Cap. 24 1/2

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El mismísimo Raymond Williams me estaba observando mientras me recomponía por aquel beso del ascensor.

La vergüenza me carcomía y lo más seguro es que mi rostro esté igual que un tomate de rojo. Realmente no sabía qué hacer.

El hombre era algo, bastante guapo y no sabía si podría yo, al menos, tener una relación con él en mi vida.

Dudo que eso que acaba de decir mi ex jefe fuese cierta. A Raymond no se le ve la cara de imbécil que utiliza las mujeres. Y aunque realmente nunca he tenido una relación (No creo que lo que pasó con Nicholas sea una relación) y por eso, no soy una experta.

Miro a mi lado, el Sr. Smith también está en un estado de shock en donde sólo observaba detenidamente los movimientos de su "amigo". Cosa que era falsa.

Traté de aguardar la compostura y me carraspé la garganta para que saliera algún sonido, aunque sea un simple y estúpidos monosílabo, pero todo esfuerzo era en vano.

- Señor.... - llegué a decir luego de unos momentos en el incomodo e inconveniente momento en el que acabamos de estar vistos in fraganti.

- Señorita. ¿Cómo se le ocurre hacer éste tipo de cosas en medio de un ascensor con un superior? ¿Está usted teniendo problemas psicólogos o qué?

Eso me llegó bastante fuerte y profundo. Era cierto. Pero no fui yo la que lo besó, ha sido él. Pero obviamente nadie me va a creer ya que él es el rico y yo soy la inferior.

Odio todo esto. El punto es, necesito algo con lo cual excusarse delante de mi jefe. Aunque sería en vano ya que él nos había encontrado y nos había encontrado haciéndolo, lo había visto con sus propios ojos.

- Lo lamento señor, es decir, no sé cómo ha pasado todo esto. Esperó que no me despida y si lo hace realmente está en todo sus derechos. Yo no creo que si yo tuviese alguna empresa, no dejaría que mis empleados se estuviesen besuqueaba con los socios. Pero le ruego que me perdone, en serio.

- No se preocupe. Usted es seguro que cayó en las trampas de él, lo conozco bastante. Smith, sígame.

Mi ex jefe siguió a mi jefe. ¡Qué problema! ¡Qué zorra soy!

Camino delante de todos, que por la gracia del padre aún no saben sobre el pequeño incidente que acababa de ocurrir.

Me senté en mi silla y me dispuse a ordenar mis papeles. Dudo que me salve de ésta sin algún tipo de reproche. Y está en todo su derecho

- Señorita, a mi oficina. - mi jefe... estoy en problemas.

Me levanto de mi asiento y me dirijo a la oficina de mi jefe. Perfecto, lo que faltaba era que él me tenga que decir algo malo por lo que he hecho.

Y aunque estoy segura que es alguien a quien podría importarle algo mis sentimientos -porque aún no le creo a Nicholas -y que también puede estar así por diferentes razones.

Si es cierto lo que me ha dicho Nicholas -cosa por la cual tengo bastantes dudas y aún lo dudo -entonces diría que la razón es por los celos o simplemente enfado ya que él le había dicho a su amigo que le dijese cosas sobre mí y para llevarme a la cama y que luego aparece la imagen de aquel beso.

Siendo sinceros, si fuese mi amiga hace tiempo la hubiese tachado de zorra. Porque sí, estoy que no tengo idea de la realidad y que no sé si realmente tengo la esperanza de seguir trabajando para poder pagar el apartamento o si simplemente es por ver a mi ex jefe, el antiguo jefe que quería o quiere meterse bajo mis bragas, es realmente frustrante todo esto.

Toco con mis nudillos la puerta. Estoy realmente nerviosa, no sé lo que me pasará allí y no quiero saberlo aún, en serio. Escucho un lejano pase luego de que unos murmullos quedaran en silencio. Abro la puerta con precaución y los veo. Mi jefe está sentado en la mesa de su escritorio.

Su oficina es hermosa, todo impecable. Su mesa color caoba toda limpia con su laptop gris abierta, dando a entender que siempre tiene bastante trabajo. Frente a ella están las dos sillas, una en la cual me senté toda nerviosa pensando en si entraría a esta empresa. La silla principal que es donde solamente se puede sentar mi jefe y nadie más pero que cualquier persona en ruinas añoraría estar al menos a cinco metros de ella. El pequeño estante que hay a un lado de la pared donde está la puerta en donde estoy parada. Es hermosa esta oficina donde puedo ver a las dos personas menos indicadas en estos momentos.

- Adelante por favor - me dice Raymond quien está sentado mirándome penetrantemente.

Yo camino un poco con pasos temblorosos, observando que Nicholas está de espalda a nosotros con la mirada perdida en la ciudad que se puede ver desde aquí arriba. Tiene sus manos en su pantalón, con el ceño fruncido, en pose pensativa. Sacudo mi cabeza ignorándolo para luego concentrarme en mi jefe que ha sido quien me ha llamado.

- Dígame señor - lo miré a los ojos luego de tragar saliva, esto no sé cómo saldrá y creo tener una idea en realidad.

- He visto su comportamiento. No creo que ese sea el adecuado para mi secretaria, sabe perfectamente que yo soy una persona ejemplar y bastante paciencia y soy realmente bueno, pero no me quiera conocer cuando estoy en mi lado malo. Supongo que ya sabe que aún no puedo despedirla pero luego si lo haré. -confirmó.

Respiré profundo, obviamente, era más que obvio que me diría eso, ¿Qué me pasaba por la cabeza? ¿Qué creía? Era obvio que me despediría, es más no sé el porqué me ha contratado antes.

Sin más salgo de allí y

Hola, me han extrañado y lo sé. Esto es algo así como que un adelanto larguito, es que ni yo sé ahora mismo lo que pasará.

Los amo

Me voyyyy

Besos psicológicos

Maldito Jefe © Donde viven las historias. Descúbrelo ahora