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No sueltes mi mano

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Anduvimos por aquel basto bosque durante horas y en silencio, cualquier mínimo ruido podría delatar nuestra posición a los Aima. Usmev iba el primero en el grupo, caminaba de manera grácil y sigilosa, a veces se adelantaba a nosotros para asegurar el camino y mientras tanto Zeth y yo parábamos a descansar hasta que Usmev volviera a avisarnos de que el camino era seguro y podíamos continuar. En uno de esos descansos, cuando Usmev llegó de comprobar el sendero le pregunté hacia dónde íbamos, a decir verdad les había estado siguiendo sin decir ni una sola palabra, sin hacer preguntas y sin rechistar, pero por dentro necesitaba saber a dónde íbamos y qué pensaban hacer conmigo.

- De vuelta a casa querida ¿dónde si no íbamos a ir?- Contestó Usmev en un susurro mientras sonreía de medio lado.

- ¿Qué? ¡No! No puedo volver a casa, no me podéis hacer volver.

- Zoe lo siento, pero has estado a salvo allí todo este tiempo, aquí fuera eres vulnerable y no podemos correr riesgos, el lugar más seguro es en tu casa con tu familia.

Zeth me miraba con lastima mientras decía esas palabras, él sabía que yo no quería volver, pero creía que era lo correcto y aun así, aun sabiendo que lo estaban haciendo por mi bien no era capaz de controlar la ira que estaba emergiendo de mi interior, la rabia y la frustración se amontonaban por todo mi cuerpo. ¿Por qué el mundo exterior era un peligro para mí? ¿Por qué los Aima querían atraparme? ¿Qué había hecho yo para que alguien deseara mi mal o mi muerte? Estaba harta de vivir entre algodones, de tener siempre a alguien detrás vigilando que no me pasara nada, harta de no vivir, de no ser libre.

-No pienso volver a casa, antes que eso preferiría que se me llevaran los Aima, no puedo seguir encerrada en esas cuatro paredes, viviendo en una casa que es mi propia cárcel.

- Querida me da igual lo que quieras, ¡no estás en condiciones de exigir nada!- Usmev se acercó tanto a mí que tan solo nos separaban escasos centímetros, estaba enfadado, quizás más que enfadado estaba preocupado y asustado, algo en él parecía que no iba bien, estaba sudando y miraba a todas direcciones asegurándose de que no había nadie más que nosotros tres en ese lugar, entonces levantó su dedo índice y lo apoyó en mi frente mientras me daba golpecitos secos en ella- Bastantes problemas tengo ya con los Aima cómo para que los tenga con tu familia por no haberte llevado con ellos sana y salva, así que sigue siendo una buena chica como hasta ahora y obedece sin protestar.

El tono de Usmev había dejado de ser divertido y excéntrico, ahora hablaba en serio y de forma hiriente, eso me enfureció más aun, toda la vida habían querido que fuera dócil y fácil de controlar, pero yo no era así, no quería seguir siendo así, tenía derecho a ser una chica normal como cualquier otra, a tener una vida como cualquier otra adolescente, tenía derecho a seguir mi propio camino, era mi decisión y nada me detendría hasta que acabara con mi objetivo, me vengaría con o sin ayuda.

-No me importan los problemas que tu tengas Usmev, yo voy a seguir mi camino te guste o no y en mi planes no está la opción de volver a casa.

- ¡Estúpida niña! – Usmev me agarró con fuerza por los brazos y empezó a zarandearme. Dolía pero no iba a dejar que mi cara expresara ni un atisbo de dolor, fingí no tener miedo de él ni de la situación en la que nos encontrábamos, fingí la más absoluta indiferencia convenciéndome a mí misma de que yo podía controlar la situación, fuese la que fuese. - ¿Te crees que puedes decidir? ¿Te crees que estás en condiciones de elegir lo que quieres? No sabes absolutamente nada de la vida, si los Aima te llegaran a atrapar desearías no haber nacido nunca de las cosas que te harían, no sabes a lo que te estas enfrentado.

Mundos paralelosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora