Lloro como una hora y la verdad es que no voy a poder dormir. Guillermo no ha dicho nada y se lo agradezco. Está a mi lado con la playera empapada en lágrimas y solo se mueve cuando lanzo un sollozo repentino.
No puedo controlarlo, quisiera poder hacerlo pero todo es tan irreal. SI las naves esas están recorriendo el mundo lanzando el gas por todos lados para asegurarse que no quede nadie vivo, es posible que no solo mi mamá esté muerta.
Santiago y Guillermo son lo que me quedan ¿no es así? Al menos de quienes estoy completamente segura que están vivos.
—¿Crees que traigan armas? —después de una hora llorando por fin puedo decir algo. Tengo los ojos tan hinchados que apenas si puedo ver.
—No sé. Con Vivien y en Fort Hood me he enterado de varias cosas.
—Cuéntamelas todas.
—Creo que van a enviar un barco hacia la Antártida y otro hacia Noruega. Es posible que la otra semana nos traslademos a Fort Hood porque muchos de los militares que están allá se irán con el barco.
—¿Cómo crees que sean? Es decir ¿Crees que tengan un par de ojos como nosotros? ¿Qué tengan cabello y todo?
—No he pensado mucho en eso.
Me quedo callada y luego me pego un poquito a él. Sigue oliendo al maldito perfume que escogió Radcliffe. Y me estoy dando cuenta de algo, de la razón por la que me siento enojada por Radcliffe.
Santiago y Guillermo son mis pilares, lo que me mantiene sensata en estos momentos, con quienes salí de la ciudad desde hace días. Soy una egoísta porque no quiero pensar que Radcliffe pueda ser capaz de alejar de mí a uno de mis pilares.
—Te quiero hacer una pregunta. No lo tomes a mal.
—Dime —Guillermo se talla un ojo mientras yo intento no tocar los míos.
—¿Todavía crees en Dios?
—Más que nunca —me sonríe un poco y entonces se reincorpora para quedar sentado—. ¿Quieres que te muestre el resto de las cosas que te traje? Solo debes prometer que no me lanzarás nada de nuevo.
—Lo siento.
No tarda mucho en llevar la mochila a la cama y comenzar a sacar cosas, primero saca un perfume Channel número 5, pero no me lo da a mí.
—Es para mi mamá. Cuando la vea.
No quiero decirle que no debería hacerse tantas ilusiones cuando acabamos de enterarnos que unos extraterrestres han propagado un virus para matarnos, porque eso es algo que me gusta de él, su confianza.
—Este es para ti.
Es un Calvin Klein y enseguida me rocío un poco. Va sacando más cosas, muchas barras de chocolate para aumentar nuestras reservas, aunque no son como los que él tiene; unas cuantas playeras de las que espera sean mi talla; un pantalón de mezclilla; bloqueador; y mi rostro se ilumina cuando saca un libro de entre sus cosas.
—Para que lo termines de leer —me da "El retorno del rey" y lo único que puedo hacer es quedarme viendo la portada con ganas de llorar de nuevo, hasta que veo un par de cajitas de colores pastel.
—¿Para qué quieres velas aromáticas?
—Porque si te duele la espalda podrás prender una y relajarte.
—Eres raro.
Le quita la envoltura a un chocolate y lo muerde antes de pasármelo.
—Le dije a Vivien que mañana tiraríamos donde nosotros practicamos, ya es hora que dispares de verdad...
ESTÁS LEYENDO
Propagación
Fiksi IlmiahHace exactamente 20 días que dos meteoritos colisionaron casi a la misma hora pero en dos hemisferios diferentes. El primero de ellos llegó a la Antártida. El segundo cayó en Siberia. ¿Hubo muertos? No ¿Un tsunami terrible nos ahogó a todos? Tampoco...
