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Recuerdos de Rick I: Adaptarse o morir

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Adaptarse o morir, esas son las reglas de éste juego llamado vida y bajo ese lema empezó todo, nuestro principio y nuestro fin. Todos jugamos en nuestro propio tablero, donde en él, nosotros somos el jugador que maneja las piezas, pero nos olvidamos que la persona de al lado también tiene su propio tablero, y que también es un jugador, y que quizás el peón con el que juega, el peón que sacrifica, eres tú.

Así es como el poderoso y fuerte gana, sobrevive y sigue jugando, y como el débil muere sin tener elección.

Así es como empieza mi vida, y la de todos los que estamos aquí.

- Prisionero 2004, manténgase alejado de la puerta, vamos a entrar.

Otra vez no, era la tercera vez que venían a por mí hoy, algo debe ir mal. Me levanté del suelo y me puse contra la pared opuesta a la puerta de acero blindada. Odio este momento, en el que la puerta se abre y no puedo escapar, el cubículo de cemento gris en el que ahora llamo "hogar" parece que se hace más pequeño, siento que me asfixio, es como si las paredes se encogieran y se hicieran cada vez más pequeñas hasta que me aplastan y muero.

- Esposarlo, tanto de manos como de pies, que no vuelva a intentar huir.

El comandante Morphy me mira fijamente a los ojos mientras dos de sus guardias me encadenan las manos y los pies, me agarran de los brazos y me arrastran hasta fuera de mi celda.

- Lo siento Rick, sabes que son las ordenes- Me dice Morphy con cara de lastima- No puedo hacer nada.

Le devuelvo una mirada de odio, está mintiendo, aquí nadie me tiene lastima, aquí nadie se preocupa por mi seguridad, nadie me salvará, ni a mí ni a los miles de prisioneros atrapados en esta cárcel.

Avanzamos por el pasillo, puedo oír los gritos desesperados de los demás prisioneros, sus llantos, los golpes contra la puerta y las paredes, su desesperación y su agonía, lo siento por que yo también lo comparto, todos deseamos salir de aquí. Cuando llegamos al final del pasillo bajamos unos escalones y Morphy pasa su acreditación personal para abrir una puerta, cuando la cruzamos mi pesadilla se hace real una vez más. De nuevo más gritos, pero esta vez son gritos de dolor. Puedo oír el ruido de las maquinas que perforan nuestro cuerpos, el ruido de los presos retorcerse en sus camillas, la agitación de las cadenas y las correas que nos mantienen quietos, y también el silencio de la muerte.

-Es la tercera vez hoy Morphy- susurro- no lo voy a aguantar.

-Claro que aguantaras, eres el único que ha aguantado tanto tiempo Rick, no estarías aquí si no pudieras con ello.

Morphy se pone delante de mí mientras me mira con confianza y afirma con la cabeza tratando de darme seguridad en mí mismo. Entonces me pongo a reír.

-Vete a la mierda Morphy, no es a ti a quien tienen que torturar.

Entonces noto como un guardia me golpea con su porra en mi cabeza, es ahí cuando empiezo a perder el conocimiento, todo se vuelve oscuro, lentamente dejo de oír los gritos de los demás, poco a poco todo se vuelve apacible, todo se calma, y pido que ese momento dure para siempre.

Mi consciencia vuelve poco después, las correas que aprietan mi cuello, mis muñecas y mis tobillos me recuerdan que sigo vivo y atrapado en este infierno, abro los ojos y la potente luz de los focos que cuelgan del techo me ciegan, tardo unos segundos en ser capaz de percibir todo lo que tengo a mi alrededor. Estoy desnudo, tan solo un pequeño pantalón corto cubre mi cuerpo, tengo correas sujetando todo mi cuerpo a la camilla de metal en la que me encuentro tumbado, junto a mi tengo todo tipo de cables conectados a mi piel, agujas que me perforan y maquinas emitiendo diferentes luces y sonidos, no entiendo nada pero espero que los cinco hombres que tengo a mi alrededor con batas blancas sí sepan bastante de lo que hacen.

Mundos paralelosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora