Después de la jodida mierda de pensar en lo que el imbécil me había propuesto, ya lo he decidido. No.
No deseo darle alguna oportunidad. Es injusto.
Y es que yo ya he leído miles y miles de novelas que tratan sobre el típico jefe que luego de salir con las empleadas, y después de comérselas a besos -y otras cosas- les dice que no, que sólo son jefe-empleada.
Y aunque sé que en las novelas, al final de cuenta ponen eso de que el idiota del jefe es perdonado porque le sale a la mujer con que fue un simple error y que jamás lo volverá a hacer o que es que la chica entendió mal y la pobre, como siempre le cree. Y sé que yo no lo haría.
Decido ir a la empresa definitivamente y poner fin a esto. Tomo lo que se supone que es ropa decente para esto y lo uso.
Unos jeans gastados de pitillos una blusa blanca y una chaqueta negra con unas hermosas vans. Digamos que es que voy a salir luego de eso, además dudo que el jefe de mierda se moleste tanto por eso, su total y yo no voy a trabajar allí más. Me hago una cebolla y listo.
Tomo un taxi y doy el camino de llegada a la empresa. Mientras tanto, pienso.
Pienso en él, en mí. En él y en mi, en ambos. Realmente no sé que hacer pero desde que termino con esto. Termino.
Quizás no haya sido la mejor empleada del año, pero al menos hice algo por la vida. Sí, definitivamente necesitaba hacer algo con mi vida más que simplemente acostarme a la cama a amanecer despierta pensando en un idiota que lo más posible que haya estado haciendo es divertirse. Y yo pensando en él.
Pago el taxi y me bajo cuando estoy frente al imperio. Sí, fascinante. Bastante.
Subo al ascensor mientras en el camino capto algunas miradas de tanto mujeres como hombres.
Los hombres mirando mi trasero y otros frunciendo el ceño. Al igual que las mujeres que todas me ven frunciendo el ceño. Claro, como yo puedo venir informal. Lo que ellos no sabían es que ya no trabajaría en este lugar.
El ascensor se detuvo en el piso que había elegido, el último. Decidida camino hasta la oficina de la persona a quien le entregaré la carta de renuncia.
Eso es, vamos, tanquilízate, es sólo eso. Le dices que renuncias, te largas, das un portazo y sales lo más rápido de aquel lugar antes de que siga.
Salgo del ascensor con pasos decididos hasta llegar a la oficina del que antes era mi jefe. Abro ligeramente la puerta sin tocar. Me adentro al lugar y miro a mi ex jefe mirando sus cosas, mejor dicho, sus papales, leyéndolos con el ceño fruncido.
Carraspero un poco la garganta tratando de que me tome en cuenta la visita y así sólo irme de este lugar.
Levanta la vista mirándome y rápidamente se acomoda en su lugar, nervioso. Yo mientras tanto me acerco cerrando la puerta a mi paso. Él me observa cada vez que muevo un pequeño musculo y al final, llego a su escritorio, lo miro fría e indiferente. Le tiro la carta de renuncia en el escritorio haciendo que éste se altere y la tome.
- Mi carta de renuncia, señor. - digo
- No la acepto. Lo lamento.- dice esto haciendome reír ante su estupidez.
- La acepte o no, me vale poco ya que no voy a trabajar. Odiaría tener el " placer" de trabajar con personas con las que me desagradaría. No quiero compartir más mi tiempo con usted y ser su sirviente, deseo irme de la empresa. Adiós. - me giro y comienzo a caminar hacia la puerta con decisión.
- Ni lo sueñe, señorita - veo como el idiota de Nicholas se dirige casi corriendo hasta la puerta y la tranca con seguro - usted no se va de esta empresa. No es justo que porque no le agrade mi presencia se vaya del lugar.
- Ese es problema mío no suyo. Abra la puerta - ordeno.
- Escucha - comienza ahora con voz suave - no quiero que te vallas. Si es por mí, no te preocupes ya que si es así como lo quieres y deseas, me voy de la empresa. - dice serio pero suplicante al mismo tiempo, con voz serena.
- Eso es imposible, señor. Usted es el dueño de la empresa definitivamente no va a poder ser suplantado. Eso lo tengo claro. Sólo lo dice para que me quede y luego ir a acorralarme diariamente a mi lugar de trabajo, que por si no se ha dado cuenta, está bastante cerca del suyo.
