando decidieron tenerme.
Me encontraba tirada en el suelo de mi habitación, era una costumbre de toda la vida, prefería el suelo antes que a la cama o a una silla, el suelo era más cómodo, más espacioso.
Miraba al techo blanco, y en él se divisaba su rostro. Le echaba tanto de menos...
Otra vez mis lágrimas volvían a empapar mi rostro, me esforzaba por controlarme, por no hacer ruido, y me esforzaba en que mi respiración fuese tranquila y normal, pero por muchas veces que lo intentara, eso nunca sucedía.
Supongo que mi hermano me escuchó llorar y entró para consolarme, siempre lo hacía, nunca me dejaba sola, incluso cuando duermo tengo la sensación de que él está aguardando por si me sucede algo.
-Tranquila, no pasa nada, no estás sola- Me dijo él en un tono amable y preocupado mientras me abrazaba contra su pecho y peinaba mis cabellos negros.
-¿Por qué tuvo que pasar?- Le pregunté desconsolada y luchando para no hiperventilar.
Se hizo el silencio.
Yo apretaba su camiseta con fuerza y él me agarraba más fuerte aun contra su pecho.
-Sabes que yo estaré siempre contigo, haré lo que me pidas- odiaba que fuera tan amable, me hacía sentir mal, parecía como si yo siempre me aprovechara de su amabilidad y no me gustaba esa idea.
Yo seguí llorando, y él siguió abrazándome y sujetándome contra él.
Cuando por fin me calmé y lo miré, él tenía una gran sonrisa, y yo al instante y casi por intuición, le respondí con otra.
-Veo que ya estás mejor...Me alegra verte sonreír.
Ametz se levantó haciendo revolotear sus cabellos castaños claros, y me levantó del suelo junto a él, me cogió fuerte de la mano y me llevó fuera de la habitación y me hizo bajar corriendo las escaleras de casa. No sabía qué pretendía ni por qué me sacaba de casa corriendo, pero tampoco le pregunté, sabía que hiciera lo que hiciera, iba a ser algo que a mí me hiciera feliz.
Cuando abrió la puerta y salimos de la casa, me soltó la mano, saltó del porche hacia la calle y me tiro una bola de nieve en la cara. En ese momento pensé que era la primera vez que mi hermano me hacía algo odioso, me limpié la cara y le dejé ver mi ceño fruncido, bajé las escaleras del porche y le respondí con otra bola de nieve, pero la mía más grande, y así empezamos una guerra de bolas de nieve que terminó, para mi sorpresa, en una gran diversión.
Sin previo aviso, mi hermano se lanzó hacia a mí y acabamos los dos tirados en el suelo sobre la fría nieve, aunque ya no nos importaba a ninguno el frío.
Me miró profundamente, sabía lo que yo estaba pensando, cerró los ojos y suspiró.
-Me gustaría que él estuviera aquí- le dije flojito y con un gran tono de melancolía.
-Lo sé...-Hizo ademán de decir algo, pero supongo que se lo pensó mejor y se quedó en silencio.
-¿En qué pensabas, qué ibas a decir?- Le insistí, quería saber lo que se había callado.
-Yo, no quiero verte llorar, quiero que olvides toda esa tristeza que te apena...
Sus ojos estaban clavados en la nieve, y en su mirada había tanta tristeza por ello, que no pude reprimir mis lágrimas, en ese momento me percaté de que mi tristeza no solo era mía, sino de los que me rodeaban, que no solo sufría yo sola, los que me querían sufrían conmigo, y me sentí estúpida, ¿Cómo había permitido que la tristeza y la soledad me atraparan durante tanto tiempo?
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Mundos paralelos
Fantastik"Siempre parecía distante... como si todo lo que pasara a su alrededor, no fuera con ella, era distinta, ella era... especial." Ésto es lo que pensó Zeth cuando vio a Zoe por primera vez, pero ¿la volverá a ver? y¿qué secretos tan profundos esconde...
