Cap. 62

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Mis manos tiemblan mientras trato de levantarme cuando termino de vomitar. Jadeo y mi cabeza cae en el lavamanos. Mi estómago ya no tiene nada con qué sostenerse. He vomitado todo lo que te comido. No sé cómo voy a viajar así.

Si, sí voy a ir a casa de papá y de Anthony. Lo decidí hace unos tres días. En estos días he estado solamente acostada. Duermo demasiado.

Estoy embarazada. Debí saber que las pastillas del día después solamente servían en las películas y libros tontos.

Me di cuenta de eso hace tres días. Y fue allí cuando decidí que me iba a ir. Pero que primero tengo que decirselo al padre. Así que iré a decirselo a Christian. Digo, si él quiere. Solamente quiero decirlo. Porque él tiene sus derechos. Pero si me dice que no me quiere volver a ver a mí o a mi bebé, lo lamento pero no se lo voy a perdonar nunca y me voy a ir de allí para nunca regresar.

Pero haré algo que siempre quise hacer cuando era pequeña y veía esos programas en el que el padre decía que no quería a ese bebe y que no era suyo y eso... Grabarlo. Tendré una grabadora encendida para por si acaso.

Nadie sabe.

Me dirijo a la habitación y tomo mi bolso y el móvil lo dejo en mi pantalón. Me miro un última vez en él espejo y salgo de allí.

Cuando salgo de allí, tomo un taxi y me dirijo a la empresa. Me dijo Astrid que Christian ha estado yendo a la empresa aunque no ha estado trabajando.

Creo.

Cuando llego, me dirijo directo hasta él ascensor y marco el número del piso correspondiente. Cuando llego al piso, me dirijo hasta donde está Astrid.

- Hola, ¿Está Christian aquí? ¿Ha venido hoy? Necesito hablar con él.

- Uuuhh. Hoy no ha venido. Creo que está en su casa. Han estado diciendo que él ha estado bebiendo sin parar y que se va de aquí a las 1 y 2 de la madrugada. Quizá sea cierto. Quizá no. No lo he visto en el tiempo que he estado aquí.

- Pues no sé. Creo que... Agg.

- Se lo vas a decir ¿No?

- Tiene derecho, As.

- Bueno, pues... Dios. No creo que yo podría decirlo si fuese mi caso. Yo...

- Pues realmente creó que no soy tan valiente como piensas, ¿Sabes? Al final de cuentas me voy a ir desde que se lo diga. No es como...

- Sí, pero yo siquiera se lo diría, sinceramente. -se ríe ella. Pero sé que lo hace sin humor alguno -.

- Bueno... Yo... -suspiro- iré a casa de Christian para hablar con él. Nos vemos.

Salgo del edificio y realmente no tengo ganas de volver a buscarlo. Pero tengo qué. Tomo un taxi y rápidamente me dirijo a la "casa-mansión" de Christian. Cuando llego allá, recuerdo lo que hice con el portero. Ignorando la vergüenza de aquel día, llamo al timbre donde la voz de un hombre me pregunta quien es y que quiero.

Extrañamente no hay nadie por aquí en la mansión. Me dejan pasar porque digo que soy la mujer de Christian. Supuestamente. Ha ya quisiera yo.

Cuando estoy dentro, corro por el gran jardín hasta llegar a la puerta principal. Allí me encuentro con él recibidor y dejo mi chaqueta allí, donde luego puedo quitarla. Saco el móvil del bolsillo y entro en el icono de grabadora y comienzo a grabar, entro el móvil en él pantalón con cuidado de que se pueda escuchar todo lo que se diga y comienzo a caminar.

- Te vas a joder si me hablas mal, Christian.

Llego al comedor y allí está una mujer limpiando. Creo que es la misma que la de la otra vez. Me dirijo hacia ella.

-Umm, hola. ¿Y Christian? -pregunto un tanto nerviosa.

- Hola, pues él realmente no creo que quiera ver a nadie en estos momentos.

- Umm.. Creo que yo lo voy a ver. Necesito decirle algo realmente importante. -me muerdo el labio.

- Bueno, pero ya le he advertido. Si él no quiere hablar con usted no la va a recibir. Y estoy hablando en serio.

Asiento y ella se dirige a alguna parte de la casa, que no es la habitación. Y recuerdo que es el despacho de él.

Luego de unos segundos, escucho la voz de él vociferando que no quiere ver a nadie y sé que está borracho por la forma en la que está hablando. Segundos más tarde, la mujer vuelve y me mira con pena. Y sé que él no me quiere ver, porque lo acabo de escuchar, lo acaba de vocear.

- Lo lamento, él no quiere ver a nadie. Debe irse.

¿Qué es lo que pasa en los despachos de los millonarios que siempre es ahí donde beben?

Suspirando, trago saliva y me dirijo al despacho de Christian. La mujer me dice que me degeng pero no me importante lo que ella diga, voy a ir a verlo.

Abro la puerta y entro, buscándolo con la mirada pero no lo veo. Luego sí lo hago, està en el piso con Una botella de whiskey en la boca.

- Christian, tenemos que hablar. -digo fuerte y claro -.

- Tu y yo no tenemos na...na...nada de lo qu
Cu hablar, puuta -balbucea. -sacala de aquí, no quiero vol volver a verla.

- Estoy embarazada de ti. -vocifero ya harta de que diga tantos disparates.

Él se queda en shock pero rapidamente comienza a reír como loco. Comienza a señalarme y a baalbucear. Lo miro detenidamente, esperando a que diga algo. Se calma y me mira con maldad.

- Eres una, puta. Largo... de... acui...

- ¿Sabes que en este momento estoy grabando?

- ¿Y qué quieres que haga? Vete a buscar a alguien que si quiera cargar con tu mocoso y con tigo. Largooooooo.

- Bien, sólo te diré algo, no volverás a verme a mí, y ni pienses en acercarte a mi bebé.

Salgo como alma que lleva el diablo, pasando de la mujer que me mira sorprendida, y todavía en shock. Paso por el vestíbulo, recojo lo mío y salgo de allí. Cuando lo hago, saco el móvil y detengo la grabación.

Adiós. Espero no volver a verte más, Christian. Si piensas en acercarte a mí o a mi hijo, verás de lo que soy capaz. Odio el hecho de que las lágrimas salgan por mi rostro.

Maldito Jefe © Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora