Subo nuevamente en el ascensor hasta mi piso por décimo sexta... O cuantas malditas veces sean.
He estado trabajando como mula y parece ser que a nadie le importa. Aunque claro, eso debía de ser obvio.
No hablo con nadie de aquí.
Y es que si aquí nadie intenta ser agradable, pues yo menos. Porque, seamos sinceros entre nosotros, si nos ven de mala forma, vas a odiar a la persona y vas a querer matarla.
¡Y si yo quiero matar a mi propio hermano...!
Aunque a veces. Sólo a veces, necesito tiempo para descansar de todo, de la realidad. De lo que me rodea. En fin, de todo.
He estado observando que últimamente las personas aquí están teniendo algo de compañerismo conmigo. Pero, ¡Vamos! Eso ni ellos se lo creen.
Han estado corriendo rumores de que supuestamente yo y el señor de señores y el jefe de jefes de aquí de la empresa, es decir Christian, pues según ellos, estamos en una relación.
¡Hey! Tengo que usar un disfraz para poder enterarme un día de las cosas que yo -supuestamente- hago pero que yo ni sé.
¡Es que soy tan despistada que no me había dado cuenta de todas las cosas que hacía. Pfffff.
¡Que de busquen una maldita vida!
¿Que no tiene suficiente con las suyas? Porque yo sí. Pero bueno...
Que vayan a un bar y busquen una vida social. Que tengan seco y dejen de hablar de todo esto. Malditas garrapatas.
Aunque, al final no sea tan falso el rumor. Pero, aún así no me gusta que corran rumores de mí por todo el maldito edificio. Se supone que aquí se viene a trabajar, no a hablar disparates.
Pero bueno...
Cuando me siento en el cómodo asiento de mi mini-oficina la puerta de la oficina de mi jefe se abre y sale él con su traje de suma de miles de dólares.
O así dicen.
Se acerca a mi escritorio y me mira con una mirada fría y recuerdo que mi hermano le hizo la broma de yo siendo la novia infiel.
- Necesito las carpetas donde están los contratos de loa socios de Alemania y quiero eso en quince minutos.
Luego de decir eso, se dirige a su oficina nuevamente. Decidí aclarar todo. No quiero que e molesten más de lo normal sólo por la broma de hoy.
- Era mi hermano. Hacemos ese tipo de broma cuando estamos aburridos, cuando no queremos que él o yo salga con alguien. Aunque la que siempre sale perdiendo soy yo, el nunca sale con mujeres. No si no es de una noche.
Luego de haber aclarado el inconveniente, siento como suspira, liberando las tensión de su cuerpo. Wow. Sí que había tensión.
Se vuelve con una ceja levantada y me mira directamente a los ojos. Esta vez no son fríos, sino, expectantes. Oh, si-recuerda mi subconscientes- tengo que seguir la explicación.
- Mi hermano no quiere que tenga novios hasta los cuarenta y cinco. Dice que son una pérdida de tiempo y que él nunca lo será por eso. Y que su me ve con alguno, dura una a semana sin hablarme. Bueno, sin contar que ya no habrá shopping con él. Parece estilista -frunzo el ceño, recordando. Sí, a veces creo que es Gay y luego lo veo con una muchacha diferente diario y se me quita -Bueno, eso es todo -sonrío de lado- Por cierto, las carpetas están en su oficina.
Él asiente, da la vuelta y se vuelve a entrar en su oficina. No sé por qué siento que él se está haciendo y que verdaderamente él sabe dónde se encuentra todo.