- Estoy hablando en serio. No me vengas con esas cosas, por favor Alexia. Si no te agrada mi compañía, puedo hacer que venga una persona que esté capacitada para en puesto. Quizás una familia o un buen amigo. No le veo lo justo a que tu tengas que renunciar por mi causa.
Maldición. Es que ya está desconcentrándome de lo que iba a hacer. Es que... Agh. Es un imbécil. Me dice que me quiere pero ¿Qué hace? Al otro día de besarme va y besa a otra mujer. Desvergonzado. ¡Agh! Es que ya me he imaginado cosas. Nunca me ha dicho un simple y baboso ' Te quiero' y es por el simple hecho de que él no me quiere.
- Por favor, permiso señor - le pedí sonando indiferente. O al menos tratando de sonar como tal.
- Alexia... - dijo esto mirándome como si yo fuese un pedazo de carne simplemente. Mirando mi cuerpo entero. ¡Padre!
Me tomó de la nada con brutalidad y bruscamente de la cintura, acercándome más a su cuerpo. Ambos cuando nos juntamos, nos miramos con la respiración entrecortada. Y como si fuese pidiendo permiso, miraba mis labios, los cuales estaban entreabiertos y luego mis ojos. Y después de no recibir respuesta alguna de mi parte ya que estaba en estado de shock. Me tomó de la nuca y me pegó más y más a él y me beso.
Un beso posesivo, como nunca antes, como con el miedo de perderme. Yo no podía seguirle el ritmo. Y cuando al fin lo hice, me estancó contra la pared de su oficina y besando mis labios aún peor que antes. Nuestras quijadas parecían que se saldrían y se descompondrían en algún momento.
Buscó ahora mi trasero y lo apretó. ¡Padre! Un gemido salió de mi boca, seguido de un jadeo. Atrapa mi cuello y lo mordisquea y chupa. Me está marcando. ¡Lo está haciendo! Lo alejo rápidamente y lo veo a los ojos con la respiración entrecortada al igual que él. Me mira a los ojos para luego apartar sus manos que están en mi trasero, para bajarlos a las piernas. Si un gritito cuando me levantó haciendo que yo enrolle mis piernas en su cintura.
Volvió al ataque en mi cuello y definitivamente estaba mordisqueandolo. Me besó desde el cuello hasta la oreja, mordisqueando el lóbulo. Nuestras respiraciones entrecortadas inundaban la oficina.
Me bajó un poco cuando sentí aquella erección. Di un gritito, otra vez y jadee. Él rió en mi oido y yo simplemente pude morderme el labio.
- ¡Basta! - dije en medio de un jadeo cuando entró su mano en mi pantalón. Aquí no. Con él no.
Estuve diciéndome a mi misma que no iba a caer de nuevo. Y si caí, no lo iba a hacer tan bajo.
Me dejó en el suelo, pero aún tomándome de la cintura. Pegó nuestras frentes y besó mi nariz. Acto que me derritió.
- Me acabas de dejar una gran erección y estoy completamente seguro de que no vas a hacer nada al respecto y si lo haces, sería más bien irte y dejarme todo confuso. - reí ante su comentario mientras nuestras respiraciones se hacían cada vez más regulares.
VAYAN A MI PERFIL Y VOTEN POR MI NUEVA HISTORIA. ESTARÁ HERMOSA SE LOS PROMETO. TENGO MUCHA EMOCIÓN POR ELLA Y ME ENCANTARÍA QUE LES DEN MUCHOS VOTITOS BELLOS.
PROMETO QUE SI LLEGA A 25 VOTOS EN ESTA SEMANA (hoy estamos a Domingo. Así que el próximo domingo) HARÉ UN MARATÓN DE SEIS HERMOSOS CAPÍTULOS AQUÍ. ASÍ DE SOPETÓN. YA SABEN, VAYAN Y VOTEN, SEGURO LES VA A ENCANTAR PORQUE TRATARÁ DE UN TEMA QUE ESTÁ EN TODOS LADOS EN LA VIDA DIARIA DE MUCHOS.
SI PASAS O PASASTE POR ESE PROBLEMA SERÍA LINDO QUE ME ESCRIBAS PRIVADO PARA QUE ME DIGAS CÓMO TE SENTISTE Y CÓMO SUPERASTE O INTENTAS SUPERAR ESTE PROBLEMA QUE ES LA ANSIEDAS.
Tampoco se les olvide comentar y votar en este. Los quiero.
