Cap. 55

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La vida es injuuuustaaaa.....
La vida es una peeeeeeraaaaa.....
Digo, peeeeerraaaaaa......

Es la canción que he inventado cuando visto que Nicholas ha entrado en la oficina de mi jefe hoy. Incluso, está ahí y no tengo puta idea de lo que hablan.

La realidad es que no me importa mucho. Lo que me importa es que se quede más de lo que debería aquí. Es que, ¡Vamos! ¡Se supone que él se había ido desde hace tiempo!

Bueno, aunque estaba tan metida en mi mundo que no me puse a pensar en él. Pero me da igual. Es decir, se supone que por lo menos yo tengo algo de dignidad y dejaría de pensar en él. Pero la realidad es que lo poco o mucho que ha pasado entre nosotros justo ahora que lo veo me lo he quedado pensando.

No puede ser que tenga la suerte del otro lado, otra vez.

Me dirijo al baño y otra vez me topo con Astrid. Pero esta vez, no está tan nerviosa y tímida como antes.

Me cuenta que al igual que a mí, ninguna persona se dignó a hablarle. Así que ahora somos amigas.

O algo así.

La invité a casa para que comamos ya que ella vive, al igual que yo, sola. Sus padres metieron y pues, quise que comieramos en familia.

Es casi seguro que hoy papá vendrá y para colmo mi hermano a cenar.

Ya de vuelta al escritorio, encuentro unos papeles. Tal parece que Nicholas va a romper contrato con esta empresa.

¡Gloria!

Pero por lo que he visto, ellos -Nicholas y Reymond -, están superándose. Quizá quieren superar esta empresa.

Pero es obvió que no lo harán. Es decir, no voy a mentir, estas personas tienen demasiado dinero.

Reymond solo no es nadie. Y Nicholas apenas es alguien.

Nunca van a superar a la empresa Evans. Y eso lo tenemos todos claro.

Evan tiene sucursales por todo el país. Y no sé cómo no me había pasado por la cabeza ir allí a buscar trabajo desde el principio.

Aunque, claro, lo hice. Pero no me cambio contrataron. Y es tan irónico que ahora yo sea quien es la secretaria del dueño principal de las empresas.

En serio es irónico.

Pero como sea.

Volviendo al punto, tal parece ser que ya no lo veré por aquí. Reviso bien los papeles y me doy cuenta de que el Sr. Evans fue quien lo quitó del puesto de socio. Dejó de serlo.

Joder.

Pero mejor aún. Aunque no quiero por nada del mundo que me molesten siendo un callo en un mal lugar detrás mío.

-O-

Ya es tarde y realmente no necesito contar lo que me ha pasado hoy. Es decir, al fin soy libre, creo, de volver a ver a Nicholas y seguro a Reymond.

Eso merece ser celebrado ¿No?

Cuando llego a la cafetería, comienzo a caminar hasta la barra. Allí están mis amigas hablando con no sé quién.

Hoy no hay muchos clientes, por lo que veo.

Cuando me acerco veo a nada más ni nada menos que... Nicholas coqueteando con Alice.

Esto es mentira. Esto es mentira.

- Hola, chicas y... Tú...

- ¿Tu? ¿¡Tú!? ¡Es Nicholas Smith! -me grita/susurra al oído Alice -.

Maldito Jefe © Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora