Cap. 47

6.6K 380 14
                                        

La realidad de la vida, es que necesito el maldito trabajo. Por tal razón, estoy en el ascensor con un café en la mano.

¿Lo peor? Que el Sr. Evans, está al otro lado de la caja metálica. Cosa que si no fuese por todas las personas en esta cosa que se mueve, estaría muriendo por los recuerdos de ayer.

Pensándolo bien, ahora. ¿Él no me tomó del trasero ayer?

Me sonrojo inconscientemente. Oh, Dios, estoy muriendo de vergüenza yo misma. Aunque fue una... No lo sé, creo que estar tanto tiempo en el ascensor y pensando que podríamos durar horas hizo que nosotros reaccionaríamos así... Sí, eso debió de ser. Sí.

Cuando estamos a dos pisos de llegar al nuestro,bajan las únicas dos personas que estaban aquí. Creo que debí de haber llegado temprano porque no me agrada está extraña situación. En el ascensor, otra vez, los dos, casi juntos, momento incómodo.

Cuando el ascensor se detiene, paso de largo hasta mi escritorio, pasando como siempre, por la puerta de la oficina de Bastian Evans. Cuando estoy sentada y con el café sobre la mesa, me dispongo a encender el monitor del ordenador para comenzar mi día. Creo que hoy habrán muchas llamadas.

El Sr. Evans pasa por mi lado y rápidamente toma el café, depositando sobre la mesa el dinero de éste. Pasa de largo y se dirige a su oficina, donde abre la puerta, pasa delante y cierra de un portazo que me sobresalta de manera inmediata. Respiro hondo y trago saliva. Cierro los ojos un momento y tomo el café que estaba en mi bolso. No estaba segura de tomarlo, pero veo que ya sí quiero.

Tomo del café llevándolo a mis labios y echo un poco en mi boca, templándola con el tibio.

Narra Christian Evans

¿Qué me pasa?

No tengo idea.

¿Por qué la he besado?

¡Ella fue quien lo hizo!

¿Por qué me he dejado llevar?

Porque me ha gustado, supongo.

No puedo creer que he besado a una de mis empleadas. Nunca mixto lo personal con lo profesional, nunca. ¿Qué me pasa? Esto es simplemente una estupidez. He estado despierto prácticamente la noche entera pensando en ese simple y estúpido beso.

Necesito más que eso y realmente no quiero necesitarlo, no quiero... Desearlo.

La realidad es que viendo cómo me ha ignorado por completo, me da a entender lo estúpido que soy al creer que le afectó en lo más mínimo lo que ha pasado ayer. Es algo tonto de mi parte pensar en esa mujer de esa manera.

No creo que lo mejor sea pensar en ella mientras ella ignora olímpicamente mi presencia. Sería extraño...

¿Se puede decir que deseo besarle una vez más? Definitivamente sí. Quiero besarle. Quiero, deseo hacerlo.

La manera en la que me ignora es donde da esa señal de "Eres el jefe más idiota que he podido tener". Eso no pasará conmigo.

Sí, quiero besarla. Pero no, no me voy a rebajar a tan poco. Simplemente tengo que ir a un lugar, un bar quizá y adiós a toas esas imágenes.

Trato de llamar lo menos posible a la Srta. Sullivan, pero me es imposible ya que en tres días hay una gala entre unos socios y necesitaremos terminar los últimos detalles de todo esos. El inútil de Bastian no ha hecho prácticamente nada en todo este tiempo que llevo tratando de que haga algo. Pero no, él nunca puede hacer nada y yo siempre tengo que hacer absolutamente todo.

Llamo otra a la Srta. Sullivan para que entre al despacho, no espero su respuesta, no la necesito. Segundos después tocan la puerta y le digo que pase adelante. Cuán lo hace, supongo que se queda allí parada.

- Pase adelante, Srta. Sullivan. No es como si la vaya a comer -murmuro más para mí que para ella -.

En estos momentos lo que quiero hacer es comerla, y no de la manera literal. Quito esos pensamientos de mi cabeza y levanto la vista allí está ella.

La observo en silencio, esperando a que se acerque un poco más a mí, pero parece que tiene miedo. Cualquiera lo tendría, supongo. Suspiro y bajo la mirada al ordenador frente a mí, sigo tecleando mientras trato de ignorarla.

- ¿Qué pasa? -le pregunto levantando la mirada -.

- No lo sé, señor. Usted es quien me ha llamado y yo he venido -me recuerda -.

Suspiro y trato de pensar o recordar la razón por la que la he llamado. Miro otra vez al monitor y ya lo recuerdo.

- Bien, necesito que hable con Bastian Evans. Quiero que le diga, que estoy exigiendo hablar con él para tratar algunos temas que deben de ser de su interés. Luego de eso, necesito que llame a algunos de los anfitriones para los banquetes. También quiero que se haga cargo del banquete porque no tengo tiempo para buscar a alguien y puedo asegurar que no tengo a otra persona para hacerlo en estos momentos, usted es la salida rápida.

Ella asiente, toma apuntes de lo que estoy diciendo y continúo escribiendo algunas postales para mandarles a los invitados principales.

>> Si tiene alguna amiga en la empresa, puede pedir ayuda. Claramente en los momentos oportunos que no choquen de manera alguna con sus horarios de trabajo. Ahora vaya a llamar a mi hermano.

- Mmm... ¿Es eso todo? -pregunta con cautela -.

- ¿Cree que necesita más trabajos de lo que le he dado antes y lo que le estoy dando ahora?

- Si me lo permite, déjeme decirle, que es problema suyo que hayan hecho todo esto sin anticipación y a tan sólo días de llevarse a cabo todo eso.

- ¿Quién se cree que es? -pregunto, furioso -¿Está creyendo ahora usted que por el simple y estúpido beso de ayer en el ascensor tiene derechos a opinar o decir todo lo que acaba de decir? Porque déjeme decirle cuánto se equivoca.

- ¿Quién está aquí hablando acerca de un beso? ¿Quién? Porque esa persona no soy yo. Solamente le estoy diciendo lo poco profesional que se ha visto dejar a último momento todo eso, sabiendo cuán importante era todo eso. Pero como quiera. Si no necesita más, con permiso.

Se da la vuelta y abre la puerta para luego marcharse. Suelto y suspiro y me dejó caer en el respaldo de la silla. Necesito relajarme y no lo voy a conseguir aquí, con ella.

Me levanto, apago el ordenador y tomo la chaqueta de vestir para pasarla por mis hombros y luego, irme por la misma puerta por la que ella salió igual. Cuando salgo, ella no está. Quizá haya ido en busca de mi hermano para que deje de ser un holgazán y haga algo por su vida. Gruño y entro al ascensor.




Hola, ¿quienes se han pasado por mi otra novela? Quien lo haya he hecho, puede pasarse por la parte 0 que he subido hoy.

Miren que así con todo y Andrés las amo y ni las dejo sin nada de nada.

Maldito Jefe © Donde viven las historias. Descúbrelo ahora