Cap. 23

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Me llevo una mano al cabello y coloco un menchón de cabello tras la oreja. Es desesperante todo ésto. Me habia llevado una muy grande sorpresa, que, debo decir, no es un privilegio y no me ha dado nada desgracia en realidad.

Realmente he pensado en salir de este lugar y ir a otro lado del país, o, mejor aun, del continente americano.

No quiero volver a verle, realmente. Aunque no puedo decir que es una muy buena experiencia eso de tener que saber que tengo que verlo todos los días y no poder decir que es un acuosador porque sencillamente es un nuevo socio de la empresa. ¡Que mierda!

Observo cómo todos salen de la sala de junta y se dirigen a su lugar de trabajo para comenzar su día.

- Srta. Sullivan éste es el nuevo socio de la empresa. Por favor tratele bien. En estos momentos voy a hacer la revisión para saber en qué están todos, mientras tanto voy a pedirle que lleve a Nichoñas Smith a mi oficina por favor.

- Sí, señor. Venga Sr. Smith, acompañarme por favor.

Él me siguió hasta el ascensor y me hizo el favor de ser tan amable para poner el numero del piso al que vamos a dirigirnos.

- ¡Qué coincidencia más grata ¿No?! Vas a ser del personal de la empresa a la que soy ahora el nuevo socio. ¡Qué alegría ¿No?!

- Sr. Smith, lo lamento, pero no tengo el permiso de hablar con usted.

- Por favor si yo soy el bueno aqui de la historia porque aparte de tpdo no soy yo solamente que quiere meterse en tus bragas, él tambien lo desea.

- ¡Señor! - grité. ¡Está loco ¿o qué le pasa?!

Mi corazón latía a mil por hora y no tenía idea de qué hacer para callarlo. Estaba realmente fuera de control. No quería simplementearmar un show aquí.

Pero aunque quisiere negarlo, si espera a un beso y de los buenos y de los largos. Pero eso no podía ser.

Mi mente ahora divagaba por sus palabras;
Dos cosas. La numero uno: Él quería simplemente meterse bajo mis bragas.

¡Ja! Y ¿Qué se supone que iba a ser? Un amor de verdad que miles y millones de años donde tendremos mil seicientos hijos y envejeceremos juntos y todos eso disparates? ¡¿ Era eso lo que yo creía?! ¡Ilusa!
Ahora, en cuanto a que mi nuevo jefe, no creo que sea igual que mi exjefe. Él es bueno, y si al menos es así, no es que me obligue como lo hizo el imbécil.

- A ver, ¿No entiendes que mi intención no es mala? A ver, ¿Por qué tengo que estar aquí si no es para coquetearte y saber cómo hacer para que él te conquiste? Esa es la realidad. Pero no sé cómo hacer eso si al final de cuentas yo no pude hacer que caigas en MI.

- ¿Y cómo puedo estar segura de que esa es la verdad?
- Simplemente no voy a hacer eso. Es decir, ¿Por qué mentiría? Es estupido. ¿O qué? ¿Quieres estar con él? Porque de ser así, perfecto. Me das una lista de cosas que te gustan y qué no y se la doy para que tengan un "romance" estilo romeo y julieta.
- ¡No! Por supuesto que no voy a tener un romance con mi jefe. No quiero tener un romance con mi superior y nunca lo tendré.

- De eso me he dado cuenta antes pero quiero hacer algo...

¡Me besó! Pero...¡Está loco! ¡¿Qué hace?!

Trato de quitarlo para que no pase nada ni crea que yo quiero. ¡¿A quién engaño?! ¡Era lo que esperaba!

Rodeo su cuello con mis manos y profundizo mi beso para luego que él me sujete de la cintura y ¡Apretó mi trasero!.

Realmente no sé que me pasa. No me importa que él hace unos momentos me haya dicho que solamente quería meterse bajo mis bragas. Ya no me inteesa. Sólo pienso en besarle. Y eso es lo que hago.

Esos labios tan suaves, rojos y que saben moverse tan jodidamente bien sobre los mios. ¡ Los extrañé

El sonido del ascensor al saberse que hemos llegado a nuestro destino hace que yo quiera despegarlo de mí, pero no lo hace.

Una tos falsa hace que al fin nos despeguemos.

¡Mi jefe!

Maldito Jefe © Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora