Cap. 11

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Me he despertado sin saber dónde mierda ha ido mi jefe. Realmente no tengo idea de dónde se encuentra. Me vale.

Necesito una ducha y es lo que haré.

Me dirijo al baño y si. Me doy una ducha rápida. Camino de regreso a la habitación.

Y no, no ha llegado aún.

Comienzo a vestirme y luego me dispongo a arreglar la pequeña maleta que he traído. Mierda. Necesito comer.

Mi estomago se torna pesado y por ende, supuse y decidí que tenía mucha hambre.

Después de terminar de organizar todo me dirigí fuera de la habitación. Me dirigí ahora al restaurante y comí un poco.

No tengo idea de qué mierda hacer ahora. Porque le he dicho a mi jefe que voy a deja de trabajar con él. Me molesta realmente mucho que yo fuese tan poco profesional en esto.

Pero luego está el beso... ¡Qué beso, padre! Me he emocionado bastante con eso. Pero aun así....

Oh. Es que fue un beso tan.... tan.... tan intenso que realmente pensándolo bien ahora, en estos momentos creo que nuestros labios podían estar más secos que el desierto de África.

Fue un beso que nunca había codiciado pero que realmente me robó el aliento. Y si que me gustó. En serio me gustó. ¡Es más, me fascinó!

Pero... él se mostró muy egocéntrico en todo momento. Dudo que ese tal beso hubiese significado mucho para él. Dudo que significa lo mismo. Y realmente me molestó.

Pensándolo de esta manera supongo que no le encuentro en realidad ningún sentido a esto. Realmente siempre he deseado ser más reservada en cuanto a mis sentimientos.

Siempre he preferido nunca decir mis sentimientos. Siempre he sido la tímida de la secundaria y realmente de primaria también.

Por ejemplo cuando un chico que se consideraba lindo me decía sus sentimientos me escabullía y nunca le decía nada. Los ignoraba hasta que por fin me dejasen en paz. Eso era siempre.

En verdad nunca me ha gustado tener novio. Mis besos han sido todos robados. Y es que no soy tan fea. O al menos eso es lo que me dicen. Siempre.

Caminé hasta un mesero y le pagué. Me di la vuelta y cuando iba a caminar hacia la salida para comprarle algo a mi padre y a mí para recuerdos...

Sentí un pinchazo en mi pecho. Nicholas Smith estaba junto a una mujer, tomándola de la cintura, dándole un beso para después sonreír. Me miró y su sonrisa desapareció pero luego de un momento volver a tenerla pero esta vez de una manera cínica.

Me tensé en seguida. Es un imbécil. ¿Cómo pudo besarme ayer y. Hoy besar a otra. Es un idiota. ¡Agh!

Pero miren de quien hablamos. Estamos hablando de Nicholas Smith. Es un mujeriego que va de flor en flor. Y si no tiene una, pues va a por otra. ¿Qué llegué yo a pensar?

Estúpida. Estúpida. Estúpida. Eso es lo que soy. Una estúpida de lo peor.

Casi se me sale una lágrima cuando decido no darle ese gusto. Camino hasta la puerta pasando por su lado e ignorando su existencia y presencia en este hotel.

Salgo de allí y cuando estoy a una esquina, sí sale una lágrima traviesa de mis ojos.

¡Es que ni siquiera sé por qué razón estoy llorando!

Siempre supe que era un imbécil. ¿ Por qué me impresiona de esta manera?

Camino hasta una tienda y allí trato de buscar algo para mi padre o para mi. Busco hasta que veo un reloj hermoso para mi padre. Es caro. Pero al menos es lindo y quiero llevarle algo que valga la pena ¿No?

Maldito Jefe © Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora